En la corte de la Reina Alien
Conciertos / Skunk Anansie

En la corte de la Reina Alien

8 / 10
Tomás Martínez — 13-02-2017
Empresa — Eclipse Group
Fecha — 10 febrero, 2017
Sala — La Riviera, Madrid
Fotógrafo — Juan Pérez Fajardo

Skin cumplirá este año 50 años, pero cuando la ves actuar no te lo puedes creer. Ni uno solo de los que acudieron a venerarla pudieron seguir el ritmo exigente y marcial que marcó la reina Alien: no es de este planeta, y si te dicen que suda ácido, créetelo. Salió al escenario, abrió la boca y nos devoró, nos masticó y nos escupió para hacernos mejores. No exagero, fue una experiencia rock con mayúsculas. Ayudó mucho el orden y la selección de las canciones, en una traca basada en su trilogía de los noventa Paranoid & Sunburnt, Stoosh, y Post Orgasmic Chill, apoyada por cortes de su nuevo álbum Anarchytecture.

El arranque habría matado a Ellen Ripley del susto: con And Here I Stand y Intellectualise My Blackness



 comenzaron las hostilidades, y culminaron el arranque con Skin tirando la chaqueta y lamiendo el mástil del micro en Because Of You. La monarca xenomorfa nos hipnotizaba. Para cuando llegó Twisted (Everyday Hurts)




 ella estaba boca arriba encima del pogo, adorada por sus fieles, y sin fallar una nota. En ese momento estaba claro que después íbamos a necesitar una ducha fría.

En mitad del viaje, Cass, Ace y Mark viraron la nave hacia canciones recientes. Victim

, Love Someone Else



, I Believed In You

 y That Sinking Feeling

 trajeron momentos de trip hop, con bajos vibrantes y disparos laser que invitaban al baile. Terminaron la odisea volviendo a sus orígenes con We Don't Need Who You Think You Are



, Yes It's Fucking Political

 y Little Baby Swastikka

. Para entonces ya habíamos visto momentos inolvidables de magia y toda la sala estaba domesticada: Skin nos había silenciado con un dedo, nos sentó y paseó entre nosotros como Akasha, la Reina de los Condenados de Anne Rice, para volver al escenario como sacada en procesión.

Con un Charlie big potato demencial, y con los responsables del bolo pidiendo clemencia por la hora, Skunk Anansie salieron dos veces más para dejar a los creyentes más que convencidos. Skin se despidió con esa sonrisa de mil dientes que es una terapia para la felicidad, y con un grito recordatorio para los convulsos tiempos políticos: “Madrid, ¡resiste!”.

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