La marea breakbeat bajó hace más de un trienio y ya no ha vuelto a subir. A pesar de todo, el dúo angelino publica ahora, cinco años después de “Vegas”, un segundo largo plagado de factores de venta entre los que no encontramos el más importante: el sorpresa.
Así, resulta difícil reflotar un trabajo en el que el tedio de cortes como “The Winner” (Prodigy sin sangre), “Ready For Action” (ritmos de brocha gorda de lo más ramplón), “Over The Line” (chill-out mucho más out que chill) o “Ten Miles Back” se acaba imponiendo a la presencia de las guitarras de Tom Morello en “Wild, Sweet And Cool” o a la intentona de Scott Weiland por sonar más o menos pop en “You Know It’s Hard”. Eso sí, la tanda de scratches cortesía de Dj Swamp, colaborador de Beck y Faithless, en “Name Of The Game” y la energía generada por “Blowout” inyectan una pequeña dosis de anticuerpos para combatir el aburrimiento provocado por un disco que llega a destiempo y se desvanece apenas dejando rastro. Obviarlo es hacerse un favor.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.