Marc Dorian escribe su diario de grabación para MondoSonoro

I. PRODUCIENDO A DORIAN CON PHIL VINALL. MÉXICO D.F : PARTE 1

Ya está, ya lo tenemos. Un año y medio después de haber empezado a trabajar en las canciones de este nuevo disco se ha cerrado el ciclo. En el momento en que se publique empezará otro, ese en el cual estas canciones pasarán a ser menos nuestras y un poco más de quienes quieran escucharlas. Por el camino, un proceso de gestación que ha tenido lugar mientras girábamos por distintas ciudades de las que hablaremos en las sucesivas entregas de estos textos, y un montón de ilusiones y sentimientos materializados en cápsulas de música de tres minutos y medio.

Cuando te enfrentas a la grabación y producción de un nuevo disco tienes que tomar muchísimas decisiones en un espacio de tiempo reducido. Estás continuamente preguntándote qué sonido le vas a dar a esta canción, a ese arreglo, a tal voz, a tal instrumento, o qué enfoque, qué estructura final tendrá cada canción. En ocasiones, la idea que tenías en tu cabeza no funciona con el conjunto de la canción o del álbum, y entonces tienes que empezar casi de cero con esa composición. Es un proceso complejo que se puede volver tremendamente obsesivo.
Cuando trabajamos nuestro último álbum “La ciudad subterránea” (Pias, 09) , pasamos ocho meses dando vueltas metidos en esa rueda. El resultado de ese esfuerzo sigue pareciéndonos, años después, bastante satisfactorio. Sin embargo, para este nuevo disco queríamos algo más inmediato, algo que sonara un poco más a local y un poco menos a estudio. Por eso llamamos a Phil Vinall, a quien conocíamos personalmente desde hacía unos años. Él sabe imprimir esa parte orgánica a las cosas, y además una cierta tridimensionalidad en el sonido que nos apetecía mucho explorar en este disco.

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Bart (Dorian), Phil Vinall y el ingeniero Luís López cazando armónicos en el D.F.

II. LECCIÓN Nº 1: LOS ERRORES NO SIEMPRE SE PAGAN

Si escucháis atentamente la canción “Pure Morning” de Placebo os daréis cuenta de que al final de la misma, una vez dado el último guitarrazo, hay un ruido extraño que es el que verdaderamente cierra la canción. Bien, Phil produjo ese tema y me contó que ese ruido no debía estar ahí. Fue un error, un error que se produjo en el momento de mandar la copia a fábrica y que finalmente salió publicado. Todo el mundo estaba muy cabreado con ese desafortunado y molesto ruido. Pues bien, resulta que meses después terminó gustando a todos y además una famosa marca de coches lo usó para un anuncio, pagando una cifra considerable por ello.
Otra curiosidad es que “Pure Morning” es una canción construida en base a un loop de guitarra algo imperfecto sobre el cual el batería tuvo que tocar adaptándose a sus ligeras oscilaciones. La idea de hacer que la batería (y posteriormente el resto de la banda) se adaptara al loop y no al revés venía dada por el hecho de que querían conseguir un efecto más dinámico en toda la canción, desvinculándola ligeramente de la dictadura click. Prefirieron que fuera algo menos perfecta en cuanto a tempo pero sonara más fluida, más humana.

Y una cosa más. Placebo consideraban “Pure Morning” una rareza dentro de su repertorio, una cara B, y se negaban a que saliera publicada en el disco. La razón es que temían que el público más rockero no la entendiera. Finalmente se les convenció para que la sacaran como single. Poco después esa canción se convirtió en uno de sus primeros grandes éxitos fuera del circuito indie.

Cuento todo esto porque una de las cosas que hemos aprendido a lo largo de esta grabación en México es que, a veces, los errores hacen que las cosas suenen mejor, porque suenan más vivas. Hay que aprender a convivir con lo imprevisto siempre y cuando esas cosas que suceden jueguen a favor de la canción. Cuando trabajábamos en “La ciudad subterránea” estábamos muy preocupados por conseguir que todo sonara en su sitio, pero muchos de nuestros discos favoritos de la historia están llenos de imperfecciones que ahora soy capaz de detectar y apreciar mejor que antes.

