Crim, los héroes catalanes del punk rock, están en la cresta de la ola. Acaban de regresar de una gira europea y les ha faltado tiempo para empaquetar Estados Unidos. Aprovechando ese corto parón hablamos con Adri, cantante y guitarrista de la banda, sobre su momento actual y su nuevo EP, “Sense excuses”. Podrás verles actuar en Download Festival (30 junio, Caja Mágica, Madrid) y Barna ‘N’ Roll (14 julio, Poble Espanyol, Barcelona).

Para quien aún no os conozca, si es que queda alguien, ¿qué es Crim?
¡Espero que sí que quede alguien! Somos un grupo de punk rock de cuatro personas a quien les ha empezado a ir mejor de lo que esperaban.

El pasado abril publicasteis el EP “Sense excuses”. ¿Cómo fue la grabación? ¿Está relacionada con vuestro futuro álbum?
Fue bastante estresante a nivel de composición, porque en realidad estábamos preparando el largo, que saldrá en noviembre. O sea que el EP no tiene nada que ver con el nuevo disco. Nos salió la oportunidad de grabarlo con nuestro amigo Marc Boria en su estudio LaBedoble de Terrassa. Acababa de renovar la sala del estudio, la quería probar y nos ofreció grabar unos temas. Entonces, nuestro mánager tuvo la idea de hacer un EP para tener algo nuevo desde nuestro último disco, y también para tener algo que presentar en las giras que venían.

¿Cómo escogisteis los temas a grabar?
Pues lo del EP me pilló escribiendo las canciones para el próximo disco, así que al final decidimos grabar dos de esos temas, y también un par de versiones. Fue complicado, porque a veces cuesta sacrificar… Yo pienso mucho en los álbumes y no me había planteado grabar un EP en medio de ese proceso, pero al final la grabación fue sobre ruedas. El sonido no se parece al del disco anterior, pero también está bien que cada referencia tenga su propio sonido.

La canción que le da título, “Sense excuses”, fue el avance como single…
El problema es que presentamos el EP en directo el mismo día que salía, entonces queríamos tocar algo que la gente hubiese tenido oportunidad de escuchar antes, por eso decidimos publicar este tema como avance.

¡Pues es un tema que suena muy potente! En cambio, el segundo, “Mai vam ser especials” tiene otro rollo más tranquilo. ¿Estaba pensado ese contraste?
Justo cuando salió la opción de grabar el EP acababa de llevar al local “Sense excuses”, y no dudamos en meterlo porque es muy directo. También tenía pinta de agresivo, porque lo compuse justo después de lo que pasó en octubre. No podía escribir otra cosa, veías la tele y era como… El otro hacía más tiempo que lo tenía y, como era más tranquilo y no teníamos muy claro cómo quedaría, pues decidimos probarlo allí. Es un buen tema. Quizás le falta más potencia, pero me gusta.

¿Es quizás la canción más suave, y digo suave entre muchas comillas, que hayáis hecho nunca?
En “Blau sang” hay la canción, “Últim avís”, que vaya con lo moñas que es también… [risas] Pero sí, supongo que “Mai vam ser especials” es de las mas suaves.

Y lo completáis con una versión de Turbonegro y otra de Cock Sparrer. ¿Qué os llevó a grabarlas?
Que las tocábamos en directo en cada concierto. Como no teníamos ninguna idea de versión nueva y esos temas nos encantan, decidimos grabarlas. De hecho íbamos a hacer sólo la de Cock Sparrer, pero cuando Marc estaba con las baterías vimos que teníamos tiempo al final nos lanzamos también con la de Turbonegro.

Con las versiones, ¿hasta que punto quisisteis ser fieles al tema original?
A ver, no quiero que suene raro, pero la voz hace mucho. Si es un tema melódico pero pasa por el filtro de mi voz, sigue quedando melódico, pero un poco el carácter de Crim queda allí. Sin querer quedar como un creído, pero quieras que no eso cambia la esencia. También Quim, el guitarra, siempre le acaba dando su toque. “Prince Of The Rodeo”, el tema de Turbonegro, ya es bastante complejo de por sí. Creo que la hicimos al mismo tiempo, y nos saltamos una parte porque se hacía demasiado larga. En cambio “Watch Your Back” de Cock Sparrer sí que la hicimos más acelerada, pero ya está. Como le tenemos mucho amor a los temas originales tampoco los queremos violar.

Antes explicaste que el EP surgió en medio de la preparación del nuevo disco. ¿Cómo van las cosas en ese aspecto?
¡Está todo grabado! Faltan algunos solos, que siempre los hacemos en nuestro local, pero el resto excepto las voces ya lo grabamos en Ultramarinos. Nos gusta tener tiempo para los detalles, y con la presión del estudio, donde no siempre tienes el mejor día con la voz… Además, yo siempre hago primero las canciones y luego las letras. Terminamos de grabar el disco y aún faltaban, de ahí el estrés.

