Veinticinco años y más fuerte que nunca
Conciertos / Sonorama Ribera

Veinticinco años y más fuerte que nunca

9 / 10
Adrián Lerma junto a Juan Diego Pérez Gómez y Alberto Bonilla — 18-08-2022
Empresa — Sonorama Ribera
Fecha — 14 agosto, 2022
Sala — Recinto Festival Sonorama
Fotógrafo — Rodrigo Mena Ruiz (portada) -Cedidas por la organización-

140.000 personas han pasado por el recinto el Sonorama durante los cinco días de evento para asistir a conciertos de artistas de la talla de C. Tangana, Izal o Rozalén. A esta cifra, ya de por sí histórica, habría que sumarle todos los que se han acercado a las plazas arandinas a disfrutar de la música en directo de grupos como Arde Bogotá, Ginebras o Izal (sí, de nuevo y por sorpresa)

El Sonorama Ribera volvía. Volvía después de dos años de pandemia; uno de ellos, el más crudo, 2020, cancelado por completo; el siguiente, 2021, con una edición diferente a cualquier cosa que se le pareciese, con público sentado, un cartel mucho más reducido y, por supuesto, sin esa parte de esencia que son los ya míticos conciertos en la Plaza del Trigo o en la Plaza de la Sal. Y volvía por todo lo alto, con un cartel que reunía a más de 240 bandas en 5 días de festival y en sus once escenarios. Un cartel que buscaba -y conseguía- combinar artistas consagrados de la música española y en español con lo puramente emergente, bandas con un cortísimo recorrido pero con un futuro tan prometedor como el de unos jovencísimos Izal cuando hace casi una década se subieron por primera vez al escenario de la Plaza del Trigo. Y es que esa es la esencia de este festival, un festival que apuesta por el futuro, por crear y alimentar una escena musical, que no se conforma con un cartel de 50 o 60 bandas exitosas que sirvan de reclamo para un público mayoritario. Por supuesto que C. Tangana atrajo a muchos la noche del sábado -tanto fue así que se agotaron las entradas para ese día-, pero debajo de un reclamo tan grande (no es para menos con el show que desplegó), está la visibilidad a otros tantos grupos, más y menos conocidos, que seguro ganaron adeptos entre los curiosos que se acercaron a escuchar su música; quizá para pasar el rato, quizá por un amigo les había hablado muy bien de ellos, no importa el motivo. Fuera por lo que fuere, el escaparate que es Sonorama para tantos grupos es inigualable y, por ello, tan especial y un auténtico referente a nivel nacional.

Y evito mencionar la palabra indie que siempre suele envolver a este festival. No porque hasta hace bien poco fuese completamente acertada para definirlo, sino porque hasta en eso han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. La apuesta por otros géneros, en particular la tan pujante música urbana, ha sido una de las novedades de esta edición. Y lo es porque se ha apostado por ella de verdad, sin postureo. Porque además de caras tan reconocidas como Recycled J o Delaossa también lo estaban otras que, una vez más, no eran más que artistas emergentes con una gran proyección como Samuraï, Chill Chicos o MDA.

Sin embargo, me llevo la impresión de que, pese a ser un festival tan grande (uno de los más grandes de España y, de lejos, el más grande de Castilla y León), no se es completamente consciente de su magnitud. Los conciertos en la Plaza del Trigo forman parte de la historia y de la cultura del Sonorama y de Aranda de Duero. Por ella pasan grupos de todo tipo, grandes y pequeños y, siempre, sorpresas como las de este año. Pero quizá hace tiempo que dejó de ser el emplazamiento ideal para eventos tan masivos. Seguramente lo era en sus primeros años (yo aún no había nacido o apenas era un niño), cuando los grupos que aparecían por ese escenario eran desconocidos y la gente que conseguían reunir no superaba el medio millar de asistentes. Por entonces, seguro, se conseguía una comunión entre el artista y un público ávido de conocer nuevos grupos y nueva música. Y la comunión se mantiene, pero resulta insostenible en 2022 meter en una plaza de esas características a grupos capaces de llenar aforos como el de La Riviera o incluso el del WiZink Center. Y el resultado es que, salvo algunas centenas de madrugadores que se consiguen ubicar en las primeras filas, la gran mayoría de los asistentes tienen que escuchar (porque ver es imposible), desde lejos, a grupos tan potentes como Arde Bogotá o Ginebras.

