Screen Violence
Discos / Chvrches

Screen Violence

8 / 10
Álex Jerez — 27-08-2021
Empresa — Vertigo Berlin / Universal
Género — pop electrónico

Vivimos en un mundo elitista repleto de imposiciones, en una sociedad que nos ha obligado a normalizar el tener que sentirnos mal si no cumples con los estándares establecidos. No nos dejan equivocarnos ni un solo día y, mucho menos, verbalizar lo que sentimos. “Screen Violence”, el cuarto larga duración de Chvrches, habla un poco de todo esto. De esa terrible infravaloración histórica continua hacia la mujer en una sociedad liderada por el patriarcado. De poder permitirte no ser perfecto, de que no pasa nada si fallas en las relaciones amorosas, luchar contra las presiones, los miedos sociales, la desilusión, la frustración del presente… Pero, también habla de cerrar heridas, de aprender a quererse uno mismo, sentirse poderoso, decir “No” a todo lo que necesitemos y no autocensurarnos por el qué dirán.

El grupo sigue construyendo literatura sobre poderosas canciones de amor, en este caso también de amor propio, pero en esta ocasión han decidido también llenar los temas de mensajes sociales muy potentes. Siguen teniendo la capacidad de generar auténticos hits que nos emocionan. Y, además, han aprendido que se sienten más ricos como grupo apostando por propuestas mucho más personales y dejando de perseguir el sonido llena estadios que contente a las nuevas generaciones.

El nuevo álbum de Chvrches vuelve, por tanto, a reflejar así la autenticidad y el frescor de los inicios de la banda en un momento en el que ser original está pasado de moda. En el que juega todo en tu contra cuando luchas por crear de una forma más libre mientras tienes que alimentar a un público sediento de fácil consumo y discursos mediatizados. Pero, lo bueno es que a ellos no se les ve ansiosos por el éxito en esta nueva etapa, no se les ve presionados. Y esto es quizás lo que ha hecho que este disco les devuelva el prestigio que no consiguieron mantener con Love Is Dead y que hayan firmado una de sus mejores obras hasta la fecha.

Vuelven a ser dueños absolutos de su propio material y eso se nota. “Killing your idols is a chore and it’s such a fucking and it’s such a fucking bore ‘cause I don’t need them anymore”. Lauren está tremendamente poderosa como líder de un proyecto que oscila entre narrativas de gothic-rock y crítica social. A grandes rasgos el grupo sigue manteniendo esa esencia de synth-pop elegante con bases frenéticas, instrumentales que volverán a hacerles girar sobre el escenario y juegos vocales luminosos.

La esencia de Chvrches sigue intacta, pero sí que es cierto que hay un gran peso en “Screen Violence” de una oscuridad y un sonido new wave que no habían potenciado en anteriores lanzamientos. Y que, siendo sinceros, les sienta de maravilla. Más guitarras, más percusión, más dolor, más sangre… Entre lo mejor del disco, una impecable “Violent Delights” con un breakbeat que se retuerce mientras Lauren construye una historia de sueños perturbadores e imágenes desoladoras (“If I disappear, thеy’ll say I killed myself I nevеr feared for my own health”). O, sin lugar a duda, “How Not To Drown” junto a Robert Smith que se coloca como la canción más brillante e icónica de esta nueva era y que podemos calificar sin equivocarnos como uno de los mejores temas de toda la historia de CHVRCHES. Una pieza marcada por la depresión, la ansiedad, el vacío… Un punto de inflexión en el álbum que te invita a descargar todo el dolor acumulado y, a partir de ahí, comenzar a buscar una nueva salida (“I’m writing a book on how to stay conscious when you drown And if the words float up to the surface I’ll keep them down This is the first time I know”). Un tema que es, por así decirlo, el resultado emocional de esa angustia impuesta por esas puertas giratorias infinitas de “He said She said” que reflejan tan bien una sociedad que no te suelta ni un solo minuto y cuyo peso se hace a veces demasiado grande (“He said you need to be fеd but keep an eye on your waistline and look good but don’t bе obsessed”)

Por esta razón es tan importante sacar a relucir también la parte más guerrera de “Screen Violence” y todo lo que se consigue lanzando un tema como “Final Girl”. Una propuesta poderosa que desarrolla una fiel defensa de la libertad, de no darse por vencida jamás y eliminar de una vez por todas la objetivación hacia la mujer. Que nunca más tengan que sentirse usadas como un simple objeto de deseo, darle una vuelta a esa idea de que todo gira en torno a las fantasías del hombre, revalorizar de una vez por todas la clásica figura de la “final girl” en el cine de terror cuyos sentimientos nunca llegaron a importar del todo (“And it feels like the weight is too much to carry I should quit, maybe go get married only time will tell. And I wonder if I should’ve changed my accent, tried to make myself more attractive, only time will tell”).

Una lucha que vuelve a descargar también muy bien en “Good Girls”, en ese gran himno destinado a romper contra los estereotipos, que saca a relucir con orgullo quién eres y fulmina cualquier hilo de toxicidad que se genere a tu alrededor (“They tell me I’m hell-bent on rеvenge, I cut my teeth on weakеr men, I won’t apologise again. And I never had a taste for liars or the uniquely uninspired ’cause I don’t need to be desired”). Y es que está claro que hay que estar preparados para la batalla, hay que conseguir ser fuertes a nivel emocional y dejar de comernos la cabeza con el pasado. Necesitamos perdonarnos a nosotros mismos para liderar esa gran lucha contra todo lo que nos hace ser más pequeños sin merecerlo. Aunque, evidentemente, nos cueste tanto como narran en la claustrofóbica “Nightmares” y no nos tengamos que sentir culpables por ello. Aunque nos lo tengamos que repetir una y otra vez nada más levantarnos y mirarnos al espejo. (“Can I forgive if I forget all my mistakes and my regrets? If all of this is for the best? I’ve been singing that song again, another ballad that won’t make amends”)

Es bonito ver cómo “Screen Violence” ha situado a Chvrches en la industria de una forma muy diferente. A nivel artístico es un nuevo salto para un grupo que continuamente se tambaleaba al no encontrar un camino que les devolviera la ilusión y que muchas veces se han visto frente a un bloqueo que no terminaban de romper y que disfrazaban como podían.

Por otro lado, la voz de la banda se escucha cada vez más fuerte y segura. Esta era supone un golpe en la mesa a la hora de decir sin tapujos lo que les interesa y lo que no. Ya va siendo hora de reconocer que son historia de la música, de verles como la banda sólida que son (pocos grupos contemporáneos nos han regalado tantos hits en diez años). Ya no necesitan recurrir a ayudas externas para sentirse seguros con su música, tienen las cosas mucho más claras y quieren luchar por sus verdaderos intereses. Piensan dejar bien claro que no solo están aquí para hacer canciones bonitas y poner a bailar a todo el mundo.

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