Café Tacvba descienden del Olimpo del rock latinoamericano y acercan la gira Niü Güeis Tur a Europa. Una visita que tras diez años de ausencia por el continente es muy especial, ya que pasarán por escenarios de once ciudades en ocho países, en algunos casos por primera vez. Noruega, Suecia, Reino Unido, Francia, Holanda, Dinamarca, Alemania y España serán testigos del repaso musical de esta agrupación mexicana que a punto de cumplir treinta años de trayectoria se ha reinventado en numerosas ocasiones, y ha ayudado a crear una identidad sonora en la música alternativa de Latinoamérica que podría explicarse con la frase de una de sus canciones: “Seremos capaces de bailar por nuestra cuenta”. MondoSonoro conversó con Emmanuel del Real en la antesala de las fechas de España (28 de julio Barcelona, y 29 de julio Madrid).


¿Como os sentís presentando un tour tan extenso por primera vez en Europa?
Hay muchas ciudades europeas a las que estamos emocionados por ir, si bien en nuestra carrera hemos tenido la oportunidad de haber hecho ciertas visitas a Europa, la mayoría se han concentrado en España. Por ahí tuvimos un festival en Francia, otro en Suiza, hemos ido a Londres, pero no mucho más. Por eso para nosotros, a estas alturas de nuestra carrera y de nuestras vidas es un lujo poder conocer y descubrir ciudades, públicos, gente, y comida de cada uno de estos sitios. Poder visitar tantas ciudades concentradas en esta gira, en un periodo breve como no lo habíamos hecho antes en Europa nos da la oportunidad de presentar para este público canciones que hemos tocado desde siempre y que forman parte de nuestra historia, como también otras que pertenecen a lo más reciente y actual, y que están en la última puesta en escena que hemos hecho para acompañar la gira de nuestro último disco Jei Beibi (Café Tacvba, 2017).
El concierto se compone de canciones muy representativas de nuestra carrera y algunas canciones de este último disco, es una gira muy similar a lo que hemos estado haciendo, pero vamos a hacer algunas inclusiones de temas que pensamos que en alguna parte del público europeo pueden llamar la atención y que nunca nos habrán escuchado, yo creo que ni en disco, ni en vivo hemos pasado por ahí. 

En los conciertos del Niü Güeis Tur por Estados Unidos compartisteis cartel con el mariachi femenino Flor de Toloache. ¿Que tal estuvo la experiencia?
La verdad es que en lo personal lo disfruté mucho. Cada vez que salían a tocar ellas me acercaba a ver el show porque con muy pocos instrumentos generan una cuestión musical muy profunda, amplia, diversa también en los géneros, en la selección de las canciones, cómo ejecutan, cómo cantan. Yo lo disfruté mucho y me gustó como el público, tal vez sin conocer mucho de la música de ellas, al final de su presentación, estaba totalmente entregado y entusiasmado. Generan muy buena energía y son muy entretenidas, yo les auguro una muy buena carrera.

¿Seguí invitando en las giras al Profesor Holocausto, el músico que tocaba el violín en Ojalá que llueva café?
No, él ya tiene unos años que no nos acompaña. Es una parte que estaba mucho más cercana al folclor regional mexicano y hace tiempo que no tocamos las canciones con que nos acompañaba y eso probablemente no lo vayamos a presentar.

Muchas canciones de Café Tacvba se han encargado de retratar a Ciudad de México. ¿Cómo os inspira esta ciudad?
La Ciudad de México es energética y poderosa, yo tengo una relación amor odio con esta ciudad pero la disfruto por muchas razones. Hay canciones como El metro, El catrín o La zonaja que me parecen los mejores acercamientos o las mejores letras que el grupo haya podido presentar. También está Madrugal, una canción de Quique, o Trópico de Cáncer de Rubén, que con el paso de los discos han ido reflejando las preocupaciones que en su momento nosotros teníamos con ella. Existe una inquietud por tratar de entender nuestra ciudad, posiblemente tengamos más referencias, pues aquí es donde más vivimos porque aquí es donde crecimos, pero conforme fuimos creciendo también empezamos a hablar de lo que empezamos a ver afuera. 

