El miércoles 29 de abril tuvimos la suerte de disfrutar de la gira de despedida “The Testimonial Tour” del gran Edwyn Collins, en un Kafe Antzokia libre de aglomeraciones. Vivimos en la era de los grandes espectáculos, pero el gran líder de Orange Juice una vez más quiso ir contracorriente; desde las limitaciones físicas de la edad (66 años), y tras haber superado dos ictus, ofreció un concierto sobrio —la mayor parte del tiempo sentado—en el que lo más importante eran la voz y los temas, dando todo un repaso a su longeva carrera en grupo y en solitario.
Abrió su hijo Will en formato powertrio para presentar sucintamente su proyecto Bayview, que recoge la influencia de su propio padre y el indie de Converse y pitillos de hace 20 años. Les siguieron Glass Cheques en formato cuarteto, con un sonido más pulido y una voz más poderosa. Tocaron su single “The Dardanelles” y otro puñado de temas aún no publicados, mezclando la herencia británica con el aroma americano más grandilocuente en la línea de Hootie and The Blowfish, Matchbox 20 o incluso recordando a Kings of Leon en la balada “Shame” con la que terminaron.
Una hora más tarde, entró Edwyn Collins con su banda en escena para abrir con el primer single “Falling and Laughing” del debut de Orange Juice “You Can't Hide Your Love Forever” (1982). Una rara avis dentro de lo que se fue desarrollando como indie británico, Orange Juice contaban con un baterista de color (Zeke Manyika) y e integraron con gran acierto elementos del funk en composiciones como ésta. Siguieron con el mismo álbum con los arpegios que introducen “Dying day”.
Collins que ha visto de cerca la muerte, no tiene ningún reparo en presentarse al público con sus limitaciones físicas y vocales haciéndonos a muchos plantearnos en qué clase de mundo occidental vivimos en el que se ocultan la muerte y la vejez. El británico no paró de sonreír durante todo el concierto sin evitar el contacto visual con sus fans. Grandes lecciones de humanidad.

Pasaron después a canciones suyas en solitario, como “Make Me Feel Again” o la irónica “Campaign For Real Rock”. La solvente banda, compuesta por dos guitarras, batería, bajo y teclado, le acompañaba al cantante con grandísimo respeto y dando buena muestra cada uno de su buen hacer. Sin embargo, el sonido careció del brillo que se merecía y el hecho de estar la banda tan en la retaguardia no a todo el mundo le terminó de gustar. “Knowledge” fue un gran relato autobiográfico, acompañado por el teclista Sean Read al saxo.
Los grandes éxitos continuaron con la preciosa balada “The Wheels of Love”, muy del estilo de los siempre geniales Go-Betweens. La casualidad no existe, estos australianos eran parte de Postcard Records, la discográfica del propio Collins (los indies de verdad crean sellos). La vena melancólica siguió adelante con “In your eyes”, que quedó un tanto deslucida con los acoples que sufrió su hijo Will al cantar. Después de ésta, volvió a sacar a relucir la creatividad de Orange Juice con “What Presence” y “Intuition Told Me Pt 1”. Entre una y otra, aprovechó para presentar a la banda (insistiendo con humor que el guitarrista Patrick Ralla es alemán).
Llegó el momento álgido, Edwyn se puso de pie para cantar el hit “Rip it up” mientras los y las de abajo bailábamos encantados, mientras destacaban el groove del bajo y el sonido ácido del teclado. El alcance de este tema es tal que dio nombre en 2006 a un tratado sobre el postpunk del periodista Simon Reynolds: “Rip It Up and Start Again: Postpunk 1978–1984”. La buena energía del momento siguió con la nostálgica “Don´t Shilly Shally” y con “A Girl Like You”, elegante tema con el que conocimos a Edwyn los que fuimos adolescentes en los 90.
En los bises, nos sorprendió el artista con la armónica en “Low Expectations” y con las cuidadas armonías vocales de “Home again”, tema retro muy de la escuela de Elvis Costello. “Felicity” nos puso a todos a bailar y a corear otra vez antes de despedirse con “Blue Boy”, grandísimo tema publicado en 1980 que ya entonces marcó inconscientemente la senda de lo que terminaría siendo el indie británico.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.