Cuenta la leyenda que Emilia, Pardo y Bazán nacieron en la puerta de un cine de la localidad toledana de Talavera de la Reina. De eso hace ya tiempo y, tras “El mal de la juventud” (21) y “La fiesta que me prometiste” (24), la formación presenta el que es su tercer larga duración, “Qué ha sido de los planes que hicimos anoche cuando estábamos borrachos”. “Sabíamos lo que no queríamos perder, y mantenernos firmes en la libertad creativa era esencial. No somos un grupo de masas; no sentimos la presión de un millón de fans esperando ser sorprendidos por líricas mesiánicas y melodías jacarandosas. Nos agarramos a una máxima universal y bizarra ‘Hagamos lo de siempre, pero hagámoslo como nunca’”. El resultado es un disco de claroscuros que focaliza en esa dualidad uno de sus atractivos. “Se parece bastante a la vida, ¿no? Hay mucho de confesional y de nostalgia de la mala, de la de cosas que no has llegado a vivir por miedo. Un disco de nubes y claros. La tristeza más difícil de superar deja siempre un gusto alegre en el cielo de la boca. El disco alberga una especie de tristeza alegre”.
"En directo somos lo que fuimos cuando empezamos: punkis, sexis y de provincias"
El disco se ha grabado junto al el ex Ellos Guille Mostaza en su estudio Álamo Shock, algo que resultó determinante en el perfil sonoro de la obra en cuestión. “Consideramos a Guille Mostaza una Emilia más. Hicimos un curro previo de demos y al entrar al estudio tenía muy claro lo que quería. Es receptivo, creativo y comunicativo, y Álamo Shock uno de los lugares más acogedores del planeta. Nos encantó la idea de un disco conceptual que planteó y, junto a Diego Perinetti, hicieron que diez canciones se convirtieran en un disco con hilo conductor preciso y precioso”. Las letras de Emilia, Pardo y Bazán pueden manifestarse como lúcidamente costumbristas, aunque sus autores apostillan la afirmación. “Es un término algo impreciso, puesto que depende de las costumbres de cada cual. Pero es cierto que nuestras costumbres se plasman en las canciones. Ahora quizá hay un deseo de volver a ese sitio en el que nos quisieron: a la ideología, a las raíces o al pueblo”. En el decálogo que nos ocupa también caben algunas dosis de romanticismo implícito. “Nos confesamos emocionalmente demagógicos, pero no es intencionado. Percibimos la realidad con una pasión desmedida, mediterránea y a veces cruel. Nos encantaría viajar al pasado y darle a Baudelaire una amoxicilina para evitar su muerte causada por la sífilis y salir con él una noche de farra. Nos enamoramos con facilidad de lo hermoso, pero con lo feo (neoliberalismo salvaje, el sionismo, Trump o la especulación inmobiliaria) ni olvido, ni perdón. La confrontación es la única salida”. En este conjunto de canciones tampoco falta la ironía (por ejemplo, en el sencillo “Acto de navidad”), una cualidad que, a veces, supura durante la escucha y que también define, al menos parcialmente, al propio proyecto. “La ironía nos resulta sencilla. Es una forma de escondernos de la realidad y abrazar el cinismo. En ese tipo de canciones no demandamos nada, no duele tanto, no precisamos esa dosis de ternura que, aún en silencio, reclamamos a gritos”.
“Qué ha sido de los planes que hicimos anoche cuando estábamos borrachos” es el tercer disco de Emilia, Pardo y Bazán, y, como es lógico, presenta novedades con respecto a referencias previas. “Se podría decir que el primero era más irónico. Al ser la presentación quizá no nos atrevimos a ser tan confesionales como en el segundo. Ese segundo álbum estaba muy condicionado por el momento vivido: una vida más urbana, una sensación de ser fracasados a los que el éxito acariciaba las mejillas sin llegar a besarnos. Hoy sabemos que el éxito es seguir siendo lo que somos: amigos que hacen música, que se quieren y tratan de huir del ruido haciendo más ruido todavía”. Es complicado hablar con el grupo y no preguntar acerca de un título que, de paso, se antoja de lo más empático. “Es una frase de la película ‘Parthenope’ de Paolo Sorrentino. Define a la perfección cómo nos encontramos y refleja algo que nos sucede de manera habitual. Salimos, bebemos y embriagadas de ambición creativa y política hacemos planes imposibles que nunca llegamos a ejecutar. Una pena, pero te aseguro que mientras los planeamos son tan hermosos que merece la pena pasar el trance de no llevarlos a cabo”.
Para terminar, procede interesarse por sus conciertos y por la hipotética gira que seguirá al lanzamiento de “Qué ha sido de los planes que hicimos anoche cuando estábamos borrachos”, primero dentro del circuito estival de festivales y después al cercano amparo de las salas. “Los conciertos son un eterno retorno al principio, como si un pintor impresionista de repente se metiera en la cueva de Altamira y tratase de realizar un bisonte. Quiero decir que, en directo, somos lo que fuimos cuando empezamos: punkis, sexis y de provincias. Hay varios festivales previstos, como Islasónica en Huelva, El Vid en Ciudad Real o Creampop en Altea, y también estaremos en Burgos. Estén atentos a nuestras redes”.

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