En 1-2-3 la canción que abre Jei Beibi hacen una directa alusión a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. ¿Qué os sensibiliza y despierta vuestra crítica social?
Es todo. Los estudiantes que hace un tiempo secuestraron y asesinaron en Guadalajara, tres estudiantes de cine que estaban haciendo un trabajo, los detuvieron y ya no están más. En todos lados pasan cosas que no basta uno con llenarse de mala información.
Hay muchas cosas que tienen que ver como la inseguridad, la corrupción, todo eso provoca estos actos criminales que son noticia, pero realmente en el fondo tiene que ver con malos manejos de personas que no están pensando en el bien común. Cambiar eso es muy complicado. Yo creo que tiene que ver con un proceso de educación y de valores que se han perdido, y que están creando una cadena de situaciones y de malas decisiones que venimos heredando de décadas atrás, y que estamos viendo en las calles, en los diarios en los periódicos, en todo lo que estamos viendo.
El asunto es estar muy enterado y consciente, y de pronto nosotros como grupo manifestarnos de alguna manera, y decirlo en alguna de nuestras canciones, en los conciertos, etc. Pero yo creo que eso no es suficiente, hay que estar mucho más pendientes.

“Por suerte el grupo también se ha nutrido de las actividades que cada uno tiene fuera de la banda”

¿Cómo sientes esta época en México tras elecciones?
En temas políticos tratamos de no tomar partido, pero cada uno tiene una idea o una filosofía personal. Yo creo por ejemplo que es un momento de cambio, que si bien no es la solución absoluta puede generar unas bases y una estructura, probablemente no en un periodo breve, sino en algo que se vea reflejado hasta dentro de unas décadas. También es un momento de estar conscientes, de estar activo, de estar enterados para participar de la manera en que cada uno quiera hacerlo. Pero yo creo que no podemos dejar a la deriva eso de “alguien se tiene que hacer responsable”. Esto un quehacer diario.

Cada miembro de Café Tacvba tiene un universo aparte de la banda. En tu caso particular has desarrollado una destacada carrera de productor. ¿Cómo has logrado compaginar estas dos facetas?
Por suerte el grupo también se ha nutrido de las actividades que cada uno tiene fuera de la banda y somos conscientes de que eso acaba sumando en el momento en que nos volvemos a encontrar para otro proceso creativo, otro ciclo de trabajo. Que cada uno de nosotros pueda aprender y experimentar fuera es muy sano por eso, y porque también ayuda a que cada uno de nosotros podamos poner nuestra energía, nuestra ilusión, y nuestro tiempo en otra actividad y en otras ideas, y regresar al grupo con ganas, con menos saturación o carga energética.
A veces, uno necesita entrar reseteado, limpio, para comenzar de nuevo. En mi caso desde siempre he estado ligado a la parte de producción de los discos, me encanta estar en el estudio, estar trabajando cerca de las ideas musicales, de cómo se ensamblan todas las ideas, y eso lo viví de cerca con Gustavo Santaolalla y con Aníbal Kerpel, y siempre lo disfruté mucho. Con el paso de los años, de pronto, me empezaron a llegar invitaciones de algunos colegas para que pudiera colaborar y sumar haciendo algunas cuestiones en una canción, y luego pasé a producir un disco, así naturalmente. Eso me ayudó muchísimo a tener otra perspectiva de lo que el grupo es, un poco el big picture de la carrera, y realizar algo que también es disfrutable, pero sin nunca perder la liga con el grupo.
La producción me ha abierto la óptica a poder ampliar esa inquietud que tuve desde siempre y trabajar con gente diversa, con géneros diferentes, eso me ha ayudado muchísimo. Por ejemplo, hice el unplugged de un artista regional mexicano que es Pepe Aguilar, un extraordinario artista e intérprete. Todo esto me ha dado la oportunidad de contrastar, de disfrutar otras cuestiones y de pronto sacar algún par de canciones por mi cuenta, de seguir por este camino a la par del grupo.