MondoSonoro Discos

Las autopistas del eclecticismo y sus consabidos peajes –vías muertas, de sentido único y trazado circular- han sido el principal motivo de extravío en el camino de los madrileños. Haciendo honor a su nombre, irresolutos entre la supuesta vanguardia y el rock veraz, Hamlet parecían incapaces de equilibrar modernidad y clasicismo en sus trabajos, lo cual nunca fue óbice para que estos puntuaran siempre por encima de la media del metal nacional. Y es ahora -con el quinteto confiando plenamente en la potencia expresiva de las guitarras de Tárraga y Sánchez (aunque la producción del afamado Colin Richardson les proporcione excesiva cuota de pantalla), con la banda ralentizando y simplificando un entramado rítmico que antaño se antojaba confuso y con Molly decidido a dotar a sus textos de una mayor profundidad y una menor obviedad (a pesar de “Denuncio A Dios” y “No Me Arrepiento”, explícita la primera, poco verosímil la segunda)- cuando nos encontramos con el disco más creíble y visceral de un grupo pionero a la hora de adueñarse de esquemas impensables en un panorama otrora estanco e impermeable. Y el mérito, que nadie lo olvide, es suyo. Sólo suyo.

MÁS SOBRE HAMLET
Hamlet critica de Berlin
Discos 24 diciembre, 2018 HAMLET

Berlín

Conciertos 20 marzo, 2016 HAMLET

Ira controlada

Comentarios Un comentario
  1. I think you hit a bulyesle there fellas!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y su experiencia al usarlo. Las cookies utilizadas para el funcionamiento esencial de este sitio ya se han establecido. Para obtener más información sobre las cookies que utilizamos y cómo eliminarlas, ver nuestra Política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies