En una reciente entrevista con un medio británico Kelela aseguraba que el RnB es uno de los géneros más expansivos y fáciles de fusionar de la música actual. Claro, ella soltaba esa verdad porque, entre otras cosas, ya había terminado de grabar este “new avatar”, su tercer disco de estudio.
Aquí la cantante nacida en Washington de origen etíope no relega un ápice de su extraña y hermosa forma de comunicar. El lugar que ocupa el arpa en su hipnótico Tiny Desk aquí es cubierto ni más ni menos que por guitarras y baterías que definen el ritmo cardíaco de quien reciba estos sonidos de oscuridad angelical.
Pero “new avatar” no es sólo un disco permeable a una descripción sonora, es mucho más que eso. Concretamente es un trabajo capaz de poseer al oyente y llevarlo a su propio ambiente en sus cuarenta minutos de duración. Todo tiene que ver con todo: esa forma agridulce en su voz, la producción que de ratos habla de dubstep deconstruido para luego virar al sonido clubber más intimista, la temática lírica de profunda emoción, el juego que los sintetizadores ofrecen a esos alucinantes arpegios acuosos de guitarra… cada partícula da forma a un espacio de verdadera expresión personal, adjetivada de una gran dosis de originalidad.
Porque más allá que podamos notar influencias o similitudes (Massive Attack, Nilufer Yanya, Solange, Burial) estas, al estar aplicadas magistralmente o al aparecer dentro de la sensibilidad subjetiva del oyente, no funcionan de repelente, sino que hacen que esta música nos entre en el torrente sensorial sin ningún tipo de peaje cerebral.
Haciendo un breve repaso por su carrera, desde sus actuaciones como cantante de standards de jazz a una actualidad con respeto y valoración de colegas y periodismo especializado, se adivina un camino recorrido con coherencia y en el que Kelela va mostrando los distintos capítulos de sus dones con paciencia y dedicación. Sabrían de su talento temprano personajes como Damon Albarn o la mencionada Solange Knowles, suerte de padrinos de Kelela en su incursión en las grandes ligas de la industria, las cuales paradójicamente se enamoraron (y más lo harán ahora con la salida de este trabajo) de su fascinante y respetuoso sentido del underground.
No hay dudas de que “new avatar”, es un álbum fácil de escuchar, pero no por eso deja de ser un disco sólido, real, reflexivo, penetrante, muy interesante y estúpidamente bello.
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