Han sido cinco días en los que Aranda de Duero se ha convertido en el epicentro musical de España. Y no digo Aranda de Duero porque sea el lugar que acoge el festival, sino porque el propio pueblo juega un papel activo, algo tristemente inusual en la mayoría de grandes festivales patrios. Cinco días que llevábamos esperando tres años y con actuaciones estelares -y otras que, como todo en la vida, no lo fueron tanto-.

Los Secretos
Los de Álvaro Urquijo fueron una de las bandas más veteranas en tocar en uno de los dos escenarios principales. La hora -las 19, pese a que empezó con cierta demora- y el día -jueves, quizá el peor al ser día laborable y el que, a priori, tenía un cartel menos atractivo- no los acompañaban. Pero consiguieron una respuesta aceptable de un público tan variopinto como curioso que esperó hasta el final para corear las míticas “Déjame” y “Pero a tu lado”.

Celtas Cortos
Era difícil que un grupo como Celtas Cortos, con una música tan característica e idónea para espabilar a cualquiera, con tantas canciones que hace ya tiempo impregnaron en la cultura popular, no fuese capaz de dar un concierto a la altura o, al menos, divertido. Sin embargo, no lo consiguieron. Un concierto aburrido -que no tranquilo- en el que lo más reseñable fue el homenaje a tantos refugiados por las guerras y, en particular, la de Ucrania (con camiseta a juego) al son de “El Emigrante”. Las últimas canciones, como casi siempre las más conocidas, consiguieron que el público se animase algo, pero poco más.

Triángulo de Amor Bizarro
Energía y guitarras por doquier a una hora quizá demasiado temprana -las 20:40-. Ensordecedores, seguro que captaron a más de uno que no sabía lo que se iba a encontrar y se topó con esta bofetada de rock al atardecer. Fue con ellos -sus predecesores tampoco invitaban a ello- con los que se vieron los primeros pogos del día y me atrevería a decir que del festival.

MDA
Primer concierto de esta crónica de los que tuvieron lugar en el Heineken Silver, un escenario algo más pequeño que los principales y que estaba reservado a los no pocos artistas urbanos que pasaron por esta edición de Sonorama. Lo de MDA fue, por decirlo con suavidad, curioso. “Yo no soy cantante, soy un showman”, así se presentaba Marcos de Arriba que, acompañado por su Dj y productor de cabecera Ambeats, firmó un show esperpéntico. Su música, en la que explora nuevas fronteras desde el hyper pop o la electrónica más vanguardista, le ha llevado en los últimos meses a ser uno de los artistas emergentes más prometedores del panorama. Sin embargo, su puesta en escena era un auténtico caos rebosante de energía - demasiada- y en el que nada, o casi nada, parecía estar planeado. Pura espontaneidad sin que ello sea necesariamente bueno.

Queralt Lahoz
Maravilló por su desparpajo sobre el escenario y en la interpretación de temas como “Me gusta” o “De la cueva a los olivos”, con los que hizo bailar al público en una actuación que fue de menos a más.

Future Islands
Notable sonido, puesta en escena sobria con un Samuel Herring dirigiendo el compás como suele ser habitual. Sonaron éxitos de la banda como “A dream of you and me” o “Seasons” junto a otros temas más actuales como “King of Sweden” o “Hit The Coast”. Aunque fue un concierto reseñable, no era ni el momento ni el lugar porque, a pesar de los empeños de la banda, costó arengar a la masa.

Rozalén - Foto de Arcalle

Rozalén
La manchega encabezaba el cartel del jueves con cantos de posguerra, empoderamiento femenino y su último single, “Agarrarte a la vida”, sobre la salud mental. Todo ello combinando estilos, desde bailes latinos hasta pasodobles clásicos de verbena, protagonizados por una artista que siempre ha reivindicado su origen y las luchas de los sectores más desfavorecidos.
Como primer concierto de entre los categorizados como accesibles, se facilitó una plataforma para personas con movilidad reducida y diversidad funcional, con una pantalla donde se subtituló todo el concierto. En la realización destacó que en una de las pantallas que escoltaba el escenario se mantuvo permanente un seguimiento a Beatriz Romero, la intérprete que siempre acompaña a María.

