Lo que no esperabas
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Lo que no esperabas

8 / 10
Daniel Pose — 15-07-2026
Empresa — Esmerarte
Fecha — 10 julio, 2026
Sala — Azucreira de Portas (Cales de Reis, Pontevedra)
Fotografía — Mattias MonsterKid (cedidas por la organización)

El entorno de la Azucreira de Portas volvió, un año más, a acoger la celebración del Festival PortAmérica. Un recinto en donde la música convivió con la gastronomía y en donde hubo espacio para las sorpresas, las confirmaciones, alguna decepción, y varios conciertos que podrían entrar perfectamente entre lo mejor de 2026. Una programación tan diversa como coherente, capaz de juntar artistas consolidados, nuevas promesas y propuestas poco habituales en el circuito festivalero.

Amoebo fue el encargado de inaugurar esta edición con un concierto cargado de energía y oficio bajo un sol de justicia. Apenas unos minutos después llegó el momento más impactante del fin de semana. Antes de comenzar el concierto de Hey Kid, su batería se golpeó contra la pantalla del escenario y tuvo que ser atendido de inmediato. Pese a la preocupación por su compañero, el grupo decidió salir igualmente, interpretando un puñado de canciones entre el público en un formato improvisado. La tarde continuó con Marina Reche, que combinó emoción y energía en un directo donde también hubo espacio para una pequeña dosis de baile. Su voz, impecable de principio a fin, volvió a convertirse en el gran argumento de una actuación muy sólida. Si su concierto ya consiguió conectar con el público, Fillas de Cassandra dieron un paso más presentando “Tertulia”. El salto en la puesta en escena es evidente y el disco adquiere todavía más fuerza sobre las tablas. Las nuevas canciones convivieron con las de sus primeros trabajos para construir un directo que atrapa al espectador y lo sumerge de lleno en su universo.

Rigoberta Bandini (en la foto principal) apostó por un espectáculo donde la imagen tuvo tanto protagonismo como la música. Hubo momentos más íntimos, otros orientados al baile e incluso algún acercamiento al techno. La propuesta funcionó, aunque dejó la sensación de quedarse a medio gas. Quienes hicieron saltar por los aires cualquier atisbo de contención fueron The Rapants. Los de Muros atraviesan un momento dulce. Como en aquellos videojuegos de fútbol donde una flecha apuntando hacia arriba anunciaba el crecimiento de un jugador, ellos siguen sin encontrar su techo. El cierre de la jornada quedó en manos de Niña Polaca, que volvieron a demostrar por qué merece mucho más protagonismo en los carteles de los festivales. Con una banda perfectamente engrasada y un repertorio que no dio un solo respiro, dejaron claro que podrían ocupar sin problema uno de los horarios centrales y responder con la misma solvencia.


PortAmerica

El viernes arrancó con Candela Liste. Un concierto breve, pero suficiente para que el escaso público descubriera a una artista con una voz y una personalidad muy marcadas. Alejo dejó una de las actuaciones más inesperadas del viernes. Lo suyo fue un ejercicio de rock clásico que no reinventa nada, pero que realmente tampoco lo necesita. Sus canciones están tan bien construidas y ejecutadas que resulta imposible no dejarse llevar. Además de repasar su repertorio, adelantó un próximo disco grabado junto a Amaro Ferreiro, un trabajo con acento gallego. Ese mismo acento continuó con Eladio y Los Seres Queridos, que volvieron a justificar sobre el escenario una trayectoria tan larga como respetada. Y si ellos demostraron el porqué de tantos años de carrera, Repion dejaron claro que poseen uno de los mejores directos del país. El nivel que alcanza el trío resulta casi insultante, tanto como que todavía no ocupen un lugar mucho más alto dentro de la pirámide festivalera. Porque lo suyo es intensidad de principio a fin, sin descanso, un golpe de constante intensidad de principio a fin. Después llegó Eliades Ochoa, regalando la oportunidad de disfrutar en directo de uno de los fundadores de Buena Vista Social Club.

