Celebramos junto a La Habitación Roja sus 20 años
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Celebramos junto a La Habitación Roja sus 20 años

La Habitación Roja — 14-04-2015

La Habitación Roja cumplen 20 años, lo que desde el punto de vista estrictamente discográfico celebran con la publicación del recopilatorio “Veinte años de canciones 1995 / 2015”. En los siguientes días vamos a repasar con la banda valenciana ese tiempo, recuperando cada día uno de los temas que forman parte del recopilatorio comentado por los miembros de la banda.

Arrancamos con “La moneda en el aire”, el tema que precisamente servía para poner título al que hasta ahora es el último álbum de La Habitación Roja, publicado el pasado año.
Jorge:
Esta canción habla de lo imprevisible que puede ser el futuro y de que hay que exprimir la vida al máximo. Es el tema que abre y da título nuestro noveno LP y era una de las favoritas de Santi García, productor del disco, el cual nos sugirió subirla de tempo y hacerla más potente en lugar de un medio tiempo como era en la maqueta. También decidimos alternar partes más desnudas y crudas con estribillos más densos, con gran presencia de teclados y guitarras y con una batería con peso y rockera.
La canción la escribí la noche que vi “Drive”. Me pareció una gran película, muy evocadora y me sirvió de inspiración para luego contar que por muy difícil que pueda ser el destino uno siempre tiene que aprovechar cada momento de felicidad que la vida le pueda brindar. Los protagonistas de la película parecen avocados a la tragedia, son perdedores sin suerte, a pesar del amor que va surgiendo entre ellos. Al final al protagonista le da igual lo que a él pueda pasarle. Sólo le importa que ella esté bien y a salvo.
También hay un guiño en la canción a “Match Point” de Woody Allen. Uno no sabe lo que el futuro puede depararle. Lanzas la moneda al aire y esperas que salga cara, pero si sale cruz siempre cabe la posibilidad de que ese momento también sea decisivo en tu vida y pueda cambiar tu destino de alguna manera. Así que mientras el futuro se debate caprichoso entre las múltiples direcciones que pueda tomar, uno debe aprovechar cada momento y cada segundo que esta corta vida pueda brindarle.Jose: Canción que pertenece a nuestro último disco y al cual da título. Grabamos las maquetas en Gandía (Estudios Tigruss). Después de grabarla recuerdo que comenté al grupo que no veía a la canción como para formar parte de un disco (nunca acierto), y al volver a L’Eliana desde Gandía la puse en el coche a todo volumen (como a mí me gusta) y no paré de escucharla hasta llegar a casa. 80 kms escuchando la misma canción. Al meterme en la cama mandé un mensaje al grupo en el que ponía: ”Hay disco”.

Turno para “Ayer”, el tema que aparecía en “Fue eléctrico” (2012)
Jorge: Esta canción está escrita desde la impotencia de ver cómo no puedes dar a la persona que más ha creído en ti y más te quiere lo que realmente necesita.
Por aquella época a mi mujer le diagnosticaron una enfermedad todavía incurable a día de hoy y en el momento de hacer la canción estábamos intentando digerir la nueva vida que se abría ante nosotros como un precipicio. Las cosas habían cambiado para siempre y lo que era ya no sería y lo que iba a ser tampoco. Era una situación que provocaba mucha frustración y que afrontamos como buenamente pudimos.
Recuerdo la noche en que la escribí. Una noche triste y dura en la que además me sentí un ser miserable y a la vez impotente. Como en otras ocasiones me quedé despierto hasta tarde y con ganas de revertir esa desazón que sentía, de manera que me propuse sacar algo positivo de una de las situaciones más desagradables que recuerdo. De ahí sale esta canción que se ha convertido en las más conocida y laureada de nuestros 20 años de carrera.
Al día siguiente la escuché y escribí en Facebook: “Jorge Martí ha hecho un puto hit”, recordando un grito casi “hooligan” que me dedicaban nuestros amigos de Sidonie y el resto de LHR cuando coincidíamos en los festivales. “Jorge Martí haz un puto hit”.Marc: El primer recuerdo que tengo de “Ayer” es en nuestro local de ensayo, que por aquel entonces estaba en un pueblo llamado Massanassa. Aquel día Pau no pudo venir. Teníamos claro que la canción era un temazo y la letra simplemente genial, capaz de removerle el estomago a cualquiera que haya amado alguna vez, sin embargo, después de estar tocándola mucho rato, no llegamos a ningún lugar. Entonces Jordi cogió el bajo y yo me senté en el teclado. A mí la canción me inspira a los clásicos de los ochenta, a OMD y a The Cure, así que intenté hacer algo totalmente ochentas, utilizando los sonidos tipo Roland Juno. Más o menos en ese momento Jose empezó a tocar el ritmo tal y como está en la canción, con ese bombo a negras tan bailable. Entonces estaba todavía más lenta, pero en el estudio con Santi García y esta vez sí, con Pau, quedó espectacular.

