La tercera edición del Barna’n’Roll, con cartel de sold out incluido, viene a confirmar que hay fórmulas que nunca se agotan. Lejos de quedarse en un ejercicio nostálgico, asistimos a la confirmación del status de bandas que son referentes indiscutibles (véase unos cabezas de cartel The Offspring celebrando los 25 años de “Smash”) así como la reafirmación del buen hacer de los más benjamines.

Hecho en casa, Panellet abrían la noche con su punk rock dolç: melodías que se enganchan como chicle y buen rollo veraniego. El guitarrista de The Antipatiks se suma al trio para la ocasión enfundándose su característica barretina, regalándonos un directo que mira de frente a la década de los noventa y se refleja en influencias de bandas como Masked Intruder.

Nadie es profeta en su tierra, pero Blowfuse son otro rollo. Recién anunciados como teloneros de NOFX para su gira europea, la banda sigue con la presentación de su último y madurado trabajo “Daily Ritual”. Sobre el escenario, la espiral gira como el torbellino al que nos tienen acostumbrados. Casi como un acto reflejo, la energía de Blowfuse se contagia y propaga entre el público con facilidad. Estalla en su clásico “Ripping Out”, que forma el primer circle pit de la noche. Sin tregua posible, con Blowfuse no hay margen de error. De la divertida “Angry John” a su himno “Radioland” todo puede pasar. Tanto es así que cuando vemos a su vocalista Óscar coger carrerilla y lanzarse directo al público, haciendo que la distancia entre escenario y valla parezca una nimiedad, el momento se convierte en una proeza cotidiana. Y que sigan así.

Blowfuse

Otro torbellino, esta vez directo desde Suecia. The Baboon Show son pura adrenalina: desordenados y caóticos, justo lo que esperas de un buen concierto de punk. Como un vendaval, los suecos nos arrastran con fuerza entre su “Radio Rebelde”, “Tonight” y “Me, Myself and I” un directo que no podríamos entender sin una entregadísima Cecilia Bostrom al frente, que no duda en hacer crowdsurfing en más de una ocasión, atreverse con un par de palabras en catalán y que buena parte del concierto canta a pleno pulmón sus himnos entre las primeras filas. Una fiesta reivindicativa a la que todos estamos invitados.

La maestría técnica de Propaghandhi te noquea desde el primer momento. Con un “somos Nickelback” los canadienses arrancaban uno de los directos más precisos de la noche. Siguiendo la estela de su último “Victory Lap”, el incio con “Failed imaginer” venía acompañado de “A Speculative Season” (imposible no asociar el tema con Bandera Negra). Con el compromiso social siempre presente en sus letras, Propaghandhi es una de esas bandas que nunca falla, centrando buena parte de su set en su último trabajo. Son ya unos veteranos en el hardcore punk y disco a disco siguen demostrando la crudeza de su directo, un equilibrio perfecto entre su faceta más hardcore y la más melódica. Viendo como está el mundo, inspiración para sus letras no les va a faltar.

Propaghandhi

Verdades verdaderas: si quieres una fiesta, llama a Talco. Son italianos, pero podemos decir que se han convertido en hijos adoptivos de la escena punk nacional. Con su característica Punkchanka la banda no deja de recorrer nuestra geografía, no es para menos viendo el cariño del público. Su ska se contagia, eufórico y sin interrupción: una vibrante trompeta marca el ritmo a miles de voces que al unísono, que cerveza o kalimotxo en mano, no paran de cantar clásicos como “St. Pauli”. La conexión es instantánea, Y el final, como no podría ser de otra manera, enlaza el clásico “Danza dell’autunno rosa” y “la torre”.

¿Quién no guarda con cariño los discos que descubrió de adolescente? Cantar los hits del “Americana” y sentirse el más rebelde. Para muchos de los presentes, The Offspring marca un viaje iniciático en el punk rock: qué mejor manera de celebrar un legado vivo que con los 25 años de “Smash”.

El mítico “Barcelona” a dúo de Freddie Mercury y Monsterrat Caballé dejaba paso a las primeras notas de la intro de “Americana”. Y se prendió. Ni un alma que no empiece a saltar con un arranque que multiplica el ritmo cardíaco, una combinación perfecta si le sumamos “All I Want”. Y aunque la ocasión requiere cierto punto de nostalgia, en el caso de The Offspring está más que justificada,  no se convierte en algo reiterativo. Sus himnos juveniles trascienden el tiempo: punk rock desenfadado con espíritu pop que se pegaba a ti en 1994 y, como no, también en 2019.

The Offspring

Entre hit y hit, una pequeña sorpresa con “It Won’t get better”, primer adelanto del próximo álbum de la banda. Tras siete años sin nuevo material, el regusto grunge del tema funciona sin problema entre clásicos. No falta tampoco su tributo “a la mejor banda de rock de todos los tiempos” con la versión de “Whole Lotta Rosie” de AC/DC. Holland y compañía saben como empatizar con un público receptivo, conectando de manera natural. Por algo son una de las bandas a las que se le coge cariño.

Aunque el desenfreno es una constante en su directo, hay momento para bajar las revoluciones con “Gone Away”. A piano, rodeado de velas que evocan a tributo, Dexter Holland se arranca con una versión acústica de esas que se quedan grabadas a fuego. Rápido, muy rápido. Sin darnos cuenta, ya entramos en la recta final con un “Pretty Fly (For a White Guy” en el que miles de voces al unísono entonan el estridente “¡a-há, a-há!”. Y así, un final apoteósico con tres de los temas insignia: “The Kids Aren’t alright”, “Why don’t you get a job” y “Self Esteem”, una catarsis colectiva con muchos litros de sudor incluidos.

A lo largo de los años han matado al punk rock unas cuantas veces. El Barna’n’ Roll es la prueba viva, un año más, que hablamos de un género que perdura y trasciende generaciones. Siempre habrá algo que reivindicar y que celebrar: la rueda sigue girando y que nunca nos falte el punk rock.