Pues ya que está grabado, ¿qué nos puedes contar del resultado?
El otro día un amigo nuestro escuchó algunos temas y mientras se reía nos dijo: “Es como ‘Blau sang’ pero pasado de vueltas, sin complejos”. Somos los mismos, haciendo lo mismo, pero supongo que cada vez vas cogiendo o más tics o más identidad, lo que entre comillas te hace diferenciar… Otras personas que lo han podido escuchar han dicho que les ha gustado mucho. No me gusta hablar en términos de mejor o peor, porque para mí los discos son como los hijos, y los quieres a todos por igual. En este caso, creo que es una buena continuación del anterior.

Pues hablemos de “Blau sang, vermell cel”. ¿Qué valoración hacéis de la acogida que ha tenido hasta ahora?
¡Pues hemos flipado! Cuando salimos con la primera mezcla del disco, con los temas aún si ordenar, nos preguntábamos si iba a gustar o no… En cierta forma, eso me da igual. Siempre lo hemos hecho así, un grupo para disfrutar nosotros, y sobre todo discos que si yo me los encontrara por ahí me gustaran. Es la única fórmula que conocemos. Puede que al salir con B-Core el nombre se hiciese un poco más grande… pero realmente no sabemos lo que ha pasado. Cuando haces una banda de punk rock siempre es una mala idea, y si es en catalán, ¡peor aún! (risas).

El título del disco suena gramaticalmente extraño…
Correcto. Si lo hubiésemos hecho al revés hubiese sido demasiado obvio y como muy del Barça. El resto del grupo lo son, y a mí el fútbol me la pela. Queríamos romper el título, que sonase raro a propósito. Si lo analizas le puedes encontrar el sentido, o no, con lo de sangre azul monárquica y cielo rojo de fuego y revolución. Dicho así suena fatal, pero la idea era esa.

Está claro que en sus letras hay una fuerte crítica social. ¿Tenéis alguna opinión sobre hacia dónde tendría que ir esta sociedad que ponéis a parir?
Bueno, es crítica y autocrítica a la vez. No es derrotismo constante de “somos una mierda y siempre una mierda”, porque tampoco tendría demasiado sentido escribir sobre eso. Son un poco las ganas de despertar en general, esas pequeñas cosas que harían que todo fuese mejor. Esta sociedad está podrida en todos los aspectos, desde arriba hasta abajo, porque nos educan fatal y acabamos siendo los títeres que ellos quieren. Pues un poco el despertar de eso, ganas de revuelta pero no panfletera. Cuando lees letras de grupos que no vamos a nombrar, las encuentras muy obvias. Eso a mí no me despierta nada. Nosotros queremos hacerlo con elegancia, y con eso no digo que las letras sean elegantes, pero nos rompemos la cabeza para que tenga sentido y despierten algo.

Me gustaría meter un poco el dedo en la llaga. ¿Quién son exactamente “los guionistes d’aquest món”?
Pues… los Iluminatis, los Rothschilds, los Rockefellers… Las grandes familias que controlan el capital, los que imprimen el dinero, los que nos lo dejan a nosotros para que nos pensemos que tenemos riqueza, pero que al final todo va hacia ellos. El funcionamiento de las instituciones bancarias, desde el primer préstamo que tienes que hacer con intereses, que no tiene ningún sentido… “Te dejo esto pero tienes que devolverme más”, cuando no hay más dinero en el mundo. Siempre vas a estar en deuda. Como humanos, tenemos la herencia de una deuda constante, y eso nos tiene totalmente esclavizados en todos los aspectos, todos. Y si encima nos lo creemos, y creemos en ese capitalismo tan podrido… Pues los guionistas son esos.

En la canción “No hi serem” habláis incluso de “arquitectos reptilianos”. ¿Qué querías decir con esto?
A todos los del grupo nos flipa el rollo de la conspiración, y nos permitimos esas pequeñas licencias tipo Carl Sagan o Iker Jiménez. No estoy diciendo que la gente que controla todo eso sean reptiles, ¡pero seguro que tienen sangre de reptiles! [risas]

A nivel musical tenéis detalles espectaculares, como el redoble del inicio de “Sense excuses”, que lo levanta todo, o el combo de guitarra y batería en “Avui fa bon dia”. ¿Qué dinámicas de composición tenéis?
Depende del tema. Normalmente hago demos de los temas en casa: programo las baterías, grabo bajo y guitarra, y si puedo la voz. Luego, con el otro guitarra Quim trabajamos los arreglos… Pero bueno, cada vez estamos poniendo más baza todos, y eso es bueno, porque sino al final te acabas repitiendo. Cuanto más participamos mejor quedan los temas.

Tenéis un público muy fiel, y parece que cada vez vais llegando a más gente, hasta el punto de poder decir que sois una de las bandas catalanas de punk con más proyección…
¡Que conste que eso lo dices tú! (risas).

