El hecho de haber seguido de cerca a un grupo, desde casi sus inicios y hasta perder la cuenta del número de veces que has visto alguno de sus directos, puede ser un arma de doble filo. Sobre todo a la hora de escribir la enésima crónica de uno de sus conciertos, porque seguramente resultes más capacitado que nadie, pero también corres riesgo de repetirte en plena descripción de esas sensaciones que la experiencia genera. Sin embargo, la exhibición de unidad, músculo, solvencia y pegada que El Lado Oscuro de la Broca mostraron la pasada noche en Zamora resultó absolutamente apabullante, incluso para los habituales. Por eso cabe afirmar, en este preciso momento y sin miedo al error, que esa actuación es la mejor que la formación haya ofrecido hasta la fecha frente a este redactor.

La banda jugaba en casa -casi literalmente al cobijo del Avalon Café- y presentaba dos novedades importantes. Por un lado el EP “Salvaje” (El Genio Equivocado, 18), referencia que incluye tres temas inéditos y una revisión de Joaquín Díaz. Y por otro al nuevo miembro de la formación, el guitarrista Diego Gonçalves que recientemente se ha unido al clan. El músico ha sabido encajar en el combo, aportando valiosas texturas adicionales que favorecen y realzan aún más el potencial del cancionero, además de apoyar sensiblemente en el apartado vocal. También cumplen sobradamente los nuevos temas, desde “Cactus” y “Con Estrella” a la mencionada versión de “El Frente de Gadesa”, y con especial repercusión de una espectacular “Baila Chica Baila”. Junto a ellos, seleccionados de entre sus dos álbumes –“Beta” (El Genio Equivocado, 15) y “Poderosa” (El Genio Equivocado, 16)-, que resuenan tan impecables en ejecución como arrasadores en consecuencias. Tal es el caso de “Dino Baggio”, “Frenética”, “Los Líderes Africanos”, “Tropical” o “Cartas al Apóstol”, convertidos ya en himnos locales de post-punk con raíces rurales. El final glorioso compuesto por la propia “Baila Chica Baila” y “Trás-Os-Montes” ponía fin a la velada dejándola en pleno apogeo.

El sexteto cuenta ya con generoso repertorio entre el que escoger, y lo hacen con inteligencia… tocando hasta ese punto en el que dejan con ganas de un poco más. Setenta minutos de concierto intachable, en donde la formación certificó encontrarse en el mejor momento de su carrera. Sobre todo al amparo de un escenario, auténtico hábitat natural del grupo y desde el que se muestran intratables, certificando triunfo tras triunfo.