Nos citamos con un radiante Nic Offer en un hotel madrileño. La excusa es su nuevo y flamante Wallop (Warp/Music As Usual, 19), con el que la vitalista banda de disco punk recupera un filo oscuro y de extremos.

A casi veinte años de su debut, los de Sacramento/New York conservan esa vitalidad cruda que ha conquistado a numerosos fans españoles. Una de las claves está en un frontman singular, que no se quita los shorts ni para atender a la prensa. Las canas ya salpican el pelo rizado de Offer, pero nadie le tose encima de un escenario. El entusiasmo que muestra por sus canciones va en la misma línea.

La otra vez que hablé contigo fue en relación a “As If”. Luego hubo otro disco, (“Shake The Shudder”). ¿Qué ha cambiado en estos tres o cuatro años?
Mmm. Bueno, para empezar tenemos a una cantante diferente, Meah Pace. Y hemos cambiado, hemos crecido. Estamos aprendiendo constantemente. Todavía tratamos de mejorar, hasta donde podemos, y esperamos transmitir esa sensación con cada disco. Nos da la impresión de que si nos lo curramos en todo momento, eso se traducirá en los discos, de manera que procuramos llevar el sonido a un sitio diferente. Espero que el disco refleje esto.

“Todos teníamos la impresión de que el mundo se estaba haciendo mejor y entonces nos dimos cuenta de que no: sigue siendo un lugar frío”.

Es verdad que en él pasan muchísimas cosas (musicales). ¿Lo ves como una especie de tour de force de todo lo que habéis hecho desde que empezasteis?
Sí: cuando vas al estudio a diario y tienes que hacer cosas distintas, suceden cosas diferentes. Muchas de las cosas que haces son las mismas, pero luego haces otras distintas y dices: “Esto mola”. Y eso es lo que intentamos hacer, encontrar esos momentos interesantes.

¿Os apetecía experimentar más con este disco, volver a un sonido más experimental, como el de vuestros inicios?
Lo curioso es que siempre tienes la sensación de estar experimentando. Ya nos ha pasado otras veces, pensar que estábamos haciendo algo más experimental. Rafael (Cohen) y yo estuvimos probando e improvisando con un montón de teclados que había alquilado en el estudio para otra gente y que no teníamos ni idea de cómo usar. Cuando llegó el momento de grabar, pensamos en aquellos que no sabíamos usar, y tocarlos hasta que pasara algo que molara. Cuando tocas un poco a ciegas, no lo haces de forma típica y ahí es cuando salen cosas. Así que sí, esa idea de experimentar está siempre ahí. Siempre estás forzándote, y cuando parece que no es así, vas un poco más lejos, y ahí es cuando sale algo bueno.

Leí una cosa muy interesante en la nota de prensa: que cuando estabais haciendo el disco, no sabíais si iba a ser un álbum oscuro o más pop. Lo averiguasteis al terminarlo. ¿Es así?
Sí, sí. Nunca hemos sido de esos grupos que se sientan y dicen: “Vale, esto es lo que vamos a hacer”. Empiezas enredando con cosas y viendo a dónde te llevan. Tenemos más el enfoque de David Lynch. Ni él mismo sabe lo que significan las cosas hasta que va avanzando. Y eso es lo que hacemos nosotros. Especialmente con las letras: nos habíamos propuesto hacer un disco político, pero nos dimos cuenta que, por más presión que nos poníamos, no funcionaba. Así que nos decantamos por el método de David Lynch: cantar cualquier cosa y luego encontrar su significado. Así se hacía político, sin forzarlo. Yo prefiero esa aproximación.

Es interesante que saques el tema de la política, porque de un tiempo a esta parte abundan los discos cargados de ella. ¿Crees que hay cierto empacho?
Creo que todo el mundo está preocupado por algo, y te sientes culpable por no estarlo (risas). Esa lucha está en todos nosotros. También quieres expresar algo que no se haya dicho antes, y como tanta gente habla de política, si lo haces tú da la impresión de que deja de ser relevante. No hay duda de que nosotros no queríamos hacer eso, porque no tiene ningún sentido. Pero en el momento en que fuéramos capaces de decir cómo nos sentimos, diríamos algo relevante.

Cuéntame algo de la portada: hay algo misterioso en esa imagen de un gato mirando hacia arriba. ¿Y qué significa “Wallop” y qué relación tiene con la foto?
“Wallop” se refiere a un golpe (hit) rotundo que llega inesperadamente. Me daba la impresión de que incluso otros discos son extraños y directos a la vez. Todo el mundo quiere que un disco sea un exitazo, y de hecho la idea vino de ese gato. Estaba currando y de repente, “¡paf!”, ahí lo tenía mirando hacia arriba. Cuando quiere jugar y estoy trabajando, es la única manera que tiene de llamar mi atención. Me gustaba esa idea de que estés distraído y de repente te golpee algo así. Estaba en línea de cómo nos sentimos en lo político, porque habíamos sufrido un baño de realidad. Todos teníamos la impresión de que el mundo se estaba haciendo mejor y entonces, de repente, nos dimos cuenta de que no: sigue siendo un lugar frío.

