“Una canción supone una forma de expresar sentimientos escondidos”
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“Una canción supone una forma de expresar sentimientos escondidos”

Kepa Arbizu — 26-06-2026

El quinto disco de la formación encabezada por Gorka Bringas, “Aprendices”, se construye entorno a un sonido centralizado en el rock americano clásico y una lírica melancólica, donde heridas y esperanzas se disputan el terreno existencial.

Protagonista habitual en las últimas décadas de bandas como Canal Blues, El Jinete Eléctrico o sobre todo unos “resucitados” The Flying Rebollos, el músico portugalujo pero afincado en Getxo añade un nuevo episodio a su proyecto más personal, bautizado con su propio apellido. Un álbum que hace de su concisa extensión, solo siete temas, un elemento favorecedor para trazar un concepto, sonoro y lírico, especialmente cohesionado e intenso. Rasgos que toman forma en un rock americano de clásica elegancia, barnizado con su característico dibujo melódico, utilizado como vehículo para trasladar al oyente hacia un escenario de incertidumbres, pérdidas y ausencias. Un recorrido emotivo y especialmente diestro sobre el que hablamos con su principal responsable.

Esos cinco años que separan el lanzamiento de “Aprendices” de su predecesor, “Siempre nunca”, ¿han sido el tiempo natural que han pedido las canciones o la demora responde a condicionantes técnicos o personales?
Es verdad que ha pasado bastante tiempo entre ambos trabajos, pero es que este parto ha sido complicado por muchos motivos, y no han sido dificultades precisamente técnicas, sino temas de índole personal, de la propia vida e incluso cambios que han influido de manera directa en la banda, de hecho, Joseba Bastida ha dado el relevo a Miguel Labanda en la batería, algo que, eso sí, se ha producido de manera natural y consensuada. Pero tras todo eso, el disco está ya en la calle. También es cierto que la mayoría de las canciones, incluso las que finalmente no han entrado, llevaban ya un tiempo acabadas, pero al final, ya sea consecuencia de una cosa u otra, han acabado ocupando su propio sitio en el puzzle del tiempo.

“Aprendices” transmite mucha pasión, y teniendo en cuenta todos esos aspectos personales que lo han marcado, ¿significa que estamos ante un disco más autobiográfico que en pasadas ocasiones?
Pues realmente casi todas mis canciones suelen tener una implicación personal importante, lo que ocurre es que en este caso, por si fuera poco, han coincidido con unos momentos bastante jodidos, y parece que cuanto peor mejor, como diría aquel (Risas). No sé, la verdad es que las canciones salen como salen, ya me gustaría poder acompasar más el verso y mi mente, pero van un poco a su bola.

En un momento del disco dices: “cuando un corazón no puede, ya no hay más, solo hay versos”. ¿Las canciones son muchas veces un sustitutivo para expresar emociones que de otra manera sería difícil?
Sí, lo cierto es que seguramente, cuando sale una frase o una canción, que no es tan a menudo como quisiera, supone una gran forma de expresar sentimientos escondidos, de sacarlos a la luz de una manera sencilla, subrayada, concreta… o por lo menos de intentar hacerlo. Aunque también hay versos que cada uno puede interpretar a su forma, que para mí es lo realmente valioso.

Este disco me parece el más compacto de todos, el que tiene una línea sonora más uniforme, encuentro menos “roll” y más “rock” que nunca...
Bueno, es verdad que hay parte más intencionada en la construcción de ese sonido de lo que pueda parecer en principio, aunque seguramente el tipo de composiciones en sí mismo hayan afectado de manera directa en ese estilo definitivo. De hecho los temas que hemos descartado igual iban más en la onda esa del “roll” al que te refieres, y deliberadamente no han entrado.

Es verdad que hay referencias que escuchando el disco pueden saltar de manera inconsciente, desde Petty a Quique González, pasando por Lou Reed o Los Secretos, ¿eso es algo que os preocupa o lo sentís como inevitable?
¡¡Cómo nos va a preocupar eso!! En absoluto, no es algo premeditado, pero son asuntos que están ahí en el subconsciente y que lógicamente nos salen por algún lado. Las influencias son necesarias, los plagios no.

