Hace un año más o menos un centro de arte de Sevilla nos propuso hacer música con temática científica, o algo así. Quedamos en que haríamos canciones sobre Alan Turing, y empezamos a escribirlas. Al cabo de unos meses cambió el gobierno de la ciudad, el centro fue cerrado y el proyecto anulado. Como ya teníamos algunas canciones y estábamos metidos de lleno en el mundo de Turing, sus ideas, sus dramas y sus triunfos, decidimos que lo haríamos igualmente, y al final ha acabado siendo nuestro nuevo disco.

En la página web de Austrohúngaro dedicada al Alan Turing Project (http://www.austrohungaro.com/hidrogenesse/turing/) citáis algunas canciones que os han servido de inspiración para el disco.  Nombráis a The Fall, Laurie Anderson y Kanye West, entre otros. Ahora bien, a mí “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing” me parece vuestro disco más personal y difícil de comparar con otras propuestas. Diría incluso que es el disco donde definitivamente tenéis un sonido más propio. ¿Estáis de acuerdo con esa afirmación?

Esos discos que citábamos en nuestra web sobre el proyecto no nos han servido de inspiración: algo tenían que los relacionábamos con lo que estábamos haciendo, pero ni los escuchábamos ni fueron usados como referentes. El disco de Laurie Anderson surgió a partir de un recital, el de los The Fall era un encargo para un espectáculo conceptual, etc. Quizá te suene más personal porque esta vez hemos hecho casi todo con nuestros sintetizadores modulares, con lo que no reconoces ni instrumentos, ni sonidos, ni “presets”, ni géneros. Todo lo que suena en este disco podríamos decir que sólo suena en este disco, y en ningún otro.

En esa misma página web habéis detallado el proceso de grabación de algunas canciones. Incluso comentáis que el disco ha sido grabado combinando lo digital y lo analógico. ¿En qué se ha diferenciado la grabación de este disco en relación con los anteriores? ¿Habéis aprendido cosas nuevas?

Hemos intentado que fuera sencillo, porque en un principio nuestra idea era instalar una máquina (sintetizador modular) en Sevilla que generara toda la música, así que las canciones tenían que ser sencillas, repetitivas, y sin cambios de tono ni giros en las estructuras, muy “binarias”, con solo dos acordes (como “El beso” o “Love letters”). Luego la cosa siempre se complica y salen otras más clásicas (como “Christopher”) o más complejas (como “Dígito binario dudoso”). También hemos cambiado la manera de grabar y tratar las voces, con aparatos nuevos y nuevas técnicas de microfonía. Además hemos usado todos los trucos que hay para que las canciones tengan muchas voces, desde invitar a ingleses con acento de Manchester a usar aparatos que generan gran variedad de coros.

Algunas canciones del disco lanzan paralelismos entre la vida real de Alan Turing y la realidad actual del mundo. ¿Que creéis que pensaría Turing del estado de la cosas en 2012?

Estaría muy excitado de estar rodeado de máquinas tan potentes, y seguro que habría hecho avanzar la ciencia unos diez años más de lo que conocemos ahora. También estaría encantado de poder vivir abiertamente su vida, sin chantajes ni castigos.

Todas las canciones tienen una fecha asociada, un timeline bastante loco con multitud de saltos en el tiempo. ¿Como acotasteis esas fechas y las temáticas sobre la vida de Turing de algunas de las canciones?

Las fechas son muy precisas, incluso el inicio de la historia del mundo según las computadoras: fue después de Waterloo cuando Charles Babbage, un científico inglés, pudo visitar Francia tranquilamente y descubrir los telares mecanizados de Jaqcard, que le dieron pie a imaginar nuevas máquinas que hicieran cálculos. La única extravagancia es “Un mystique determinado”, que está basada en un texto de 1982 y se sale del timeline Turing totalmente. Lo que une esa canción al resto es que la letra es una traducción generada por un ordenador, y que el texto original hablaba de la ciudad de Manchester, en la que Turing trabajó como programador en el primer departamento de computación de su universidad.

Durante el trabajo de documentación sobre Alan Turing para dar forma al disco, ¿os ha sorprendido algo de su vida que no conocierais con anterioridad?

Uy. Hay cosas de su vida y su obra que todavía no conocemos o no entendemos. Además, con la guerra fría hay tanto secreto en su vida que nunca sabremos… Por no hablar del último misterio, la decisión última de quitarse la vida. Es una historia sin conclusión, siempre abierta.

La idea de discos conceptuales a primera vista asusta, ya que la gente los asocia enseguida con ladrillos del calibre de “The Wall” de Pink Floyd y similares. Pese a ello, “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing” es un disco fresco y corto que se disfruta y mucho. De hecho presenta algún hit (“Captcha Cha-Cha”)… ¿Os atrae algún disco conceptual en concreto? ¿Queríais darle una nueva vuelta de tuerca al género con este Recital para Alan Turing?

Más que un disco conceptual, nosotros estábamos escribiendo un Recital, una serie de canciones dedicadas a un personaje. Nuestro disco conceptual favorito es “Baader Meinhof” de Luke Haines. No tenemos ningún problema con los discos conceptuales y esperamos que éste nos dé tanto dinero y tanta fama como el “The Wall” a Pink Floyd.