“Tenemos el enfoque de David Lynch: no sabemos lo que significan las cosas hasta que avanzamos”

¿Dirías, entonces, que es un disco algo más oscuro o quizá de extremos? Porque hay canciones muy densas y otras muy pop.
Sí, creo que es una definición justa. Desde luego que hay muchos más extremos en este disco. Cuando se oscurece, es jodidamente oscuro. Hay momentos que me asustan. Sí, espero que consiga eso.

Hay una variedad de géneros, sonidos y arreglos enorme. Saltáis sin problema de la electrónica de club al pop, como en “Serbia Drums”. ¿Teníais esta variedad en mente cuando empezasteis con el disco?
Creo que es algo que hacemos siempre. Somos capaces de hacer que la cosa funcione entre tanta gente con muchas ideas. Es lo que nos gusta de un disco. Pasaba en los discos de hip-hop de los 90, que tenían varios productores y las canciones sonaban completamente diferentes. Nos gusta eso: tener un disco macizo y repleto de ideas. Eso es lo que tratamos de hacer.

En ese sentido, ¿dirías que es vuestro álbum más ambicioso?
Cada disco es el más ambicioso que puedes hacer en cada momento particular. Te puedo decir que “Thriller” fue lo máximo que pudimos hacer entonces, fue todo lo ambicioso que podía ser en ese periodo, pero las cosas que eran ambiciosas entonces se hicieron normales porque nos acostumbramos a ellas. Así que ser ambicioso ahora es forzarte a llegar a otro nivel. Pero al mismo tiempo, sabes que siempre queda un poquito de margen para ir más allá. Y me siento así con respecto a este disco. Lo que creo que pasa, también, es que después de haber hecho tantos discos, mejoras en cuanto a ir más allá. Y sé que para muchas bandas lo normal es parar de presionarse a partir de cierto momento, y por eso te gustan menos los discos que hacen. Pero sé que hay otros artistas que mejoran motivándose así, y espero que seamos de esos.

¿Y cómo sabes que te estás forzando lo suficiente?
¡No lo sabes! Te das cuenta a posteriori. Es lo que te decía con los sintetizadores: sabes que lo seguro es usar el que conoces, pero utilizas el que no conoces. O cuando decidimos grabar en casa. Teníamos un estudio muy cómodo muy cerca, pero queríamos que este disco tuviera un sonido un poco más pulido, y sabíamos que en mi casa teníamos la oportunidad de hacerlo. En definitiva, se trata de tomar la mejor decisión.

Pero suena a locura lo de grabarlo en casa. Debes tener un montón de equipo.
Bueno, es donde hemos ensayado durante años, así que no era una locura. Nos gastamos el presupuesto que teníamos en micros, y nos ayudaron. Fue un poco locura, pero no tanta. Aquello estaba preparado. Parecía lo más inteligente de cara a crecer en el futuro: si este disco es un fiasco y nadie nos da un duro para grabar, lo haremos en casa.

“Si no vuelvo a ganar un céntimo con mi música pero todavía me puedo permitir gastar diez dólares al mes para tener la Historia de la música grabada en mi móvil hasta que me muera, pues cojonudo”

Suena tan bien como siempre. Has dicho que querías que sonara más pulido, pero ¿qué tipo de sonido teníais en la cabeza?
Estamos siempre compartiendo música y diciéndonos unos a otros: “mira, ¿has oído esto?”. Cualquier cosa que nos gusta, la utilizamos sobre la marcha y pasan cosas. Por ejemplo, estos teclados que nunca habíamos usado nunca. Tratamos de seguir conectados con el momento y lo que está pasando en nuestra vida en el mundo y también en la música, como parte de ese mundo. Podríamos llevar la mitad del disco, de repente descubrir un nuevo género y que todo cambie (risas). Esto nos pasa constantemente.

Hay varias colaboraciones vocales (Angus Andrew de Liars, Maria Uzor de Sink Ya Teeth y Cameron Mesirow), pero también habéis trabajado con tres productores, si no me equivoco. ¿Por qué?
Uno de ellos es Patrick (Ford), con el que hemos trabajado en nuestros últimos discos. Y está muy ocupado, pero le queremos y es muy amigo. Siempre quiere involucrarse. Respecto a Cole (M.G.N.), nos encantaba el disco de Julia Holter y pensamos que tenía ideas que molaban mucho. Pensamos que era un personaje muy interesante para meter en la mezcla. Y Graham (Walsh) estuvo con nosotros dos semanas, para darnos una perspectiva distinta. Porque siempre me ha gustado la idea del productor “metiéndose” en el grupo, como cuando Brian Eno se unió a Talking Heads. Graham fue como una voz fresca dentro del grupo.

