Es increíble como el stoner rock de los noventa sigue
enganchando a distintas generaciones de fans aunque todas siguen siendo
discípulos de Kyuss. Pensándolo bien, Fu Manchu fueron coetáneos suyos y ellos sí
que siguen realizando un disco tras otro con cambios de formación constantes en
los que solo perduran Scott Hill y Bob Balch. Su concierto de la pasada noche fue
una reivindicación de todo su legado y de su disco más reciente “Sings Of Infinite Power” con riffs
aletargados y densos que fluían constantemente entre la mezcla de stoner y toda
esa influencia rockera clásica de los años setenta que tienen en sus venas. Abrieron
con una explosiva “Hell On Wheels” de su álbum “King of the Road”  pero al
masivo público que había acudido al concierto le costaba conectar con sus temas
más nuevos ya fuesen “Bionic Astronautics” o “Webfoot Witch Hat” que solo
contaban con los incondicionales de primera fila que los cantaban a pleno
pulmón. Quizás la comunión entre la banda y público llega cuando empiezan a
abusar de los riffs más melódicos de “Sleestak” y “Evil Eye”, el cual fue el
penúltimo tema del concierto, donde melenas , cervezas y muletas de algún
asistente empiezan a volar por el medio de la pista entre acercamientos de
Scott Hill y su guitarra a las primeras filas en medio de un sofocante calor en
pleno invierno. El bis fue “Boggie Van”, y la vez quizás el más celebrado
sabiendo que el concierto llegaba a su fin, después de una escasa hora y
veinte,  en la cual, eso sí, el grupo lo
dio casi todo sobre el escenario dando por falso el rumor de que en directo
eran aburridos y poco entregados. Quizás ya no esté Brant Bjork u otros grandes
personajes de la escena stoner californiana, pero Fu Manchu representa a la
banda que nunca se ha rendido, disco tras disco y que no ha necesitado
reuniones milagrosas y económicas para que sus temas vuelvan a sonar, ya que
siempre han estado presentes.