Pole.
El toledano ofreció un buen show ante un público seguramente más reducido de lo que estaría acostumbrado. Pero el solapamiento con el concierto de Rozalén en el escenario principal, y, además, que era la primera edición en la que se apostaba de verdad por la música urbana en todas sus ramificaciones, hizo que, tanto en este como en casi todos los conciertos, la asistencia fuese más baja de la que se esperaba con artistas de esta altura. En algo más de una hora y con un set list muy festivalero, Pole. hizo un repaso a todos sus grandes éxitos -que, pese a su corta carrera, los tiene- y se dejó para el final la joya de la corona, su “Batmóvil” en cuyo remix comparte colaboración con Hens y Funzo y Baby Loud, otras de las grandes caras visibles del bautizado como pop urbano.

Rulo y la Contrabanda
Rulo es siempre un acierto. Porque siempre suena bien, porque sus canciones son himnos intergeneracionales y porque, aunque no esté ofreciendo el concierto de su vida, te diviertes. Hizo un repaso a sus canciones más famosas, tanto de La Fuga (que, por cierto, también cumplía 25 años) como de su formación actual. Y es que, al menos con Rulo y la Contrabanda, menos es mucho más. Y él lo sabe.

Belako
Empezaron mal haciendo la prueba de sonido mientras en el escenario contiguo estaba actuando Rulo. Pusieron empeño, pero el set list fue demasiado Cara B para un festival como este. Dieron especial protagonismo a su trabajo más reciente, pero con alguna concesión como ese “Over The Edge” dedicado a las personas LGTBI y, en especial, a los y las trans y una “Nomad” que precedió al final con “The Craft”.

Chill Chicos
Volvíamos al Heineken Silver, ya a las 2:30, para ver qué nos quería o podía proponer este trío de dos murcianos y un valenciano afincados en Madrid. Con su habitual estética de los 2000 (de hecho, durante una parte del show en la pantalla solo se veía el clásico logo de DVD) y con un directo en el que los instrumentos jugaron un papel muy importante (algo que puede extrañar a priori dada la naturaleza de su música), supieron defender su propuesta y dejar un buen sabor de boca a los pocos que aguantaron.

Ginebras
Primer gran concierto en la Plaza del Trigo, abarrotada tanto como la calle Isilla que lleva hasta ella. Era viernes y todos lo sabíamos. Por todos lados se veían pistolas de agua y demás juegos y formas de refrescarse a sí mismo y al prójimo en un ambiente más cercano al de unas fiestas de pueblo que al de un festival. El concierto, musicalmente hablando, estuvo a la altura de las expectativas y, por cierto, muy acertado dada la filosofía del grupo y la fiesta que se respiraba. La crónica no puede ir mucho más lejos porque, verdaderamente, era imposible ver algo y, a ratos, también era difícil escuchar.

Shinova Foto de Diego

Shinova
Uno de los mejores conciertos de esta edición de Sonorama, si no el mejor. El escenario Ribera del Duero se puso patas arriba con el show de una de las bandas más potentes de la escena. Ellos sabían que tocar en el escenario principal de Sonorama era una grandísima oportunidad, y el show que desplegaron demostró que merecen todo lo que han conseguido y mucho más de lo que les falta por conseguir.
La conexión con el público quedó más que demostrada desde los primeros acordes. Lanzamiento de pelotas gigantes de colores e incluso la bajada del escenario de Gabriel, su vocalista, para cantar junto a sus seguidores. Dejaron el listón muy alto, y a los sonorámicos con ganas de verlos “volver”.