Me pregunto también si os tomáis mucho tiempo para grabar o preferís hacerlo en un periodo limitado.
Es difícil de decir. El disco entero se compuso en el último año, 2018. Y grabamos un montón de cosas por el camino. Al final hicimos una gira por Reino Unido en la que sólo tocamos canciones nuevas. Después, volvimos a casa y grabamos durante tres o cuatro días, y luego pasamos dos semanas dándole forma y produciéndolo. Y finalmente, dos semanas en verano, mezclándolo. Así que…

También leí que consideráis que en este disco hay una influencia importante de la música de los noventa (Madchester y electrónica), lo cual me parece bastante curioso.
Creo que sí. Siempre hemos tenido en cuenta los ochenta, que creo que entendemos bien. Los noventa son un territorio desconocido y parecía más interesante. Es divertido hacer algo ochentero, y sé que lo podemos hacer, pero los noventa… veo esas eras como el patio de recreo donde estás, y esta vez hemos usado los noventa como nuestro patio.

Es vuestro octavo disco…
Puede que sea el noveno… tengo que chequearlo.

Vale, pues llevo mal la cuenta. En todo caso, a estas alturas, ¿qué dificultades tenéis para hacer algo fresco?
Te digo una cosa: no es tan difícil, pero siempre tengo miedo de que lo sea. Lo siento así porque hacemos cada disco desde la inocencia, como si no supiéramos lo que estamos haciendo. Si consigues hacer algo nuevo que no sabes cómo hacer, entonces estás creciendo y das con algo fresco. Esa es la única estrategia que tengo para no caer en lo mismo. Es algo que funciona, pero si lo analizo me asusta. He visto a muchos grupos ir y venir, y sé por qué se van. Veo cuándo se vuelven cínicos, cuándo tienen celos de otros grupos, cuándo no les importa la música nueva… Para nosotros, se trata de que te siga importando, de que mantengas el entusiasmo. Si estás enfadado con los otros músicos, eso mata el entusiasmo. Tenemos una relación muy abierta, y eso nos ha permitido ser relevantes durante este tiempo. Espero que siga funcionando. Me da miedo pensar cuándo haremos un disco de mierda, no quiero que pase. Me siento afortunado y trato de no pensar mucho sobre ello.

Seguís en un sello tan prestigioso como Warp, lo cual es bastante meritorio. ¿Cómo has visto la evolución del negocio desde vuestros inicios?
Hay cosas que no me gustan y otras que me encantan. Es decir, me encanta tener la historia de la música grabada en mi móvil. Me encanta y punto: me importa un carajo cualquier otra consideración. Si no vuelvo a ganar un céntimo con mi música pero todavía me puedo permitir gastar diez dólares al mes para tener eso hasta que me muera, pues cojonudo, tío. Me la suda (risas). Pero claro, hay otras cosas que no me gustan de las que te podría hablar durante todo el día. No me gusta tener que estar de promoción constantemente, con presencia online. Lo entiendo y sé por qué funciona, es importante, pero para mí ése ha sido el mayor cambio. Ahora los artistas tienen que ser su propia máquina publicitaria. Y yo no quiero ser eso. Quiero hacer música.

¿Y qué pasa con lo que ganáis de las plataformas digitales?
Buff, no lo sé. ¿Sabes qué pasa? Que no quiero preocuparme por algo que no puedo cambiar. Soy feliz por estar aquí haciendo música. No quiero ser rico, quiero hacer música, y soy capaz de seguir haciéndola. ¿Me gustaría que me llegara más dinero? Sí. ¿Desearía no volver a preocuparme por él? Sí. ¿Puedo cambiar alguna de estas cosas? No. Así que voy a seguir haciendo lo que hago.

¿Nos puedes adelantar algo de la gira? ¿Cómo va a ser?
No lo sé, estoy bastante emocionado. La gira que hicimos el año pasado, en noviembre, por Reino Unido, fue genial. Estábamos un poco nerviosos porque sólo íbamos a tocar las nuevas, temíamos que la gente nos iba a pedir esta canción o aquélla, pero los bolos fueron estupendos, todo el mundo salió encantado, y las canciones mejoran cuando las grabas, así que estoy entusiasmado.

AGENDA
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
martes 10/12/19Vigo (Pontevedra)Masterclub21:0015€
miércoles 11/12/19MadridShoko20:0022€
jueves 12/12/19BarcelonaApolo20:0022€
viernes 13/12/19ValenciaTeatro La Rambleta / Valencia21:0018€
sábado 14/12/19MurciaSala REM23:3015€