Sideways To New Italy
Discos / Rolling Blackouts Coastal Fever

Sideways To New Italy

8 / 10
Sergio Ariza — 05-06-2020
Empresa — Sub Pop
Género — Rock

El segundo disco de los australianos Rolling Blackouts Coastal Fever no ganará ningún premio de originalidad, siguen aferrados a la fórmula que tan bien les funcionó en su debut, sonidos y canciones derivados de lo que se escuchaba a la izquierda del dial en las radios universitarias, del Jangle Pop, R.E.M., The Church, The Feelies o sus admirados The Go-Betweens. Pero lo hacen de una manera tan brillante, poniendo tanto cuidado en las melodías, en los arreglos de guitarras, en definitiva, en la canción, que se les puede perdonar todo.

Líricamente es un disco escapista, no se centra en la crisis global sino en cosas mucho más personales, en su sentimiento de sentirse fuera de casa, tras dos años girando el exitoso “Hope Downs“, los tres compositores, cantantes y guitarristas, Tom Russo, Joe White y Fran Keaney, hablan varias veces durante estas diez canciones de sentirse “fuera”. Pero más allá de las letras donde vuelven a sobresalir es en la construcción de las canciones con estribillos irresistibles y líneas de guitarra que actúan como armonías vocales.

The Second Of The First” es un inicio muy prometedor, con sus características melodías y juegos vocales pero con unas guitarras disonantes que podrían haber aparecido en el “Dirty” de Sonic Youth. Pero las cosas vuelven a un sonido mucho más reconocible con “Falling Thunder“, uno de los tres adelantos del disco que tiene una de esas melodías burbujeantes marca de la casa que hará las delicias de los nostálgicos de Teenage Fanclub.

She’s In There“, compuesta y cantada por White (el autor de “Talking Straight“), y “Cars In Space“, obra del más prolífico Fran Keaney, han sido los otros dos sencillos de presentación del disco y son de las canciones más destacadas del mismo, aunque casi todas tienen sus momentos. Si tuviera que adivinar cuál va a ser el cuarto single del disco, apostaría por el estupendo juego de guitarras y el pegadizo estribillo de “Not Tonight“.

Por su parte, “Beautiful Seven” hará que vuelvan, una vez más, las comparaciones con The Go-Betweens, algo que tampoco está tan mal, y es que si eres capaz de hacer una melodía equiparable a las de Robert Forster y Grant McLennan, es que eres un maravilloso artesano a la hora de escribir una canción pop de guitarras, en un estilo que viene desde los Byrds hasta R.E.M. y tuvo una gran cantera en Australia con grupos como The Church o los citados Go-Betweens.

Uno de los problemas que tienen es que les cuesta salirse de su esquema de canciones con nerviosas guitarras y brillantes melodías, por eso, “Sunglasses At The Wedding” es un cambio de tempo bienvenido. Es un tema tranquilo que se distingue del resto de canciones, pero no logra convencer del todo, quedando más en promesa de las cosas más interesantes que pueden venir si siguen explorando esta vena.

El final llega con “The Cool Change“, con un pequeño aire psicodélico a lo “Revolver” de los Beatles, gracias a una guitarra que suena como si fuera tocada al revés y a una gran línea de bajo, es otra muestra más de su maestría melódica que pone el cierre a un disco notable. Puede que “Sideways To New Italy” sea un disco continuista y poco arriesgado pero, también, es una destilación perfecta de su sonido y sus diez canciones solo están un pequeño escalón debajo de su debut. Así que todos aquellos que disfrutaron de “Hope Downs” lo volverán a hacer con un disco del que podríamos decir que es un poco como “Room On Fire” fue a “Is This It?“.

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