Monkey Week, ejercicio de supervivencia
Conciertos / Son Estrella Galicia Monkey Week

Monkey Week, ejercicio de supervivencia

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29-10-2011
Empresa — Monkey Week
Sala — Diversos escenarios / El Puerto de Santa Maria
Fotógrafo — JM Grimaldi

El manual de supervivencia llega al martes agotado y con alguna página rota. El papel ha absorbido la humedad y es una especie de librillo de textura blanda, lleno de tachaduras y notas en los márgenes. He logrado no perderlo pero a veces no entiendo mi letra. El Puerto de Santa María se levantó el miércoles con la sensación de que de este puente nadie va salirse descansado, de que hacen falta una, dos semanas para recuperarse. Cuatro días de Monkey Week 2011 y la ciudad tiene que volver a replegarse, volver a colocar las esquinas, las calles. Las plazas volver a ser plazas, los bares volver a ser bares. La edición 2011 de este festival de culto sellaba el lunes su gran noche y dejaba a la localidad de gaditana aún vibrando. Once escenarios, 140 actuaciones, varios millares de personas. El festival más inclasificable de la música independiente cierra su tercera edición con un regusto de satisfacción. Sigue arrastrando algún vicio de base pero a los que lo han vivido intensamente desde el viernes casi no se atreven a confesarlo. Diez centímetros por encima del público corriente, la cita monkey sigue haciendo cómplices una mayoría de profesionales y no termina por arrastrar la cantidad de gente necesaria para cubrir el despliegue de medios y organización de una programación no apta para obsesivos compulsivos. Tres tardes de showcases se quedan cortas -o tantos conciertos se quedan largos- para quien vaya con la intención de oírlo “casi todo”. En el Monkey es imposible. Hay que seleccionar y, a veces, te equivocas.

Después de los tropezones climatológicos de la edición anterior, quiso el destino que el fin de semana del puente de Todos los Santos compensara a los organizadores con un sol de verano y apenas un poco de humedad nocturna. La tropa de músicos, productores, melómanos y consortes recorría desde el viernes por la noche la ciudad, cerveza y gafas de pasta en mano, y tres días más tarde seguían haciéndolo aunque visiblemente agotados. El viernes una fiesta concierto con Marina Gallardo a la cabeza y la inauguración de Foto Monkey abrían boca para un fin de semana de infarto. El sábado y domingo por la mañana, los profesionales se daban cita en el Teatro Muñoz Seca y repasaban -algunos por enésima vez- los 42 stands algo alicaídos donde se echó de menos más movimiento. Después del primer día, parecía que todo estaba dicho y todos presentados. En las mesas del Monkey Keys algunos de los grandes temas de la industria bajo el prisma de músicos, promotores y productoras entre las que repetía como moderador nuestro redactor jefe Joan S. Luna. El completo programa -unido a talleres, demos, proyecciones y demás- devolvía la misma impresión: demasiada buena intención para tan poca audiencia.

Hasta aquí las pegas. Porque el Monkey Week volvió a pasar con nota esta edición en la que, a pesar de lo que cae fuera, el festival se consolida y crece. Cierta sensación de estrés ante tanta puntualidad británica y una organización bien engrasada entre las principales claves para tres días y medio de música inclasificable. Delicia de grupies y picaditos del indie, los showcases volvieron a confirmarse como uno de los puntos más interesantes de la cita. Librito de programación en mano, las esquinas de El Puerto se llenaban de corrillos. “¿De dónde vienes?” “¿Cuál ves ahora?” Grandes aciertos para hacer cómplice al público ajeno al ramillete de entradas y abonos, los escenarios al aire libre -AIJ-Desencaja y Red Bull Tour, todavía no recibían el sábado con Robot y Radiola a la cantidad de gente que llegarían a agrupar domingo y lunes. Pateada por delante, a muchos les daba rabia dejar el sol atrás para meterse en un garito. En la tarde suena Perro en el bar Santa María y Cosmonautas enfrente, correctos a pesar del sonido algo deficiente del El cielo de Cayetana. Los Marañones en el Club de Ruby, el gusto francés de The Birkins en el MondoSonoro y el buen directo de Eladio y los seres queridos en la Milwaukee son buenas propuestas para arrancar el festival.

