Guitarrista de la banda de pop catalana Mishima, el canario Dani Vega tiene –como muchos otros músicos- un background que le ha llevado por distintos estilos musicales. Este mes nos descubre sus seis discos favoritos de la historia del heavy metal y el hard rock.

 

Iron Maiden –  “Seventh Son Of A Seventh Son” (1988)

Recuerdo que ya conocía Maiden desde que un colega me grabó en dos cintas el “Live After Death” en octavo de EGB. Se las acabó comiendo el walkman. El “Seventh Son” me lo trajo mi padre en vinilo de uno de sus viajes a Suiza (no, no era político). Creo que es una de las portadas que más tiempo he pasado analizando, me hacía volar. El puto Eddie con las tripas fuera, levitando en una especie de Edad del Hielo. Las canciones son acojonantes, abandonando el ochenterismo de “Somewhere In Time” casi del todo. El sonido de las guitarras es distinto a cualquier otro disco anterior o posterior. “Moonchild”, “The Evil That Men Do”, “Can I Play With Madness”, clase a raudales. Redondeo contando que, en plena gira española de este disco, y estando yo en Barajas haciendo escala, me los encontré en la zona de vuelos domésticos y me hice fotos con Adrian Smith, Dickinson y Dave Murray. Puedo decir que siento verdadero amor por estos señores. Siempre seré fan incondicional.

 

Def Leppard  – “Hysteria”  (1987)

No sé si fue en la Metalhammer o en la Kerrang que leí que eran el grupo del momento saliendo de la NWOBHM. Las fotos de promoción con el batería siempre del mismo lado porque había perdido un brazo, su sistema de pedales para tocar, todo junto me sedujo para acabar exprimiendo la cinta de este álbum. El tema que abre el disco, con esas guitarras dramáticas y el sonido super hi-fi del conjunto me encantaban. Luego descubrí “Pyromania”, que no me gustó tanto. Soy del “Hysteria”. Recuerdo ver mil veces el videoclip de “Pour Some Sugar On Me”. En realidad, a esas alturas estaban más cerca de Bon Jovi que de una banda de metal, aunque conservaban esas guitarras Jackson de colores chillones que tanto me gustaban y tan poco me gustan ahora. Al cabo de unos años entró en la banda mi adorado Vivian Campbell (Thin Lizzy, DIO, Whitesnake), un guitarrista acojonante, el mejor mercenario del metal, pero ahí ya les perdí la pista.

 

Whitesnake – “1987” (1987)

En plena ola de heavy sintético, me llegó este disco, seguramente por alguna reseña en la Metal Hammer (el solo de “Still Of The Night” fue elegido mejor solo del año por esa revista). Habiendo visto el videoclip de “Is This Love?” y sorprendido por lo follador que era el David Coverdale, me sedujo a saco. Hay verdaderos temazos en este disco. “Give Me All Your Love” (primera de la cara B), tiene una fuerza y respira un sexo puretil tan salvaje que la podía escuchar una y otra vez sin cansarme. La reversión de “Here I Go Again” también está aquí.
He ligado mucho con este disco, Coverdale es un Robert Plant más macho, pantalones de cuero pero pata ancha, y mucha clase. Vendría a ser lo que Slash es a Joe Perry, y esta época, no sé si incluyendo su siguiente disco (con Steve Vai a la guitarra), es su mejor época. Clásico del heavy de los ochenta.

 

Alice In Chains  – “Dirt” (1992)

Podría estar también en el top de discos del grunge, pero este disco, para mí, es uno de mis discos heavies favoritos, sin duda. Fue de mis primeros compacts. A saber dónde estará ahora, formaba parte de una caja con ciento cincuenta discos que me robaron en Londres, en una mudanza. Por este disco, Alice In Chains entraron en el mainstream, gracias a Nirvana y coetáneos, pero en el fondo de este disco hay muerte y vicio a manojos. Alice venían jugando en varios terrenos, les molaba el thrash, el stoner, Sabbath, pero tenían una personalidad muy bestia. Luego estaban la heroína de Layne Staley, los malos rollos entre ellos, las sobredosis (Staley fue encontrado muerto en su casa el mismo día que Kurt Cobain, pero de 2002; llevaba muerto dos semanas cuando encontraron el cadáver, shit), pero hay clásicos en este disco que no se acabarán nunca. “Down In A Hole” (quizás uno de los temas de depresión de caballo más duros que se hayan escrito), “Would?”, “Dam That River”… Al contrario que los discos de Pearl Jam de la época, este sigue sonando acojonantemente moderno y contundente.

 

Metallica  –  “Master Of Puppets”  (1985)

Mi tata me regaló este disco en mi doce cumpleaños. No solamente son acojonantes la portada y las fotos interiores (cuatro tíos feos con acné, melenas y bebiendo cerveza en cada puta foto), sino el logo, el nombre, los títulos de las canciones, los temazos de una banda hiperinspirada que cambiaría las cabezas de millones de tíos como yo. No se puede explicar lo que se siente al escuchar los acordes iniciales de “Battery”, no puedo, igual necesito escucharlo de arriba a abajo y luego contarte. “Welcome Home (Sanitarium)”, “Lepper Mesiah”, “Orion”, “Master Of Puppets”… Una obra maestra de la música del siglo XX y seguirá siendo un momento y lugar de mi historia personal, intimo y profundo, salvaje y nuevo. Me sé todos los temas en guitarra y bajo. Dame cinco años sin escuchar “Master Of Puppets” y te la tocaré como si la hubiese tocado ayer, con un ukelele, una española o un bajo de dos cuerdas. Uno de mis discos favoritos. Para quien no lo sepa, el bajista Cliff Burton murió, meses después, atropellado por el autobús de la gira una noche de camino a Estocolmo. Con sus compañeros de banda y el crew en el bus. Una historia muy macabra, como lo es su brillante testamento.

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Dio  – “Dream Evil”  (1987)

Ronnie James Dio es un tío que te podrías imaginar durmiendo en un ataúd porque sí. Un pequeño cabroncete malhumorado que solamente quiere hablar de tumbas y arañas que comen ojos. Este disco, y su portada, me quitaron el sueño más de una vez, con esa cola de monstruo desconocido asomando por debajo de tu cama. Puede que no sea su disco más valorado, pero ya sabemos que eso va en la cabeza de cada uno (tengo un colega que piensa que el mejor disco de Michael Jackson es “Dangerous”). Este disco, así como otros de Dio, me encanta. El sonido rocoso de las guitarras, el rollo sabbatiano bluesero basado en puros riffs de hard rock y su voz y tono de malo malísimo, cabreado y amigo de lo oculto, preocupado por joderte el sueño y que tengas recaídas en tu lucha por dejar de mearte en la cama, ocupan un lugar en mis momentos de máxima felicidad escuchando heavy. Entre Alice Cooper y King Diamond. “All The Fools Sailed Away”, “Naked In The Rain”, “Night People”. La casa encantada de tu adolescencia.