Vale, pero si eso fuese así, ¿podéis dar una explicación a ese éxito?
Si la tuviésemos estaríamos haciendo trampa, porque entonces le podría pasar a cualquier grupo. No tenemos ni idea, y es una cosa que mucha gente nos pregunta: “Cómo lo petáis, ¿no? ¿Cómo lo habéis hecho?”. ¡Pues yo que sé! Supongo que intentando hacer cosas que nos gustasen a nosotros mismos, sin pensar… me sabe mal, pero sin pensar en el público. Si piensas demasiado en el público te acabas alejando de lo que quieres hacer realmente, y en ese caso hay que ser egoísta y hacer lo que te gusta a ti. ¿Que eso gusta? ¡Pues cojonudo! Tener un buen mánager hace mucho, y no contábamos con eso. Nos ha conseguido meter en sitios muy cañeros, con bandas enormes, pero eso fue a partir del segundo disco. Seguramente sin él no nos hubiesen ido las cosas tan bien. También supongo que nos pilló porque vio algo… pero bueno, no te puedo decir qué.

El tema de tener mánager a veces genera ciertas reticencias en las bandas. ¿Hasta qué punto os ha ayudado a vosotros tenerlo?
Mucho más de lo que nos pensábamos. Primero, para ponernos las pilas con las obligaciones que un grupo comporta, porque un grupo lo empiezas entre amigos, y no deja de ser un hobby. Cuando vas creciendo también te va exigiendo más tiempo y obligaciones, con el merchandising, postear en redes sociales, programar las grabaciones… El estudio en el que hemos grabado [Ultramarinos] ¡hay que reservarlo a un año vista! Claro, como no vayas allí preparadísimo, pues la lías… Son cosas que tienes que tomarte en serio cada vez más, y que al final se acaban convirtiendo, aunque nunca lo admitiré, en algo como tu trabajo… ¡hasta el punto que tienes que dejar tu trabajo! Todos, de alguna forma, lo hemos tenido que hacer, porque llega un punto en el que no es combinable una cosa con la otra. Lo jodido es que luego estás entre un mundo y el otro. Antes éramos personas con nuestros respectivos trabajos que teníamos un grupo. Ahora, tenemos un grupo, pero tampoco somos tan grandes como para eso, y cuesta. Pero al menos nos hemos tirado todos a la piscina.

Ostras, pues felicidades, ¡porque no debe ser una decisión fácil!
Es duro, pero merece la pena. Si no lo hacemos ahora… Y sí, el mánager ha conducido lo bueno del grupo hacia algo que funcione mejor. Nunca se ha metido en composiciones, ni en la parte artística, pero sí en la parte “numérica”: ordenarlo todo bien, llevar el trabajo al día, porque hay mucho, y eso hace que ahora tengamos más imagen, que cumplamos más, que se nos llame más… Es una cosa que nunca antes habíamos contemplado, de hecho odiábamos la figura del mánager, porque pensábamos que mánager significaba dinero, pero en realidad significa muchas más cosas, y en nuestro caso estamos muy contentos. Seguramente hay muchos hijos de puta por ahí que se llaman mánagers, pero nosotros hemos tenido suerte.

Y ahora gira por Estados Unidos. ¿Le veis algún límite a la banda?
No creo que ninguna banda deba ponerse un límite, más allá de dónde los componentes quieran. Por nuestra parte, nos hemos tirado todos a la piscina. Me parece ya bastante exótico tocar por Europa, y lo de Estados Unidos es ya una locura. Pensaba que iría alguna vez, pero no con mi grupo. No nos lo creemos aún, ni tampoco creemos que haya ningún límite. El límite es el planeta y la gente, pero no lo ponemos nosotros.

Sobre la gira, ¿cuánto tiempo va a durar?
Son diez fechas seguidas por el salvaje oeste (risas)

¿No os cansa hacer tantos conciertos?
A ver, tenemos vidas aquí… quieras o no, se echan en falta. Tu cama, tu comida… sobre todo la comida, porque ¡vaya mierdas se comen por Europa! Y claro, las parejas… Cuesta, pero tenemos claro que es ahora cuando debemos hacerlo, porque si no ya no lo haríamos. Además, ¡vale la pena! Aunque estés lejos de casa y vengan cuatro gatos, ves que se han estado escuchando el disco, y no saben ni lo que estamos diciendo, pero están allí, cantando… Eso llena, llena mucho. Nunca nos abanderamos con el tema del idioma, nunca lo hemos querido, pero para nosotros ¡es muy fuerte! Luego lo piensas, y nosotros hemos hecho lo mismo con las bandas americanas que venían. Puede que ahora les entendamos mejor, pero cuando de pequeño escuchaba a NOFX o Green Day, no entendía nada pero me flipaban. Supongo que eso se puede extrapolar a la gente que nos escucha por ahí.

Al marge de sacar el nuevo disco en noviembre, ¿hay otros planes en el futuro?
Pues estamos cerrando fechas para verano. Como el trabajo del disco ya está casi todo hecho, pues tocar y tocar y tocar. Y cuando llegue el disco lo presentaremos, y luego ¡tocar y tocar y tocar! (risas) Y en los ratos muertos en casa, pillar la guitarra y pensar cosas para lo siguiente.