Turno para “El eje del mal”
Jorge: Durante una época fue la canción más emblemática del grupo. Nos dimos cuenta de su potencial el día de la publicación de “Nuevos tiempos”. La pinchamos en una fiesta que hicimos en Madrid y nos sorprendimos con la reacción de la gente. Era una canción directa, rápida, corta, sin concesiones y con una letra con doble sentido con referencias a una relación conflictiva y entre dos bandos totalmente enfrentados y opuestos. Por aquel entonces había una situación bastante convulsa por la participación de España en la guerra de Irak, la gente estaba enfadada con el gobierno, yo discutía bastante con Jose, con mi pareja, y todo eso quedó reflejado en la letra. Una letra que venía a decir: Hasta aquí hemos llegado, no puedo más y esto no va a volver a pasarnos. La grabamos en Chicago con Steve Albini y desde el primer concierto que la tocamos se convirtió en una de las más celebradas de nuestra discografía.

Más confesiones domésticas con “Febrero”
Jorge: Las melodías de “Febrero” se me ocurrieron en la época en la que estábamos girando con el disco “Cuando ya no quede nada”. Aprovechando la baja maternal de mi mujer nos vinimos a pasar un año a España. Vivía en un piso alquilado cerca de la plaza del pueblo, en L’Eliana. Acabada de nacer mi hija pequeña y la mayor todavía no había cumplido los dos años, así que mi vida era un no parar. En aquel momento estaba un poco superado por la situación y la relación con mi mujer estaba en uno de los peores momentos que recuerdo. Sin duda las canciones de “Universal” están empapadas de esa época. Era febrero y escribí la línea de “Si me dices adiós en febrero piénsalo dos veces, si me vas a olvidar pronuncia antes mi nombre, soy la misma persona que pisó la luna, que puso la tierra a tus pies, que se fue con lo puesto a la guerra de todas las guerras”.Era una forma de decir “me quieres dejar, pero antes deberías pensar que la persona que ahora detestas es la misma que te hizo sentirte como nadie antes te había hecho sentir”. La guerra de todas las guerras es la que se puede llegar a tener en casa. Quién ha pasado por ello lo sabe bien y si no, no hay más que ver películas como “Kramer contra Kramer” o “La guerra de los Rose”.

Un tema de su tercer disco: “El hombre del espacio interior”
Pau: No recuerdo exactamente si Jorge me la tocó por teléfono o me la envió en casete desde Noruega. Pero sí recuerdo que la escuché mientras él pasaba unas semanas allí, en Trondheim.Hay algunas canciones que no gustan al principio y luego son mejores de lo que creías (nos pasó con “Ayer”, por ejemplo) y otras que crees que son la bomba y se desinflan. Esta es de las que, indudablemente, sabes que funcionará desde la primera escucha.
Apenas hubo que hacerle nada. Me gusta la letra, menos directa y literal (que es como le gustan a Jose) que la media de nuestras canciones; contiene frases sugerentes y abiertas como “se colgó de una pared a contemplar la vida, como un cuadro” o “no nos queda casi nada, tienen la radio y la televisión” que me encantan.
Musicalmente nos quedó muy R.E.M.

