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This (Is What I Wanted To Tell You)

Tras la desbordante y cegadora reinvención sónica deFlotus (16), Kurt Wagner sigue su brillante estela y contrataca con el álbum número trece (lanzado como número catorce por superstición) de Lambchop, “This (Is What I Wanted To Tell You)” (19). Ocho piezas que rezuman belleza, honestidad y verdad a borbotones, en las que Wagner perfecciona y sube la apuesta, fusionando pasado, presente y futuro con exactitud y naturalidad demiúrgica.

Laten cristalinas y se mezclan haciéndose carne sus raíces alt countries, empapadas de soul, swing y elegante sensualidad jazzística, con una electrónica minimalista que crece a fuego lento, como una envolvente enredadera mística de sintetizadores. Mientras, la morfínica y redentora voz de Kurt Wagner, un instrumento más (vocoder y auto-tune como ramificación ya de su cuerpo), se filtra y zigzaguea hasta cegarnos.

Al pulso implacable de Matt Swanson al bajo y la clase de Tony Crow al piano, escuderos de lujo y habituales en esta última etapa intimista de buscar, moldeando, la esencia en nuevos horizontes, se une el peso de la tradición con la armónica estelar de Charlie McCoy (colaborador de leyendas como Elvis Presley, Johnny Cash o Bob Dylan), y el contrapunto de Matthew McCaughan (percusionista de Bon Iver y Hiss Golden Messenger), al mando de los sintetizadores analógicos, además de producir y coescribir gran parte del álbum junto a Kurt Wagner.

Esta introducción plena en el mundo de los sintes vintage y nuevo paso adelante en el imaginero sónico de Lambchop, se fraguó en la fiesta del 50 cumpleaños de Mac McCaughan (cantante, guitarra y fundador de Superchunk, además de ser propietario del sello donde milita Lambchop, Merge Records), amigo de Wagner y hermano mayor de Matthew McCaughan. Matthew le contó a Kurt su experimentación con sintetizadores analógicos y le propuso una colaboración. La amistad fue instantánea y por correo se intercambiaron voces a capela para nuevas ideas de canciones y pistas de sintetizadores que podrían inspirarlo. Finalmente se reunieron con el resto de la banda en Nashville, donde grabaron este imprescindible “This (Is What I Wanted To Tell You)”.

De la tristeza preciosista que desprende el falsete reverberado de Wagner en la contemplativa “The December-ish you”, primer adelanto y ensoñación del álbum, a la envolvente “The new isn’t so you anymore”, con el bajo de Swanson marcando cada latido y las teclas de Crow desplegando elegancia en el universo de mil texturas sintéticas que teje McCaughan, con primer solo de armónica de McCoy incluido. Sobre esa telaraña sónica, el fraseo crepuscular de Wagner revolotea metálico, pero a flor de piel, sin ataduras, delicado y auténtico, como si la electrónica que lo envuelve y transforma, naciera en realidad de sus propias cuerdas vocales.

Quedamos atrapados en la atmosférica espiral de “Crosswords, or what this says about you”, un crucigrama de sentimientos en el que Wagner juega, multiplica y distorsiona su voz (sin perder un ápice de alma) hasta el infinito y más allá, o en esa continua brisa que nos balancea en la calma nerviosa de “Everything for you”, que Wagner describe como “una colección de imperfecciones en el camino hacia un día mejor”, con el auto-tune al rojo vivo y un mantra sintético como inseparable sombra luminosa.

Si en “The air is heavy and I should be listening to you” y la titular “This is what I wanted to tell you” (con un viento y atmósfera que recuerda, por momentos, a los surcos maestros de la despedida de Bowie), el procesador de voz alcanza las cimas robóticas de la obra, en la calidez amarga y redentora de “The lasting last of you”, la belleza de su cadencia hipnótica hace que la electrónica pase a un segundo plano, hasta llegar a la desnudez final de “Flower”, donde su voz renace pura y limpia de todo artificio.

Wagner, con más control sobre las máquinas que en su predecesor y sobresaliente “Flotus”, sigue inspirándose en los sonidos más contemporáneos, urbanos y digitales. De Shabazz Palaces a Kanye West o Frank Ocean, bajo la órbita de la perfección y complejidad poliédrica llena de aristas, que va del “To Pimp a Butterfly” (15) de Kendrick Lamar, al “Blackstar” (16) de David Bowie.

Lambchop consigue en este trabajo un giro más preciso y auténtico, en el que, el Kurt Wagner más intimista, continúa la búsqueda personal de nuevos sonidos, ahondando y redimensionando las emociones que brotan de la cotidianeidad.

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