Reseña de 'El señor de las moscas', miniserie disponible en Movistar +
Cine - SeriesJack Thorne

Reseña de 'El señor de las moscas', miniserie disponible en Movistar +

8 / 10
Oriol Rodríguez — 26-05-2026
Empresa — Movistar +
Fotografía — Cartel de la serie

¿Y tú qué campamento elegirías: el de las normas o el de la diversión? ¿El de la civilización o el de la barbarie? Publicada en 1954, “El señor de las moscas”, la célebre novela de William Golding –Premio Nobel de Literatura en 1983–, ha conocido varias adaptaciones audiovisuales a lo largo de las décadas. La última es la miniserie de cuatro capítulos de BBC/Netflix (aunque, por motivos de licencias, en España ve la luz de la mano de otra cadena) y creada por Jack Thorne, guionista de “Adolescencia”, una de las mejores producciones del año pasado.

La historia sigue a un grupo de niños aislados en una isla desierta tras un accidente aéreo. Intentando reproducir el sistema social adulto, organizan normas y jerarquías para sobrevivir. Pero todo acaba desmoronándose y, mostrando el lado más oscuro del ser humano, terminan divididos en dos facciones enfrentadas. Una distopía que parte de la idea de que la maldad es inherente al individuo y que la civilización no es más que el disfraz bajo el que ocultamos nuestros instintos más salvajes. Una reflexión especialmente incómoda cuando quienes exhiben esa violencia son niños apenas adolescentes. Ideas vigentes ya en el siglo XX y todavía más hoy, con un “Cheto” gobernando el mundo.

La adaptación de Thorne, brillante en su realización audiovisual y sostenida por las excelentes interpretaciones de su jovencísimo reparto, introduce además un subtexto político evidente. No cuesta imaginar al personaje de Jack —rubio, de ojos azules y líder de la facción sanguinaria— convertido hoy en un simpatizante MAGA furibundo: un machirulo neoliberal que transforma sus complejos en violencia contra quienes no le siguen el juego. Frente a él, Ralph es aquí un personaje racializado; Simon resulta interpretablemente queer y Piggy, eso sí, continúa siendo Piggy, el niño obeso sobre el que recaen todos los prejuicios posibles. La serie expone esa diversidad, aunque evita explotar del todo los conflictos derivados de ella. Una lástima, porque todos sabemos que quienes escupen odio te atacarán con la misma rabia por ser tolerante que por ser negro o maricón.

 

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