Singularidad artística y capacidad de arrastre. Son cualidades básicas para que funcione un grupo de pop con vocación masiva. O todo o nada. En esa Primera División pretende competir Gimnástica, banda alicantina que surge de las cenizas de Inquiro. Anoche presentaron “Paracaidismo”, su decena de hits en potencia, en el Planta Baja de Granada. Un trabajo de producción exquisita, moldeado por Pachi García ‘Alís’. La banda va a saco: las composiciones están diseñadas con meticulosidad de sastre y tienen muy bien definido su target. ¿Identidad? Poca.

El quinteto se declara bebedor de Strokes, Phoenix y Artic Monkeys. Ahorramos ambages situándoles en coordenadas más cercanas: Vetusta Morla y, sobre todo, Supersubmarina. Nada nuevo ni sorprendente. Para enamorar como Love of Lesbian, The Killers o Two Door Cinema Club hacen falta canciones. O, en su defecto, destreza en el manejo de trucos. Un bajo bombeante y bailongo por aquí, una línea electrizante de guitarra por allá. Y estribillos con pegamento emocional suficiente para camuflar las carencias una letra pobre. Gimnástica conocen los recursos y los aplican con solvencia. El cantante, Juanma, se entrega a fondo y posee una voz que es un potosí, a medio camino entre los timbres de Pucho e Iván Ferreiro. El tesoro de la sentida afectación que contamina el repertorio y lo convierte en suyo e intransferible.

Tocaron el disco entero, abriendo con la discotequera ‘De luto’. Ardores de madrugada que se repiten en ‘Si te veo bailando’, ‘Experimento’ o ‘La gran evasión’. Y, así, una detrás de otra. Con semejante material –y la sala casi desierta–, no era necesario, de verdad, triturar el ‘Pesadilla en el parque de atracciones’ de Los Planetas. Ni palmeros ni andaluces de tópico en la tele. Amigos, Granada es otra cosa.