Con M-Clan y Hombres G continuó el bloque más nostálgico del festival. Quizá resulte injusto analizar ambas actuaciones conjuntamente, pero, pese a sus diferencias, compartieron virtudes y defectos. Puede que el nivel vocal o interpretativo ya no sea el de otros tiempos, aunque la reacción del público y el peso emocional de sus canciones siguen justificando su presencia. Otra cuestión es si la nostalgia debería ser siempre el argumento definitivo. Aun así, ambos dejaron conciertos disfrutables. Sexys Zebras devolvieron la temperatura al recinto haciendo honor a Jaleo: guitarras, fuego y una descarga de energía difícil de igualar. Después apareció Grande Amore, todavía una sorpresa para parte del público en su formato con banda. No era la primera vez que se presentaba así, pero cuesta imaginar ya el proyecto de otra manera. Las canciones ganan músculo, el sonido se vuelve mucho más contundente y Nuno se mueve con una libertad sobre el escenario tan contagiosa como el propio concierto.

La tercera jornada comenzó con Noelia Franco dejando una nueva demostración de su enorme capacidad vocal. Presentó las canciones de su primer disco en un concierto que confirmó el talento de una artista a la que muchos se perdieron por no madrugar. Los Acebos recogieron después el testigo con un directo intenso, donde convivieron sus primeros temas, material nuevo y alguna versión que sirvió para conquistar también a quienes todavía no los conocían. Buena parte de la culpa la tuvo, una vez más, la voz de Alberto Rodríguez. Orquesta Mendoza protagonizó una de esas actuaciones que justifican por sí solas la filosofía de PortAmérica. Difícil imaginar a una banda de Arizona girando por estas tierras sin un festival como este, y ni siquiera la lluvia frenó un concierto donde el baile estuvo asegurado. Desde el otro lado del Atlántico llegaron también Meridian Brothers, que redondearon su paso por el festival invitando al escenario al Instituto Mexicano del Sonido para interpretar el trabajo que ambas formaciones comparten.


Dani Martín

La lluvia terminó convirtiéndose en protagonista, acompañada incluso por el granizo. Durante unos minutos el festival quedó en el aire, pero el trabajo del equipo técnico permitió que Xoel López pudiera salir finalmente al escenario. El parón se dejó notar tanto en el ambiente como sobre las tablas, aunque bastaron unas pocas canciones para que todo recuperase la normalidad. Después apareció Amaia con un formato más contenido que el de sus conciertos en pabellones. Se echaron en falta algunos elementos de aquella producción, pero volvió a demostrar por qué es una de las artistas con mayor presencia escénica del panorama actual. Cercana, brillante en lo vocal y respaldada por una banda de enorme nivel. La nostalgia volvió a abrirse paso con Dani Martín. El madrileño repasó tanto su etapa al frente de El Canto del Loco como su carrera en solitario en uno de los conciertos que mejor conectó con el público durante todo el festival. La respuesta fue masiva y tuvo uno de sus momentos culminantes cuando el cantante decidió bajar, rodeado por el equipo de seguridad, para interpretar varias canciones entre la gente. A diferencia de lo vivido el día anterior, aquí el componente emocional estuvo acompañado por una interpretación vocal y musical mucho más convincente.

Ya en la recta final, Instituto Mexicano del Sonido regresaron al escenario para presentar su propio espectáculo. Un directo tan bailable como reivindicativo, cargado de ironía y de mensajes. Después llegó el turno de Sanguijuelas del Guadiana, responsables de otro de los conciertos más potentes de toda la edición junto al de las hermana Iniesta, consiguiendo reunir a un buen puñado de espectadores frente al escenario. El broche musical lo puso Nortec: Bostich + Fussible con una propuesta tan singular como efectiva, donde la electrónica convivió con sintetizadores, acordeón, trompeta y sousafón en una mezcla tan improbable como natural. Más allá de los escenarios principales, merece una mención especial el ShowRocking, el espacio culinario del festival, que volvió a regalar actuaciones sorpresa con nombres como Saibran, Marisa Valle Roso, Pepe Solla, Valiente, Queco Lago o los Hermanos Visi. Entre todas ellas destacó la presentación de Somos Moi, el nuevo proyecto del cocinero junto a Marcos Flai y el propio Valiente. Tampoco faltó la música en el escenario Azucreira, donde La Duendeneta, Oski y Señora DJ prolongaron el ambiente festivo hasta bien entrada la noche para todos aquellos que todavía tenían ganas de seguir bailando.

Y así, con el eco de las últimas notas resonando todavía, las tres jornadas bastaron para confirmar que uno de los mayores aciertos de PortAmérica sigue estando en su programación. Porque incluso los momentos más flojos encontrarán público que los disfrutara, mientras que los más inspirados terminarán compensando cualquier bajón y permitiendo que la gran mayoría del público encuentre el suyo. El festival terminará por mezclarse con otros recuerdos, pero siempre quedará un instante ligado para siempre a Portas y al verano de 2026.

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