Jorge: Tras mi experiencia de Erasmus en Noruega, mis visitas al país continuaron pues era la única forma de sacar adelante la relación que tenía con mi pareja. En esas estancias aprovechaba para escribir canciones mientras ella (mi pareja) iba a clase o a trabajar. Siempre he tenido una vida interior bastante intensa y activa (para bien o para mal, o tal vez para ambas cosas), así que como allí no conocía prácticamente a nadie, me dedicaba a dar largos paseos por la naturaleza y a reflexionar o a escribir canciones en un pequeño y antiguo piso estudiantes en la ciudad de Trondheim. La idea del hombre del espacio interior, una especie de superhéroe, me vino a la cabeza por la imposibilidad de relacionarme con otra gente. Básicamente pensaba en una persona que harta de la soledad de las grandes ciudades, la alienación y el vacío provocado por este tipo de sociedad que acaba comiéndose a sí misma, decide encerrarse en su casa y no volver a salir jamás. Mirar en su interior, buscar el sentido de las cosas en uno mismo y no en lo que nos rodea y está totalmente corrompido.La canción hace referencia también a la radio y a los medios de comunicación secuestrados por el poder político y económico y tiene un guiño a “Panic” de The Smiths: …”because the music they constantly play it says nothing to me about my life”.

La difícil historia de “Voy a hacerte recordar”
Jordi: Cuando afrontamos la grabación de “Universal”, en mayo de 2009, el grupo se presentó en los estudios Tigruss de Gandia con la difícil tarea de elegir 14 ó 15 canciones de una terna de más de 30 candidatas. Habían pasado ya dos años desde la publicación de “Cuando ya no quede nada” (el periodo entre discos más largo de la historia del grupo) y fuera quedaron algunos temas que, felizmente, recuperamos para “Fue eléctrico” dos años más tarde (“El resplandor”, “Ahora quiero que te vayas”, “La segunda oportunidad”). No fue así con “Voy a hacerte recordar”, que estuvo en el once titular desde el principio. Sin embargo, algo se cruzó en la grabación de la canción, y el resultado no fue el que esperábamos: estuvo a punto de quedarse fuera del disco. Pero el grupo tenía fe ciega en el potencial del tema, y decidimos tocarla en directo para abrir el concierto del Sonorama en Agosto de ese año, justo antes de “Días de vino y rosas”, también inédita. Fue clave hacerlo, pues dos semanas más tarde volvimos a Gandia para grabarla de nuevo (¡cuatro meses después de haber grabado el disco!), esta vez en una versión más cercana a cómo la tocábamos en directo. Y la jugada salió perfecta: la canción fue el primer single de “Universal” y el tema más celebrado de ese disco y esa gira.

Jorge: Esta canción la escribí en L’Eliana, en la misma época que “Febrero”, así que habla también de una separación traumática y dolorosa que a punto estuvo de producirse. Habla de la distancia, de los muros infranqueables y las diferencias que se crean entre personas que han compartido todo y que casi sin darse cuenta lo han perdido y han ido alejándose. La letra es sencilla y bastante repetitiva y hace hincapié en el rencor, aunque de una manera muy personal. Ese rencor que todos hemos sentido alguna vez y que te hace además pensar que la otra persona cuando pase el tiempo se arrepentirá y empezará a valorar las cosas buenas que llegasteis a tener en común. Creo que al igual que cada persona es única e irrepetible también las relaciones lo son, para bien o para mal. Recuerdo que en alguna crítica alguien hablaba de la línea que dice “dormir bajo un cielo estrellado y sincero” ¿Un cielo sincero? ¿Eso qué coño es? Quizá no lo expliqué bien, pero ahora puedo desquitarme tal vez: Cuando compramos nuestra primera casa, en la habitación de matrimonio había un techo en el que por las noches resplandecían unas estrellas incrustadas en el mismo. Supongo que las anteriores dueños las pusieron y ahí estaban. En una época difícil y con toda la oscuridad que un invierno noruego llega a tener a veces esas eran la únicas estrellas que brillaban en nuestra vida. Ese cuarto en esa casa, esa ilusión que teníamos cuando afrontábamos la gran aventura de formar una familia y un hogar a corazón y a tumba abierta, sin saber qué era lo que nos deparaba el futuro. Son cosas que se quedan grabadas en la cabeza. Esas estrellas fluorescentes eran reales y ese pequeño cielo estrellado en nuestro cuarto honesto y sincero. Único, como creíamos que era nuestro amor en aquel momento.

