Ayer se celebró uno de los grandes eventos metálicos del año en Bilbao. La llegada de Avantasia y su impresionante colección de colaboraciones estelares, arrasó sobre una Santana que colgó el cartel de Sold Out a semanas de la fecha. Una fecha que cientos de aficionados aguardaban desde hacía casi un año, y que sin duda, encontró pocas criticas una vez hubieron pasado las tres horas largas que duro la fiesta.

Largas colas desde antes de abrir las puertas, y una incómoda lluvia nos recibían al sarao que nadie quiso perderse. La clase de evento que reúne a viejos conocidos, y trasciende el mero hecho de ir a un concierto como tal. El principal artífice de toda esta expectación sería sin duda Tobias Sammet, el cerebro y motor detrás de Avantasia. El hombre que ha hecho realidad, el sueño húmedo de tantos y tantos aficionados al Power Metal noventero, al tiempo que rendía pleitesía a gran parte de sus héroes de juventud. Una victoria personal, solo al alcance de alguien con una imaginación muy por encima de la media.

Para esta nueva gira, Tobi ha optado por llevar su espectáculo a salas, interpretando un único set de más de tres horas cada noche, sin telonero y dejando que sus propias estrellas, sean las que brillen por encima de él mismo. De esta manera presentó ayer su reciente “Moonglow” sobre el botxo. Un trabajo que aporta poco a la formula maestra, pero que no encuentra pegas entre sus incondicionales.

El set arrancaría con “Ghost in The Moon” de manera pelín accidentada, con un Tobi al que le molestaba la poca sujeción de los monitores que tenía delante, y tomó la decisión de sacarlos del escenario al tiempo que iba cantando. Este detalle, sin embargo, no desluciría en absoluto la fenomenal épica que encierran los diez minutos del corte. El primer invitado sería Ronnie Atkins, demostrando que era el eslabón más débil del lustroso elenco de participantes. Su concurso sería emotivo pero ciertamente justo en lo técnico, ya que su voz hace muchos años que no brilla como antaño. Muchísimo más entonado se mostraría el señor Jorn Lande, quien interpretaría junto a Tobi “The Raven Child” y un “Lucifer” espectacular. Su prodigiosa garganta nos recordaría una vez más, porque ha sido identificado una y mil veces con Ronnie James Dio, y nos volvería a dejar sentados, con la facilidad con la que entonaba sus sentidos fraseos.

En franca progresión seguiría el siguiente invitado de la noche, que no sería otro que el legendario Geoff Tate, un cantante que demostró estar por encima de la media vista ayer sobre la Santana. Sus capacidades vocales interpretando “Alchemy”, serían uno de los momentos más vistosos de la noche entera y el propio Tobi tendría el detalle de reverenciarle, una vez hubo concluido su concurso.
Retrocediendo en el tiempo casi veinte años, la banda nos lanzaría un “Reach For The Light” sin cortapisas, añorando los imposibles tonos de Kiske, pero disfrutando con las buenas maneras que demostraría la rubia Ina Morgan. Aquí la sala se vendría arriba, recordando años mozos, al tiempo que cantaba uno de los temas más reconocibles de la carrera de la banda.

Siguiendo con la montaña rusa de invitados, saldría al escenario Eric Martin, cantante de los míticos Mr. Big, quien interpretaría la versión de “Maniac” de Sambello y la genial “Dying For An Angel”, supliendo de manera solvente, al mismísimo Klaus Maine. Aparecería entonces el último invitado de la noche, que no sería otro que el carismático Bob Catley, quien pandereta en mano, se marcaría un “The Story Ain´t Over” de altura. Una de las mejores baladas de la banda y sin duda, uno de los temas más queridos por sus seguidores. Un temazo que enlazarían con otro de los himnos de Avantasia, “The Scarecrow”.

Después de esta interminable sucesión de estrellas, Tobi decidió tomarse un descanso y dejar que la banda se apañara sin su concurso, dejando que Jorn y Eric Martin se batiesen en duelo mientras interpretaban “Promise Land”. No le dudaría mucho el receso al prota, porque enseguida volvería para corear el himno “Avantasia” ayudado por Geoff Tate. Otro de los momentos, que nadie olvidaría de la noche de ayer.

A estas alturas de la película, reconozco que el concierto se me hizo un poco largo, pero aun nos quedarían unas cuantas sorpresas con las que rematar la velada. Primero “Shelter From The Rain” cantada por el que fuera cantante de los olvidados Seventh Avenue -que se tiro todo el bolo como corista-, después un “Mistery of a Blood Red Rose”, comandado por un sonriente Catley y terminando la parte troncal, la pegadiza “Lost in Space”, dejando la emoción en todo lo alto. Volverían, claro está, para despedirse con una sentida “Farewell”, y la traca final formada por “The Sign Of the Cross” Y “Seven Angels”. Una traca interpretada por todos y cada uno de los invitados de manera coral, rematando con un par de cañones de confeti y las sonrisas de casi todos los asistentes, que allí se encontraban. Unos asistentes que podrían alardear de haber presenciado la ópera metálica del señor Sammet, fuera del circuito de festivales.