Este graznido mata fascistas
Conciertos / Micah P. Hinson

Este graznido mata fascistas

6 / 10
Tomás Martínez — hace 6 años
Sala — Tclub
Fotógrafo — Jordi Antón

Micah P. Hinson lleva unos cuantos años transportándonos de Austin a Memphis, de Cash a Buddy Holly, y en sus directos las cartas a veces son buenas manos y otras no ligas jugada canción tras canción.

En esta nueva partida el crupier no estaba fino. Finiquitó el último pitillo colocando bártulos con un parche de nicotina en cada brazo y el cigarrillo electrónico en el bolsillo. Es hombre de manías y adicciones. Imitando a Woody Guthrie ha pegado “esta máquina mata fascistas” en la guitarra, encima de la pegatina que dice “jódete, soy Batman”. Aunque Hinson recuerda más a El Pingüino falto de kilos y maldad. Y con su guisa friki y los pantalones remangados estiró los tirantes y dejó caer su riñonera yanqui, para enfilar un concierto con altibajos que presentó Micah P. Hinson & The Nothing, nuevo disco grabado en Santander. Y lo hizo en ocasiones más pendiente de la hora en su reloj de Superman, olvidando enchufar el teclado, obsesionado con sus pedaleras, pero siempre emocionando con cada graznido. Esa voz parece robada a un fantasma de Tennessee, magia negra, pero en este concierto le faltó constancia y le sobró talento.

Por momentos ansiábamos el estallido en un set list lleno de medios tiempos e instantes de pereza. Le miramos embobados romper la voz, torcer la guitarra y mimar las teclas en temas furiosos como “How are you just a dream”, melosos como “The same old shit”, o vaporosos como “Love, wait for me”. Y así, lamentando y envidiando la modorra y el desorden del artista en el escenario, salió al rescate Ashley Bryn Gregory, su mujer, para como Carter y Cash unidos frente a un micro antiguo cantar un Beneath the rose tan memorable como caótico fue el concierto. Un reflejo de la personalidad de un Micah difícil de ver y delicioso de escuchar. Y se fue dejando a sus músicos pidiendo otro tema, su mujer rescatando del escenario la libreta de las canciones y a nosotros con ganas de mucho más. Porque Micah lo tiene, mucho, muchísimo. Ha pasado por cosas terribles, muy graves. Pero como él canta en “I still remember”: lo que no te mata te hace más fuerte.

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