Chrome
DiscosTy Segall

Chrome

8 / 10
JC Peña — 30-08-2026
Empresa — Drag City
Género — Rock

Entre su etapa acústica, proyectos irregulares en los que subrayaba su amor por la percusión (“Love Rudiments”) y algún viejo directo en la BBC acompañado por The Muggers –con estupenda versión de The Doors incluida–, a Ty Segall le veía de reojo un poco más disperso de la cuenta en términos de producción discográfica. Pero ya sabemos que el gamberro músico de Los Ángeles va por libre, así que tampoco había que preocuparse.

Este nuevo “Chrome” supone una vuelta en toda regla a lo que mejor se le da al californiano: guitarras poderosas, atmósferas alucinógenas y grandes melodías de voz que condensan las esencias de ese rock atemporal con un pie en los setenta y otro en el futuro que reinventa con más o menos inspiración una y hora vez. Un territorio propio con algunos giros imprevisibles en que coexisten los espíritus de Crazy Horse, Pink Fairies y Nirvana.

Aunque el álbum lo firma él en solitario, vuelve a todo trapo arropado por sus compinches habituales (Ben Boye, Evan Burrows, Mikal Cronin y Emmett Kelly), músicos consumados y con carácter con los que tiene una química impagable y que contribuyen lo suyo a la hora de elevar las canciones al lugar necesario. No es casual que todos aparezcan en la foto disuelta de la portada. Lo que la banda pone encima de la mesa es un LP que apuesta por la concisión en nueve cortes -la mitad, breves, la otra mitad más naturalmente expansivos- cuyo espíritu indomable se condensa en los dos minutos eléctricos y frenéticos de “Black Paint”.

Entre el arpegiador chalado de “Hospital” y el pulso rockero clásico de “Chrome” –lo más cerca que han estado nunca de AC/DC, salvando las distancias–, Segall y compañía nos brindan otro suculento menú de riffs de demolición erizados de fuzz, guitarras dobladas, punteos locos y ese humor extravagante que les hace únicos, con un sonido de nuevo tremendo. Y digo “nos brindan”, en plural, para darle a la banda el valor que se merece. En cualquier caso, el catalizador de todo esto, Ty Segall, siempre vuelve, y nosotros le acompañamos con gusto.

 

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