Sorpresa 25 aniversario -Leiva
Fue, sin duda, el tema sobre el que más se habló, especuló e incluso divagó durante los días previos. Más aún cuando Javier Ajenjo, director de Sonorama, alimentaba aún más el misterio y anunciaba que el artista sorpresa sería de una grandísima magnitud. Los rumores iban y venían: desde Supersubmarina -quienes, por cierto, recibieron varios homenajes a lo largo del festival por parte de algunos de sus compañeros de profesión- hasta Oasis -como si unir a los hermanos Gallagher fuese cosa sencilla-. Lo cierto es que ya el viernes por la mañana en las pruebas de sonido se escuchó desde fuera del recinto la tan reconocible voz de José Miguel Conejo Torres, Leiva, y las habladurías se disiparon.
Y Sonorama sintió la llamada, pero contrastó con la efusividad recogida de Shinova. Una actuación que no fue la más destacada del festival en ninguno de los ámbitos, excepto en el de las expectativas creadas, por parte de un Leiva que ha tenido noches mejores. Un repaso a su trayectoria que fue coreado de principio a fin por el público, con canciones de su último disco y cerrando su show con varios guiños a su época pasada en Pereza.

Veintiuno
La gran polémica de este festival. Y es que, alguien tenía que coincidir con la Sorpresa del 25 aniversario y les tocó a ellos. La noticia la recibieron a la vez que el público, indignado por esta decisión en los horarios. Y con todo en su contra -y menos tiempo de show del que seguramente les hubiese gustado-, hicieron un directazo. Levantaron un concierto que consiguieron llenar -en el escenario 25 Aniversario, uno de los secundarios, para ser justos-, y que ni en las previsiones más optimistas se esperaba tanto público. Un concierto muy divertido, muy enérgico de una banda que suena muy bien desde casa pero mucho mejor en directo. Chapó.

Izal
El grandísimo reclamo, junto con Tangana, de esta edición. Aquí empezaron hace casi una década y aquí se despide una banda que hace unos meses anunciaba que se separarían de forma indefinida cuando esta gira acabase. Con el escenario principal rozando el lleno, el público estuvo algo mejor que la propia banda. ¿Eso quiere decir que fue un mal concierto? Para nada, pero sí dejó sabor a poco en ciertos momentos y más viniendo de una banda que había generado tal expectación. Cerraron con “Qué Bien” y con todos los componentes bajando a cantar entre el público para, en “La Mujer de Verde” -con especial homenaje a todos los sanitarios que han estado al pie del cañón durante la pandemia- y en plena comunión con el público, cerrar -fuegos artificiales mediante- el que no fue su mejor concierto pero sí el más emotivo por todo lo que implicaba.

Delaossa
Un buen concierto del malagueño al que se le nota que lleva varios meses con su gira “Yo lo hice por nosotros”, porque todo lo tiene atado y bien atado. Con un set list que tocaba todos los palos y momentos de su carrera, me quedo con la interpretación de “El Patio”, single en colaboración con Pepe : Vizio que vio la luz hace apenas unas semanas y que, tal y como comentaba Dani, era la segunda vez que la tocaba en directo. El momento álgido, como no podía ser de otra manera, tuvo lugar con “Veneno”, su hit inmortal y con un público que cantaba su estribillo, tan crudo como pegadizo, a pleno pulmón.

Dancetería
Esta curiosa unión entre los componentes de Miss Caffeina y Varry Brava dio un resultado muy notable. Convirtiendo el escenario en una pista de baile en la que se interpretaban temas de uno y otro grupo, además de los que tienen conjuntamente, mientras sus vocalistas aparecían y desaparecían, completaron un show eléctrico en el que era imposible estarse quieto y no moverse al son de su música.

Plaza del Trigo – Sábado 13
Con las miradas puestas en el concierto de las 14 de Arde Bogotá, muchos asistimos a primera hora para hacernos con un buen sitio y, ahora sí, poder ver los tres conciertos. Suu abrió la mañana con un concierto diferente a los que se habían visto hasta ahora en la Plaza del Trigo, mucho más intimista de lo que se suele ver por esos lares. Sin embargo, supo mantener al público enchufado, mérito extra cuando varias de sus canciones son en catalán. Les siguió Barry B en el que, seguro, fue uno de los conciertos más especiales de su carrera. El arandino sorprendió con su desparpajo y cerró un show que le consolida como profeta en su tierra y promesa de nuestra música.

Y entre música y fiesta llegaron los cartageneros Arde Bogotá, uno de los grupos más esperados no solo en esta plaza, sino en todo el festival. Tanto fue así que de vez en cuando se escuchaba un clamor que los pedía en el escenario principal (seguro que quien tuviera que tomar nota lo hizo). Y no fue para menos, reventaron la plaza desde el principio con “Cariño”, fueron coreados con “Exoplaneta” y aplaudidos con “Abajo” y otros tantos temas que tocaron en unos 45 minutos.