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Fatman Studios (México D.F)

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Produciendo guitarras con Sergio Acosta (Zoé)


III. MÉXICO

México es un país que siempre nos ha acogido con los brazos abiertos y al que debemos muchísimo. En los últimos años hemos hecho varias giras por ahí y al final del año que estamos a punto cerrar habremos pasado cinco meses en tierras aztecas girando y grabando. Es muy difícil explicar lo que es ese país en tan poco espacio, así que mejor sigo hablando de música.
México tiene actualmente una de las escenas musicales más potentes del mundo. Hay mucho talento y una escena indie que tiene bandas arriesgadas que además tienen mucho público. Ese proceso de profesionalización y consolidación de su escena está dando lugar últimamente a la puesta en marcha de estudios de grabación que poco tienen que envidiar a los que uno puede encontrar en Inglaterra o Estados Unidos.
Uno de esos estudios es Fatman y está situado en el D.F. Junto con Phil Vinall y el ingeniero de sonido Luís López produjimos ahí este nuevo álbum.

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México D.F es una ciudad vibrante, hiperactiva y delirante

En Fatman pasamos un mes y medio trabajando en la grabación, producción y mezcla de estas canciones. El último mes fue especialmente intenso. Llegamos a trabajar quince horas al día y era bastante habitual encontrar a gente durmiendo en los sofás o incluso por el suelo. Las baterías, bajos y algunas voces y sintetizadores fueron grabados semanas antes también en el D.F en el estudio de Zoé, excelente banda mexicana con la que guardamos una estrecha amistad, y que nos abrió las puertas de su cuartel general haciendo honor a la famosa hospitalidad mexicana. Sergio, guitarrista de Zoé y gran amigo nuestro, colaboró además en la producción de guitarras.

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Belly a los mandos

IV. DECONSTRUIR PARA RECONSTRUIR

Cerraré esta primera entrega explicando cómo grabamos las baterías de este disco, ya que pusimos especial atención en que sonaran y fueran producidas de la forma más personal posible.
Pese a que habíamos trabajado muchísimo en las maquetas, que fueron grabadas y producidas en Barcelona por Marco Morgione (Linn Youki Project) y Álex Ferrer (Sidechains), y en Córdoba por Javi Suze (Limousine) y Fernando Vacas (Flow, Prin La La) no acabábamos de encontrar el sonido de batería que buscábamos. Cuando eso sucede en música lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva y empezar de cero. A ese borrón y cuenta nueva Phil añadió su particulares deconstrucciones, poniendo la batería de Ramón patas arriba. He aquí otra lección. Si quieres crear un sonido personal con un instrumento, un sonido que no tengan los demás, no toques el mismo instrumento que los demás. Muchos discos suenan iguales porque los elementos con los que han sido construidos son los mismos que usa todo el mundo. La misma batería, los mismos pedales de guitarra, los mismos plug-ins. Si quieres darle un timbre especial a un disco lo mejor que puedes hacer es hacerlo todo un poco al revés. Eso es lo que hicimos con la batería. El bombo estaba colocado sobre la cabeza de Ramón y lo tocábamos con mazas, a veces entre varios. Varios cacharros metálicos adornaban la superficie de dos floor tom con la finalidad de extraer de los mismos diversos sonidos de aire industrial; algunas cajas fueron grabadas superponiendo capas de sonidos extraídos de toda clase de artefactos que encontrábamos por la calle, como cubos y cajones, y así un largo etcétera. En esa empresa de poner, probar y quitar cosas estuvimos sumergidos durante todo el proceso de grabación y producción de baterías. Para cada canción volvíamos a montar el set de batería y percusión en función de sus necesidades. Pasaron varios días. Jornadas muy largas pero excitantes que finalmente tan solo resultarían ser un simple preámbulo de todo lo que estaba por venir.

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Ramón Aragall. Master at work