Neon Trees se mueve en ese nebuloso terreno entre el mainstream y cierta autenticidad creativa. Fueron catapultados a la primera fila por un single infeccioso, “Animal”, que les puso en el mapa de una escena a la que pertenecen bandas como Blink 182, 30 Seconds to Mars o My Chemical Romance. Su primer álbum, este “Habits”, oscila entre la efectividad para nostálgicos de los primeros The Killers (“Sins of My Youth”, el mencionado single o “Girls And Boys In School” son eficaces composiciones en ese sentido) y algunas concesiones a la fórmula pop para adolescentes (“1983”, “Helpless”). Esta mezcla desigual no beneficia a un disco de por sí breve (diez canciones en unos treinta y cinco minutos, incluso ampliando en dos temas el publicado en Estados Unidos), cuya intensidad se concentra en apenas cuatro cortes. La banda capitaneada por Tyler Glenn luce buen oficio y probablemente más conocimiento de la música que otras formaciones similares (como demuestra la referencia a “The Lovecats” de The Cure en “In The Next Room”), pero le falta un mayor número de canciones contundentes para lograr su espacio.
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