Este sábado en la Plaza del Trigo lo cerró Izal. Sí, han leído bien. Apenas 15 horas después de tocar en el escenario principal, se pasearon por sus orígenes y, con un repertorio más reducido (tenían menos tiempo) pero bastante similar al de la noche anterior, se despidieron del lugar que los vio nacer y hoy los ve irse como auténticas estrellas. Ojalá que no se vayan muy lejos.

Tu Otra Bonita
Con motivo de la catástrofe acaecida la noche previa en el festival Medusa de Cullera (Valencia) y aún con el miedo en el cuerpo, la organización de Sonorama decidió demorar por una hora todos los conciertos y la entrada del público ante unas rachas de viento. Tu Otra Bonita, que debería haber empezado a las 19, lo hizo finalmente a las 20, tocando sus primeras canciones sin apenas público dados los retrasos que se estaban sufriendo para acceder al recinto. No pareció importarles y se liaron la manta a la cabeza para ofrecer un conciertazo ante un público que poco a poco fue a más a medida que la gente entraba al recinto. Y no era para menos, su rumba era perfecta para empezar la noche del sábado de la mejor manera. Y su ejecución, con una puesta en escena algo sobria para lo que nos tenían acostumbrados, fue de lo más elegante. Me dio la sensación de que más de uno que no los conocía se apuntó con mayúsculas su nombre para escucharlos a la vuelta, y no fue para menos.

Rufus T. Firefly
Venían a presentar su último trabajo “El largo mañana” y se notó en el set list. Sonaron excesivamente tranquilos, dejando la psicodelia de antaño a un lado. Contaron con Anni B. Sweet como invitada de lujo en temas como “Lafayette” o “Selene”. Los mejores y más coreados momentos vinieron con “Nebulosa Jade”, el final épico con “Rio Wolf” y la guitarra de Víctor Cabezuelo acercándose a la batería de Julia para extender el final y dejarlo en alto. Un directo ascendente.

Funzo & Baby Loud
Los hermanos salieron a comerse ellos solos -acompañados de DJ- el escenario. Y lo consiguieron. Recorrido por sus canciones más conocidas e indagando en alguna más reciente que al público no le había dado tiempo a aprenderse. Esperaba que, dado su rollo rockero o neorockero, se presentasen acompañados de banda. No fue así. Tampoco hizo falta. “Joven para siempre” suene bien hasta a capella y el resto del concierto, también.

La Maravillosa Orquesta Del Alcohol
Fueron “Los héroes del sábado” sin contar al cabeza de cartel, que perfectamente podrían haber sido ellos. Este día no hubo en todo el recinto otros colores que no fueran los del merchandising de La M.O.D.A. No tuvieron tanto tiempo como de costumbre, porque les seguía C. Tangana; menos de una hora para seguir demostrando que son los reyes del norte. Ese fue el motivo por el que no hubo lugar para que David Ruiz bajara al público como nos tenía acostumbrados. También compartieron escenario con Gara Durán, madrileña pero de ascendencia burgalesa con la que interpretaron “Colectivo Nostalgia”.

C Tangana - Foto de Rodrigo Mena Ruíz

C. Tangana
Una ambición muy medida. Un show estelar que ya se hacía notar desde el día anterior cuando, de forma excepcional, se empezó a montar una pasarela que solo él acabaría utilizando. A estas alturas del año poco falta por desvelar de su Sin Cantar Ni Afinar Tour, en este caso con un formato algo más reducido para adaptarlo a la gira de festivales veraniegos. Es el mejor en todo lo que quiera serlo. Lo fue con El Madrileño, lo es ahora con su correspondiente gira. Un concierto que, como ya se ha dicho, está más cerca de una película que de un concierto. Multitud de actores, de coristas, de instrumentistas hacen su papel en una locura colectiva que consiguió vender todas las entradas de día y meter a casi 40.000 personas para, entre otros, ver a una de las mayores estrellas de nuestra música reciente. Una puesta en escena medidísima y un repertorio elegido al dedillo. Repasando su último trabajo, sí, pero también algunos de sus éxitos anteriores como “Llorando en la Limo” e incluso atreviéndose con canciones populares de nuestra música como “Noches de bohemia” de Navajita Platea. Un artista en estado de gracia, idóneo para encabezar una edición de Sonorama tan especial como este 25 Aniversario. Un gustazo de concierto que ya deja su firma en la historia de este festival.

