Matt Horan ha regresado del infierno. El líder de Dead Bronco ha vuelto a pasar por una traumática etapa que culmina definitivamente en la publicación de “The Annunciation”, un disco que ha tenido un efecto catártico. A la nueva dirección musical (black folk, según el propio Matt) hay que añadirle nuevos compañeros de viaje. “Va a ser divertido hacer una gira con mi nueva familia”, cuenta.

Casi todos los músicos con los que hablo huyen de las etiquetas como de la peste. En vuestro caso no os da reparo en definir vuestro estilo musical. ¿Por qué creéis que existe esa animadversión? ¿No es un poco absurdo?
Creo que las etiquetas marcan demasiado el género y en nuestro caso yo no he podido encontrar ningún género que pueda representar el sonido que hacemos, así que me los invento.

El nuevo disco lo defines como black folk. ¿En qué consiste?
Es una mezcla de americana gothic, punk y toques de black metal. Un sonido que tiene el aura del black metal con mucha atmósfera, pero a la vez es muy orgánico dándole esa base de folk. Es decadente, pesado, y oscuro pero también con huecos de luz gracias al órgano que crea escenas eclesiásticas.

Vuestro ritmo de publicaciones es altísimo, a disco por año, y el público y la crítica no os han dado la espalda desde vuestro debut en 2013 con “In the hell”. ¿Cuál es el secreto el éxito?
Aun no lo sé, yo sigo buscando la repuesta.

Últimamente, el grupo muta de miembros constantemente. Para el disco anterior hubo un cambio total de componentes y ahora habéis pasado de cinco a cuatro. ¿Qué ha pasado?
Después de la gira de “Driven by frustration” teníamos claro que no íbamos a seguir juntos al siguiente año. Una vez más he tenido que montar un grupo desde cero y preparar algo nuevo, y ya que estaba metido con el cambio, decidí hacerle un giro al sonido usando instrumentos con más sustain y simplificar todo un poco en general. Quería seguir la línea del disco anterior pero llevándolo más allá, con algo más pesado y oscuro que rápido y caótico.

¿Dead Bronco es un proyecto que funciona de manera asamblearia o eres tú, Matt, el que marca las pautas de por dónde ir, cuáles son las decisiones que hay que tomar, etc.?
Trabajo junto a mi manager Jokin Totorika que es quien se encarga de la parte business, pero todo lo que tiene que ver con la música y la dirección del grupo la llevo yo personalmente. Vamos, es todo una locura (risas).

“Esta vez dejé salir pensamientos que normalmente no dejaría que se desarrollaran en mi vida. Son canciones desde el punto de vista de un psicópata”

En una entrevista concedida hace un año a este medio decías que habías perdido la ilusión en tu etapa pre “Driven by frustation”. ¿Cuál es tu estado de ánimo en estos momentos?
La gira de “Driven by Frustration” no cumplió con todas mis expectativas y otra vez contemplé la idea de dejar de girar y seguir con la lucha. De hecho, cancelamos algunas fechas que teníamos y pusimos todo en pausa porque yo no sabía qué iba a hacer con todo eso. Empecé a componer durante ese tiempo sin ningún género en mente, para controlarme, y salió lo que salió. Y estoy muy contento y orgulloso del resultado final. Estoy emocionado y tengo muchas ganas de girar con este nuevo disco y con mi nueva familia: Alex Atienza (guitarra/órgano), Mud (bajo), y David Rodríguez (batería). Va a ser divertido.

También calificabas aquel disco como tu obra “más expresiva y coherente”. ¿En qué lugar quedaría “The annunciation” en la discografía de Dead Bronco?
Ahí andan los dos, pero creo que “The annunciation” lo supera.

¿Qué es lo que te pone enfermo? “Make me sick” es quizás el estribillo que más veces se repite en todo el disco.
Como lo puede pensar cualquier persona, la sociedad da asco. Claro que no hablo de todo el mundo, hay mucha gente buena en esta tierra, hablo más bien del tipo de gente que se puede reconocer en la letra. Esos me repugnan.

Ya se sabe que tus letras dibujan un paisaje muy poco alentador. ¿Cómo te enfrentaste a la escritura en este nuevo trabajo?
El pasado año 2018 fue un verdadero infierno en todos los aspectos de mi vida y saqué toda esa maleza en este disco. Aunque hay unas canciones más alentadoras que otras, este disco tiene en general un sentido o un sabor de rendición. Siempre he escrito sobre lo que está pasando en mi vida, y suelo escribir con el mensaje de mejorar y ser buena persona, pero esta vez dejé salir pensamientos que normalmente no dejaría que se desarrollaran en mi vida. Son canciones desde el punto de vista de un psicópata.

“Suicide is all I think” es el único tema instrumental del disco. ¿Cuál es tu postura sobre el suicidio? Según los datos del INE es la primera causa externa de mortalidad en el Estado: en 2017 fallecieron 3679 personas.
Sí, es algo muy grave aquí. Una media de 10 personas se suicidan en España cada día. El suicidio me ha afectado en la vida, he perdido amigos en el pasado por una depresión y conozco mucha gente de mi entorno que sufre de ello. Vivo en un mundo donde la depresión está muy presente. Casi todos los músicos/actores que conozco están deprimidos. La carretera, la falta de estabilidad y falta de pasta durante años te dejan hecho polvo. Añade a todo esto alcohol, drogas, y los subidones de adrenalina, que todo el mundo te quiere esa noche y luego nada. Te dan unos bajones brutales. Mucha de esta gente ni siquiera sabe que tiene un problema y luego es demasiado tarde. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para estar en la carretera. Yo siempre estoy luchando con ello y no es fácil a veces, tampoco para la gente de mí alrededor. Me siento muy afortunado de estar con mi mujer y tener su apoyo; si no fuese por ella no sé dónde estaría.