Por la noche el Monasterio de la Victoria guardaba dos de los fuertes del cartel: Neneh Cherry y Hawkwind en dos grandes conciertos que inauguraban las raras combinaciones que definen este festival. Introducidos por los gallegos de Novedades Carminha, venidos al Puerto “a follar” y algo molestos por la frialdad del público, los maestros del rock espacial ofrecieron espectáculo y mucho más. Seres de otro mundo, bailarinas de orientales atuendos y extraordinarias visuales dieron al público mucho más de lo que esperaba de los riffs de estos enormes músicos a los que sorprendía ver durante el día paseando sus largas y canosas melenas por la Ribera del Marisco. Esperada y temida a dosis iguales, la actuación de Neneh Cherry -correcta, entusiasta, casi como el tiempo se hubiera detenido en ella- fue para muchos la gran sorpresa de la noche. Temas nuevos y clásicos arrancaban los bailes de nostálgicos que a las 2 de la mañana entonaban el Woman y se preparaban para el rock brutal de Cápsula. Con el escenario Carhartt al otro lado del muro dándolo todo en hip hop, rap y propuestas urbanas de aquí y allá, el público tenía la sensación de estar en una increíble batidora de sonidos.

Al día siguiente, el escenario MondoSonoro -donde si uno se lo podía permitir era un placer escuchar por segunda vez a ciertas bandas con buen sonido y sin las limitaciones de otros locales- ofrecía una de las propuestas más completas: el punk de Disco las Palmeras! y el rock también algo punky de Colectivooruga. En el Mucho Teatro, a reventar para ver a los esperados Polock, cierta decepción para un resultado algo flojo. Ya era noche cerrada cuando en La Pontona una larga cola de incautos esperaba al concierto que nunca fue sorpresa. Amaral en acústico, que dejó fuera a más de quinientas personas, debió sentirse muy cómoda entre doscientas personas pero sacó la rebeldía de un buen puñado de periodistas que no pensaba sacrificar las propuestas del programa para ponerse a hacer cola. El retraso de la actuación de Michael Thomas -una lástima que su 12×12 sufriera todos los posibles problemas de sonido- aglutinó en la Plaza Alfonso X a desencantados por el aforo de Amaral, familias y picaditos de la música experimental que, a pesar del desastre, corearon el “Smell like Teen Spirit” de Nirvana y dieron una lección de qué es un buen público satisfecho de estar ahí.

La noche del domingo muchos habían pagado la novatada de un espacio suficientemente pequeño para hacerlo andando pero suficientemente disperso como para destrozar los pies de cualquiera y el programa volvía a ofrecer una mezcla de las suyas. Guitarras distorsionadas, baterías imposibles, sonidos experimentales metidos en vena para un público casi zombie que llevaba todo el día sin tregua. Entre las potentes baterías y guitarras del kraut rock de Mugstar y la psicodelia de los neoyorkinos de Oneida, se coló como un bálsamo el extraordinario concierto de Bigott. El zaragozano, todo barba y camiseta, se sintió como en casa acompañado de los suyos -Paco Loco y Pedro Fernandez Perles, por citar dos- y sedujo al público con sus personalísimas no coreografías. Bailes casi infantiles y melodías sinuosas como las de “She is my man” -por fin un poco de melodía susurraban algunos entre las columnas del Monasterio- arrancaron los bailes de un público también resucitado como su “Dead Man Walking”. Casi exhaustos, fue la espectacularidad de Chrome Hoof dándolo todo tras el tropiezo del año pasado, la que terminó por espabilar a la gente a base de acid house y electro. Muchos creían que no iban a sobrevivir al día siguiente.

El lunes la extraña disposición del puente -algunos trabajábamos y apurábamos la pila- dejó algo vacíos los espacios. Tanto durante la mañana como en las primeras horas de Showcases, las caras de los asistentes empezaban a ser sospechosamente conocidas. La tarde -de sorprendente calor- fue otra cosa y la final del Circuito Pop Rock Andalucía -con I am Dive y All La Glory como favoritos y a la postre ganadores- atestaba la plaza. La gente parecía reponerse y los garitos se llenaban ¿Quizás porque es el último día y hay menos control de pulseritas? Analogic en el Club de Rugby, Amnesia en el Barsito… Hay quien elige volver a escuchar a Airbag esta vez en el escenario del Muñoz Seca (MondoSonoro).

La última noche aspiraba a ser la más redonda. Volvían las propuestas casi contradictorias pero, una vez más, merecía la pena. Nueva vuelta de tuerca en los horarios y era un Ken Stringfellow (en la foto) con peluca rubia -¿o no?- el que recibía al público, salivazos a discreción para todo el que se asomara al foso. A su lado, los portuenses de Ledatres acunaban al cantante de The Posies en este recorrido por los temas del musical Hedwig & The Angry Inch que hizo bailar -mucho- al público. Los franceses de Herman Dune, más que esperados, resultaron correctos aunque no apasionaron. Arrancar con “Tell me something I don´t know” y luego dejar el escenario sin el hit que ha arrastrado a muchos hasta sus discos fue una falta de cortesía para muchos -silbidos por delante- y un gesto de grandeza para otros. Ser indie puede generar contradicciones…

