“Jugar y ganar”, aireaba vía Twitter La Mala Rodríguez momentos después de su actuación en la sala El Tren de Granada. Con la voz afectada, la gaditana estuvo a punto de suspender. No se decidió a saltar al escenario hasta las doce y media de la noche. Setecientos seguidores en tensión. La cuartilla de letras bien aprendida. Y apareció María Rodríguez. Calenturienta estampa de Lolita y un saco de canciones como balas gruesas. Al fondo, el único respaldo de Jerome Semelin, Dj Jekey, habilidoso mezclador y acróbata del scratch. Un formato elemental, apenas aliñado por efectos de luces. Pero La Mala inunda cualquier espacio con su empaque vacilón. Los efluvios de dub caribeño en ‘Caja de madera’ en el arranque, encadenada con la lejana ‘La niña’, bastaron para inyectar pulsión eléctrica en vena. Es María: la revolucionaria sagaz del hip hop. Reina suburbial y egregia en los Grammy Latino.

Antes, prendieron la noche los granadinos Hiroshima Pro, reconversión de lo que antaño fue Proyecto Hiroshima, eterna bomba a punto de estallar y estandartes de la comunidad L.N.A.I. (La Necesidad Agudiza el Ingenio). Hubo suspense, pero la espera mereció la pena. La Mala presentó el material de “Bruja”, quinto álbum de su discografía y el mejor del último lustro. Relatos desabridos, con los pies en la calle, catalizados por una extraordinaria audacia musical. A la andaluza, capaz de embarazarse de pesos pesados como Tego Calderón o Ray Barretto, se le queda pequeño el exclusivo marco estilístico del hip hop. Lejos del ombliguismo gremial, ella busca ostensiblemente llegar a todos los públicos. Y lo hace ventilando miserias, lubricando el ambiente con la elasticidad rítmica de su lengua. Así desgranó piezas como ‘Caja de madera’, ‘Esclavos’, ‘Quién manda’ o ‘Cuando tú me apagas’. La Mala abruma: sensualidad, fuerza y una confianza infinita. El derroche animal en las confidencias de ‘33’ –la de edad de la rapera– arrasó cual huracán. También, el rescate de hits como ‘Nanai’ o ‘Eres para mí’. “En Andalucía se folla más y mejor”, comentó antes de cantar ‘Hazme eso’. La combativa grafología de La Mala Rodríguez. ¡Qué mujer!