Recycled J
Gracias a quien escuchara las plegarias de tantos que, a través de redes sociales, pidieron que el concierto de Recycled J y el de C. Tangana no coincidiesen (tal y como en un principio parecía que iba a ocurrir). Jorge Escorial, acompañado de su inseparable Dj y productor Selecta y de un guitarrista y un batería, se tuvo que enfrentar a ser el siguiente artista tras la explosión de Tangana. Y lo supo defender como nadie. Porque su predecesor era una superestrella, pero él también lo es (siendo uno de los nombres más potentes de la jornada del sábado pese a tener muy duros competidores) y así lo demostró, llenando como nadie el escenario Heineken Silver y empezando por esa canción de rap duro pero que suena tan nueva (porque lo es) como “Maravilla”. Un repertorio de canciones que, por lo general, formaban parte de lo más reciente de su discografía en solitario y de su alter ego con Natos y Waor en su proyecto conjunto, Hijos de la Ruina, como su superéxito “Sudores Fríos”. Y es que hubo tiempo para todo, pero la interpretación de algunos de los temas de su último EP “Sad Summer” y sus “40 noches” fue, para mí, de lo mejor del show.

Plaza del Trigo – Domingo 14
Llegaba el domingo y con él, quizá, su jornada más tranquila y nostálgica. De camino a la Plaza del Trigo ya se veían maletas y despedidas de aquellos que no podían estar hasta la última noche. La plaza estaba sensiblemente menos repleta que los días anteriores, en particular en sábado, lo cual no quiere decir que hubiera poca gente. Porque aún así la había, y mucha. Tras los conciertos de Niña Polaca y Chica Sobresalto llegaban Sexy Zebras como sorpresa a medias porque, aunque no aparecían en los horarios, sí habían sido anunciados semanas antes. Y les siguió Xoel López, que nos cautivó a todo con ese cantar, esa música que, suavemente, te hace bailar el alma.

Fuel Fandango  - Foto De Diego

Fuel Fandango
Justo se cumplían 11 años de su estreno en el Sonorama. Desde entonces, de coronar la Plaza del Trigo han pasado a conquistar uno de los escenarios principales. Nita brilló con luz propia y lo hizo mientras el sol caía. Todos los factores se unieron para transmitir unas vibras especiales. Como ella misma diría, salvajes fueron. Su tan peculiar forma de homogeneizar la electrónica pop con tintes del flamenco más alternativo hizo las delicias de un público que no paró de bailar sus canciones. Como siempre, junto a Ale Acosta, y acompañados de la guitarra de Richie Palacín y la doble percusión de Goiko Martínez y David Bao.

Samuraï
Tal y como ella dijo más tarde en sus redes, uno de los conciertos que más había disfrutado. No sé si será verdad, pero yo desde luego que sí lo disfruté. Una de las apuestas más interesantes de todo el festival. Con una propuesta muy rockera al principio, acompañada de una banda muy joven que le viene como anillo al dedo a su vocalista, se atrevió también versionando “Labios Compartidos” o “Devil Came To Me”. Después de unos minutos de “canciones tristes” como ella dijo, cerró el concierto con su ya famosa “Tirando Balas” ante un público con el que sí consiguió conectar.

Loquillo
Cerraba la tanda de los cabeza de cartel. “El último clásico “ de un Sonorama que se ha caracterizado por lo diverso de su público, también en cuanto a la edad. Si bien el concierto del barcelonés subió la media de edad del recinto, no era extraño ver entre los asistentes caras muy jóvenes. Llevaba el negro, como siempre, con un estilo impecable, como siempre. Disfrutando de su música de toda la vida con movimientos de su época, fumando un cigarrillo mientras cantaba “el rompeolas”, explicando cómo el Rock And Roll conquistó su corazón, y engatusando a un público que justificaba, a pesar de algunas críticas previas, su condición de cabeza de cartel.