“Crónico” y las grabaciones de los noventa
Pau: Siempre recordamos que, cuando empezamos a grabar “Largometraje”, Jose, dueño del estudio donde grabábamos nos dijo al escuchar “Crónico” y “Largometraje”:
“¿Sabe la compañía qué tipo de canciones estáis grabando?”.
Nosotros alucinamos. Él venía de la vieja escuela y tenía miedo de no cobrar. En los 80 cuando te pagaba la compañía (como era nuestro caso) y no el grupo, si no estaban satisfechos con el resultado, podías tener problemas.
Llamó a Pedro Vizcaíno (de Grabaciones en el Mar, nuestro sello por aquel entonces) para advertirle de que estábamos grabando canciones muy ruidosas y Pedro le contestó: “Que hagan lo que quieran, tranquilo” y pudimos seguir con la canción.
En aquella época, Jorge y yo escuchábamos mucho a un grupo noruego llamado Motorpsycho y en esta canción intentamos hacer una aproximación pop a ellos.
Era la época en que daba igual basarse en cualquier grupo. Si tenía guitarras distorsionadas y melodías pop, te decían que sonabas a Los Planetas.

Jorge: “Crónico” habla de lo duras que se hacían las separaciones en una época en la que no existían ni Internet, ni skype, ni vuelos low cost, ni nada que se le pareciese. La única forma de comunicar Noruega con España eran las cabinas de teléfonos y las cartas. Éramos muy jóvenes y las ausencias y las separaciones se vivían con mucho dolor y con grandes dosis de dramatismo. Yo sentía que me iba a morir literalmente, por lo que no tener cerca de la persona amada se convertía en una dolencia crónica y me producía una tremenda sensación de desazón. Era, como dice la canción, claustrofóbico el saber que has encontrado a la persona con la que quieres compartir tu vida y no poder hacerlo.

Edvard Munch, The Feelies y “Scandinavia”
Pau: A ésta le dimos mil vueltas. Hay canciones como “El eje del mal” que se podrían grabar a los diez minutos de empezar a ensayarlas y otras como ésta, que no.
Hasta que no le encontramos el ritmo de caja del principio (sin bombo) no cuajó del todo. A partir de ahí todo fue más fácil.
El tipo de guitaras, bajo y batería, la forma en que entran y están tocadas es cien por cien The Feelies (uno de nuestros grupos favoritos) y el solo tiene una melodía algo “rumbera”, aunque no se note. La segunda voz también ayudó mucho a que despegara. Hicimos un vídeo en el que, por fin, no lo pasamos mal y que ayudó a lanzar el disco.
La grabamos con Steve Albini y se nota desde el primer golpe de caja. Está todo ahí presente, sin edulcorar y sin tratar. A la cara.

Jorge: “Arde el cielo, grita el lienzo entre rojos violentos” reza la letra de la canción. Tras ver un documental sobre Edvard Munch en la tele noruega en el que hablaban de lo que inspiró al pintor a pintar uno de los cuadros más famosos de la historia, sentí mucha curiosidad por su vida y su obra. Fuimos a Oslo a ver el cuadro de “El grito” y a visitar su museo y me impresionó mucho. Ver sus cuadros era como escuchar una canción que llega directa al corazón y te estremece. Así que en esta canción quise hablar un poco de las sensaciones inquietantes que provocaban esas imágenes que retrataban la soledad, la desesperación, la distancia, la incomunicación y por qué no, esos inviernos interminables y ese clima que condiciona y modela el carácter de las personas de estas latitudes. No encontraba título así que decidí llamarla “Scandinavia”, sabedor ya por aquel entonces de la huella que iban dejando estas tierras en mis canciones y en mi vida.

“Mi habitación”, la canción que más veces ha veces ha sonado en sus conciertos
Pau: El riff de guitarra más sencillo del mundo pero a la vez, infalible. Normalmente las cosas más obvias o sencillas son las más difíciles de encontrar.
Suena FATAL, pero supongo que conserva la “frescura de los tiempos”. Cuando grabamos el primer disco, no había ningún estudio en Valencia regentado por alguien más o menos cercano a nuestro punto de vista musical.
A José Domínguez (productor de este disco) le tuvimos que llevar discos de Teenage Fanclub o Suede para que nos entendiera. Él tenía como referencia de sonido uno de Pancho Céspedes. Como dice Morrissey: “Me puedo reír de ello ahora, pero en el momento fue terrible”.
J (Planetas) cada vez que nos veía tocar en Granada (solía venir a vernos al Planta Baja) decía, a pesar de que sacáramos nuevos discos “La mejor sigue siendo ‘Mi habitación’” y puede que tuviera cierta razón.
Desde luego, es la canción que más veces he tocado en mi vida.

