Pues sí, hay retornos que no necesitan más justificación que los resultados de sus nuevos lanzamientos discográficos y de su estado de forma en directo. En este sentido, ambos requisitos están más que cubiertos por unos Boo Radleys cuyo paso, el año pasado, por el Purple Weekend fue memorable y cuyo reciente álbum es el más redondo e inspirado de los tres ya publicados desde que decidieron retornar sin la presencia de Martin Carr, compositor principal del grupo de Liverpool. Sobre esto último, un servidor se acaba preguntando hasta qué punto la jerarquía compositiva de Carr era tan dictatorial como se presumía. Y más ante artilugios tan notables como este “In Spite Of Everything”. No en vano, en cierta manera, con este trabajo recuperan el espíritu alocado de discos matrioska como el inigualable “Giant Steps” (93) y el incomprendido “C’mon Kids” (96).
Sin llegar a los niveles de excelencia alcanzados en dichas cúspides discográficas, su noveno álbum es un ejercicio de estilo que suena vigoroso y tremendamente musculoso en sus bases rítmicas y exuberante en su faceta shoegaze. Una especie de britpop-synth que resplandece a través de disparos tan certeros como la psicodélica “King Budgie”, pop ensoñador de remite a los XTC de mediados de los ochenta, además de recordarnos que el ahora trío mantiene el mojo intacto, tanto como para demostrar que siguen siendo el cruce perfecto entre los Beatles del 67, Ride y los New Order de “Low-Life”. Así sucede en otro pico tan alto como “Through The Crack In The Window” o en una hiper vitaminada ración post-disco de pop pluscuamperfecto como “Bring Them Back Again”.
Exultantes, aunque no tengan más que tirar de armario; en su caso, es más que suficiente. No en vano, que nadie olvide que estamos ante la formación que mejor hizo el trasvase entre shoegaze y britpop a principios de los noventa. Hecho a subrayar cuando, finalmente, su deriva fue hacia una heterodoxia pop cuya mayor virtud siempre fue conseguir armar canciones pop perfectas en torno a cientos de experimentos, del dub al noise, pasando por la saudade techno a lo Saint Etienne o a los juegos vocales de The Beach Boys, para acabar siendo los más dignos sucesores de la canción pop mutante instaurada por su faro, los Beatles, en cortes impredecibles como “Happiness Is A Warm Gun”. Aval más que suficiente que este “In Spite Of Everything” subraya en uno de los retornos más hermosos que nos ha proporcionado el mundo del pop en estos últimos años.
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