Crítica de 'Bliss', el nuevo disco de Temples
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Crítica de 'Bliss', el nuevo disco de Temples

7 / 10
JC Peña — 29-06-2026
Empresa — V2 Records
Género — Psicodelia

En activo desde 2012, los británicos Temples fueron uno de los protagonistas de la nueva ola de rock psicodélico con la que arrancó la segunda década del siglo. Entonces se llevaron muy buenas críticas. La prueba de lo rápido que van las cosas y el poder disolvente de nuestra época está en que la mayoría de los artistas de aquella ola ha pasado a mejor gloria o están desaparecidos.

Pese a esto, o para sortear el ostracismo, el cuarteto inglés –debilidad, según parece, de Noel Gallagher– ha puesto toda la carne en el asador con un quinto álbum autoproducido para el sello V2 y una gira interminable que les hará pasar por aquí en otoño. Han confeccionado un álbum plagado de sintetizadores extrovertidos, bajos sintéticos y melodías lánguidas, que pone de acuerdo psicodelia pop y electrónica con un tono abiertamente contemporáneo o futurista que huye de tentaciones retro.

El single “Vendetta” concilia kraut psicodélico, electrónica y sonido amplio, como si sus compatriotas The Horrors miraran sin complejos al estadio. “Jet Stream Heart” apuesta por la lisergia melódica con acidez oriental, bajos sintéticos contundentes y melodías vocales a lo Johnny Marr.

Los sintetizadores son también parte integral de “Blue Flame”, en el que apuestan por un tempo más tranquilo y un estribillo romántico. Estas tres canciones escogidas como singles condensan a la perfección el espíritu de un álbum en los que los británicos también coquetean abiertamente con la tensión industrial, pero combinada sin dificultades con estribillos y momentos pop (“Megalith”).

El esplendor melódico de “Jaguar” nos retrotrae a los New Order house de 1989, mientras que la deslumbrante inmediatez de pop electrónico de “Horizon” está claramente emparentada con la última etapa de Tame Impala: prueba de que en no pocas ocasiones la salida natural de la psicodelia parece ser la electrónica. Los británicos deciden terminar el disco con su lado melancólico, encadenando “Waiting on the Echo” y “Fantasy Realm” para culminar un trabajo con suficientes argumentos como para seguir teniéndoles en cuenta y probarles en directo.

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