Lamento tener que
contarles que por primera vez los Nueva Vulcano no estuvieron a la altura. Al
menos a la esperada por quien firma, fan a sangre y fuego del trío catalán y
feliz espectador en innumerables conciertos suyos. El concierto estuvo falto de
garra, no sé si porque tenían la guillotina del estricto horario sobre sus
cuellos, o porque tenían la cabeza puesta en el viaje a Francia que comenzaban
hoy a las seis de la mañana, pero no convencieron, y los Nueva pueden hacerlo
siempre que quieran. Abrieron Papier Tigre. Franceses. Correctos. Nada del otro
mundo, pero resultones. Luego aparecieron los Nueva. Todo muy rápido. Sonaron,
entre otras, “Mano izquierda”, y entre el público andaba The New Raemon, el
mayor versionador de Nueva Vulcano que existe. “Dulce y ácida”, “Te debo un
baile”, todas buenas, todos hits, pero que no brillaron como era debido. ¿Y mis
favoritas? ¿Y “Sagrada Familia”? Los Nueva son un grupo como la copa de un
pino, que arrasarían en cualquier festival veraniego o invernal. De hecho,
arrasan. Lástima que lo mejor de la noche, por parte del trío, fuera el
saludarlos, desearles buen viaje y darles un abrazo.