Un imponente logo de Batman al fondo del escenario. Adolfo, Pepe y José Andrés en posiciones, esta vez sin previsión de invitados ni de las sorpresas de anteriores ocasiones (con saludo al público, eso sí, del idolatrado Juan de Pablos). Una sencillez que contrastaba con la imagen de una sala Arena abarrotada y lista para darlo todo una noche más junto a la banda. De algún modo, y cada año con más vehemencia, los de Estepona se han ido convirtiendo en el perfecto refugio adolescente y desacomplejado de muchos adultos reacios a desligarse de ese carácter festivo de la música. La noche volvía a demostrar esa teoría, a la que por suerte y gracias al esfuerzo del movimiento “Queremos entrar” no solo acudían fans de espíritu joven, ¡también jóvenes de verdad! Del repertorio, de tan rico que bien podría haber sido otro completamente diferente y haber funcionado a pleno rendimiento, destacaba la gran acogida de la reciente “La bomba de Neutrones” o ya en el primer bis la locura desatada con “Territorio Dagger” y “Big Acuarium”. Celebración colectiva y excelencia pop para todos los públicos.