Dorian
Merecen una estatua en “El Picón”. No porque su concierto de este año lo mereciese, porque no fue así, pero son, seguro, uno de los grupos con más Sonoramas a sus espaldas, si no el que más. Respecto a su show, algo descafeinado para lo que cabría esperar en esta jornada de despedida para la que la música de Dorian podría haber sido la mejor de las bandas sonoras. Y el público se lo notó. Hay temas que funcionan solos, y “Los Amigos Que Perdí”, “Cualquier Otra Parte” o “Tormenta de Arena” es casi imposible que no levanten a cualquiera, pero se echó en falta algo más de energía y de conexión con un público que respondió bastante bien en cuanto a número. No estuvieron mal, pero tampoco bien.

La Casa Azul
Irrumpió en Aranda de Duero con un espectáculo de fuego y luces con el que prácticamente se llenó el recinto. Los de Milkyway sacaron las fuerzas de un público que parecía que podría estar en las últimas de un domingo de festival, pero que al ritmo de sus mayores clásicos entraron en calor. Una performance que tuvo una acogida más que positiva por su música y por lo que no era la música.
Casi agotaron todas las reservas de confeti, con una sucesión considerable de cañonazos, y se adueñaron de uno de los escenarios principales donde se experimentó un flujo de cariño tan recíproco que seguro que les llevó a pensar que “nunca nadie pudo volar” tan alto como ellos lo hicieron en Sonorama.

Rojuu - Foto de Rodrigo Mena Ruíz

Rojuu
Él define su estilo como shadow pop. Hay quien lo relaciona con el hyper pop o incluso con el emo trap. Y da igual, porque él no entiende de etiquetas a la hora de grabar y tampoco en sus directos. Un gran concierto del catalán que tenía a los asistentes en el bolsillo desde la primera canción y que, poco a poco, fue ganándose aún más. Pasando por sus canciones más melancólicas, quiso -y sabía cómo- que el público se fuese con la adrenalina por las nubes. Un cuarto de hora de pogos, canción tras canción, que fueron todo un chute de energía, particularmente cuando sonó “Tofu Delivery”, esa canción que es ya casi un himno dentro de esta mezcolanza de géneros.

Rayden
Tomaba el relevo de La Casa Azul en el escenario contiguo para también adornar su espectáculo con fuego (algo que agradecían las primeras filas ya que coincidió con una considerable caída de temperaturas). Rayden mantuvo bien enchufado al público desde primera hora, escoltado, como de costumbre, por una figura que no es tan común ver en géneros que se alejen de lo urbano como es la segunda voz de Mediyama. Subió al escenario a Dani Fernández, a quien todos esperaban, y con el que consiguió que todo el mundo se trasladara a “Finisterre” a través de “La Calle de la Llorería” con la que participaron en el Benidorm Fest. Cerró su concierto con “La mujer cactus y el hombre globo” y “Matemática de la carne” en lo que para muchos supuso también el punto y final de este festival.

No Te Va Gustar
No era fácil tocar el último día de festival y a las 2 de la mañana, pero tampoco hicieron ningún esfuerzo por mantener a la gente de su lado. El resultado fue uno de los conciertos más vacíos del escenario principal y una banda que parecía tener más ganas de acabar cuanto antes que de intentar atraer a público nuevo o, al menos, conectar con el que se quedó. Una pena porque eran de los pocos grupos extranjeros y uno de los más fuertes fuera de nuestras fronteras.

Amatria
Fue el último artista de esta edición de Sonorama y, pese al poco público de sus predecesores y una hora muy tardía -alrededor de las 3 de la mañana-, consiguió una buena respuesta en un show en el que el set list estuvo marcado por temas de su último disco que animaron a bailar a más de uno.

Un comentario
  1. Rubén Bernal Marrufo 20 agosto, 2022

    Casualmente no decís que una sorpresa muy aplaudida fue Nena Daconte, no valoráis el concierto de Vega que fue de los mejores, el de Amaia de los más esperados y del domingo por la mañana sólo citais a Chica Sobresalto que también se merece una crítica. No sé si omitís a 4 grandes artistas por el hecho de ser mujeres o de haber salido del mismo programa de televisión pero es una cosa a resaltar.

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