Sellando con sus melodías el gran momento del festival, o al menos el más populoso, muchos agradecieron el guiño al mainstream y se dejaron llevar por el baile y los coros de la mano de Sidonie. Los catalanes hicieron botar con sus clásicos como “La costa azul”o “Fascinado” y hasta con las nuevas canciones de “El Fluido García”, que el público ya tarareaba. El final a cuatro días de propuestas lo puso la electrónica, la psicodelia y el post punk de la mano de Zombie Zombie y K-X-P. La noche se alargaba en el escenario Carhartt y, ya por fin, todos entendían porqué no se había programado nada para el día festivo. Pies destrozados, manual de supervivencia sano y salvo y cabeza desconcertada. Cabeza llena de propuestas, letras y melodías. El Monkey Week echaba el cierre y uno tenía la sensación de no saber demasiado bien cómo definirlo, cómo extraer una idea genérica, poner un titular. Es lo que el Monkey pretende, y un año más, consigue: llenarnos de música -buena, desordenada, ecléctica- la cabeza y mandarnos a casa con la sensación de que ella, nuestra cabeza, ya no volverá a ser la misma.

17 comentarios
  1. Parece que hubiéramos ido a festivales diferentes. ¿Dónde están los GAF, y Furguson, Chupaconcha, Marcus Doo & The secret family, Hipnotik, Rusos Blancos…??

  2. Y Holloys, OdeOnDreams, His Majesty the King, Fira Fem, Oh, Trikelians!, Holywater…..??????
    Un poco probre la crítica, no?…

  3. En mi opinion este festival esta hecho para que como el año pasado,se pasee por alli el guitarrista de Amaral para decir que es Indie y con el todos los amiguitos de Bunbury…Otra buena ocasión para que suene el grupo que mas paga. ¿hasta cuando nos vais a seguir vendiendo esto?

  4. Quién tenga malas críticas como esa que acabo de leer… pregunto, ¿De los 140 conciertos tu te quedas con el guitarra de Amaral dándose una vuelta? yo me quedo con más de 40 conciertos que se comieron mis retinas, ¿Dónde estabas tu?

  5. TODO UN FESTIVALAZO!!!!!!!!!!!!!!!!, kizás deje algo ke desear la poca asistencia de un público, algo serio…

  6. EL PUERTO, DEBERÍA ESTAR MUY AGRADECIDO, AL MO0NKEY WEEK*

  7. La intenciòn es muy buena, pero la GRAN parte de los grupos son malos, malos, muy malos…

  8. pedazo Festival diferente, ciudad costera repleta de escenarios en un paseo. Larga vida al Monkey Week

  9. Un gran festival y una gran critica!! Efectivamente no se podía estar en todos

  10. Cagüen la leche! no veas si he visto grupazos en la Monkey! Y lo mejor de no conocer a la mitad del cartel, es que te llevas a casa sorpresas por doquier, tengo a mediafire calentito oiga! … mmm… esto se podia decir?

  11. Un festival mas bien mediocre, en el sentido que no merece la pena ver un concierto como por ej en la Cristalera o en otros garitos que no estan preparados

  12. Si le ponéis pegas a esta crítica deberíais leer la de VICE… Y lo de Herman Dune a mi me parece muy grande, es como si os dijera “os aviso: voy a tocar el temazo el primero, luego (si sólo me queréis por eso) ya os podéis ir” así sin engañar a nadie ni hacerse de rogar (que es bastante rastrero)

  13. Ha sido un largo y grandioso fin de semana. Ambientazo en la calle, conciertos en todo tipo de garitos, en la azotea de un restaurante, el autobus, la plaza con el castillo, el Monasterio de la noche que es increible… Monkey Week 2012, allí estaremos.

  14. Bastante superficial y pobre la crítica. No aparece la mayoría de lo mejor de los showcases. La periodista flipa con el verbenero concierto de sidonie; y no hace más comentario del glorioso concierto de cápsula, que “rock brutal” de pasada. Otro año mandad a alguien con más conocimiento y criterio

  15. Me lo he vuelto a pasar en grande. Grandes descubrimietos y algunas decepciones pero el balance es positivo. Mucho cansancio acumulado de estos 4 días pero merece la pena vivirlo a tope.
    De los showcases me quedo con la sesión-espectáculo “paraiso tabu” de música prepost. Espectacular!
    (continuo)

  16. La gente que realmente teniais abono, no se puede estar en todos los showcases a la vez, al menos yo no pude, gran iniciativa y buena critica!

  17. (continuo)
    Del monasterio destacaría el show de Meneo con sus ritmos latinos pasados por la game boy y la recreación de Hedwig and the angry inch por parte de Ken Stringfellow y Ledatres.
    Larga vida al Monkey Week!!!

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