“Las influencias son necesarias, los plagios no”

Incluso tu manera de cantar la encuentro más intensa y desgarrada que nunca, ¿eso es algo que se planea o que surge natural?
Hay parte de las dos cosas. En este disco sí que he decidido cantar más abajo en general, subir menos (no siempre lo logro), y controlar más los tempos, aunque también hay temas que directamente te piden una manera concreta de cantar. Pero en general, creo que al usar ese tonos más bajos la voz se traduce más cálida, tal vez un poco más desgarrada.. Vamos, que en realidad ha sido un trabajo bastante intencionado en ese sentido.

Tanto el sonido, como el aporte instrumental de todos los componentes, creo que reluce más que nunca este trabajo, supongo que el papel de todos ellos es clave en el resultado, y no sé hasta qué punto también haber pasado de ser un trío en los inicios a un quinteto en la actualidad...
No cabe duda, sin ellos no sería posible alcanzar este resultado, un sonido del que también tiene mucha culpa Iñigo Escauriaza, que ha estado a los mandos en El Submarino Records. Pero en realidad creo que Bringas ha tenido una evolución natural en ese sentido, cuando hemos podido sumar se ha hecho, pero en ningún momento se ha intentado forzar nada, aunque las canciones a veces sí que me pidan más instrumentación. Y en el caso del directo nos hemos adaptado a todos los formatos, cosa que ahora mismo no me apetece mucho, quiero que toquemos los cinco en bloque, después de nuestros cinco discos tenemos una selección bien guapa para el directo, ya sabes, más rock y menos roll (Risas).

Me llama la atención la cronología del disco, que parece inversa al orden lógico de los acontecimientos, ya que empieza con la aceptación de los envites de la vida y termina mostrando todo el dolor de la pérdida… ¿Ha sido consciente ese recorrido inverso?
Guau, pues no era la intención, la verdad, no se trata de un álbum conceptual. Cuando tuve que decidir el orden de las canciones vi claro que “Ya no hay nada” tenía que cerrar, me lo pedía claramente, y para los que compren el vinilo creo que con la distribución de la cara A y B le queda de lujo. Pero vamos, que es pura casualidad esa antagonía que mencionas.

Son muchos los momentos del disco donde las ausencias se ponen de manifiesto, pero también lo hacen desde diversos puntos de vista, algunos incluso señalando a aquellos que importunaban más que ayudaban, ¿hay algo de ajuste de cuentas en estas canciones?
Las canciones es verdad que pueden dar pie a ese tipo de ajustes, (Risas), pero en realidad no siempre es así, lo que ocurre es que a veces cuando tiras de un hilo salen cosas que no esperas y no sabes muy bien por qué o de dónde vienen. Supongo que es la parte de autoterapia que hacemos los que escribimos de una u otra forma.

El lanzamiento de este disco también ha coincidido con la revitalización de The Flying Rebollos, ¿estar en activo en diversos proyectos te alimenta las ganas de hacer cosas y surgen más ideas o por el contrario te imposibilita?Pues desde que hemos vuelto los Flying Rebollos lo cierto es que no tengo tiempo de nada, cosa que por una parte me gusta porque soy un guindilla, pero por otra no me deja centrarme tanto en hacer canciones, también por que últimamente la vida me pasa por encima a mil por hora con más historias. Tengo que recuperar el tiempo y el duende, que sé que está agazapado, hoy mismo pensaba en ello, ¡quiero hacer canciones y si puedo ponernos a grabarlas ya!

Tu carrera está llena de proyectos grupales, ¿Bringas era la necesidad de sentirte más protagonista, de canalizar tus ideas de forma personal?
Sí, por supuesto, Bringas nació precisamente de esa necesidad, no de un protagonismo como tal, sino más bien de poder contar mis cosas, más a mi manera, desde mi punto de vista, aunque luego funcionemos como una banda, y además, mira, de Bringas no me puedo marchar (Risas).

Viendo el gran resultado de este disco, ¿las cicatrices, la incertidumbre y los pasajes más duros son paradójicamente para ti un sustento más productivo?
Lo he pensado mil veces, y en ese sentido ahora estoy en un momento dulce y la verdad me da un poco de miedo saber si puedo hacer algo que realmente me guste. Está claro que para algunos el dolor es productivo, aunque no todos funcionan así.

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