Jorge: De nuevo planea sobre la canción la constante de todos estos años de relaciones en la distancia. Las dos pasiones de una vida separadas geográficamente por casi 4000 km de distancia. Una constante que ahora se ha acentuado si cabe al formar una familia y tener descendencia. Para mí ha sido imposible juntar estas dos pasiones y el dedicarme a una ha significado echar de menos la otra y viceversa. Todavía hoy es así y supongo que eso queda impregnado en las letras de las canciones de manera casi inconsciente. Cuando canto lo de: “Ahora te tengo a mi lado, haremos todo aquello que habíamos planeado, recuperando el tiempo que dejamos a un lado, no quiero lamentarlo, sólo recuperarlo y nunca más separarnos” pienso en mi pareja, en mis hijas, pero también en LHR, mi otra familia. Así que esta canción habla de las dos pasiones de mi vida: mi grupo y mi pareja y ahora familia. Ambas cosas necesarias para sentirme completo, pero al mismo tiempo el estar con una siempre ha significado separarme de la otra. Y todavía siguen así las cosas, a pesar de que esta canción se editó en el año 1998.
He de decir que uno de los fallos que tiene la canción es su tono imposible de alcanzar, consecuencia de componerla con una guitarra afinada de oído. Hoy en día la tocamos dos tonos y medio por debajo de la original. Supongo que debimos haberla grabado así, pero por aquellos tiempos nadie nos corregía estas cosas y nosotros, unos advenedizos totales, no nos dábamos ni cuenta.

“La edad de oro”, homenaje a la cultura pop
Jorge: “La edad de oro” fue nuestro hit más celebrado en la época de “4” y la canción con la que cerrábamos nuestros conciertos. Fue una canción de esas que se escribe en cinco minutos y como en las grandes ocasiones, letra y música vinieron de la mano. Inspirada en la ELO y grupos de la nueva ola como The Cars y revitalizada por la influencia The Strokes, que en esos años habían revolucionado la escena rock mundial, es un claro ejemplo de canción pop de tres minutos. La letra además está llena de guiños y referencias a un montón de iconos de la cultura pop y rock: The Who, Nacha Pop, Maradona, la Movida y Tierno Galván, The Clash, Dylan, Sprinsteen, Björk y Von Trier, Orwell y 1984, Superman…
En esta canción Pau toca con una afinación abierta, lo que da a la canción un sonido característico. En la parte del solo se escucha un silbido mío que se grabó por casualidad mientras escuchaba la canción para cantarla y decidimos incluirlo.

Estrenamos el videoclip de su nuevo tema “Taxi a Venus”
Pau: Otra vez, la música y la letra, van juntas. Eso me encanta. Que toda la canción apunte a un mismo lugar es difícil hacerlo sin caer en la obviedad.
Aunque a veces ese mismo contraste, enriquezca.
La acabamos de grabar, así que no sé juzgarla con la solemnidad que da el paso del tiempo (por eso no podría ser crítico, cambio mucho de opinión), pero sí puedo decir que es un tema que crece. Durante la canción van sumándose cosas hasta acabar de forma muy bonita.
Mención especial a Santi García que se curró unos coros y percusiones geniales que añadió al mezclar la canción, que previamente habíamos grabado con nuestro técnico Luís Martínez en su estudio. Los teclados y las guitarras las grabamos Jordi y yo en nuestros respectivos hogares ¿Quién nos iba a decir cuando grabamos “Mi habitación” que podríamos grabarnos en casa y mandar virtualmente las pistas para ser mezcladas?
Han pasado muchas cosas en 20 años.

Jorge: En esta canción se mezclan varias ideas y sensaciones (el deseo y el arrepentimiento entre ellas) que dan forma a una historia de insatisfacción y frustración. Uno en su fuero interno sabe qué es lo que le falta, lo que echa de menos, lo que cree necesitar, pero en un intento de negar esas necesidades emocionales y vitales comienza una huída hacia adelante que no provoca más que frustración y vacío. La noches se hacen eternas y tratamos de llenar nuestros vacíos con sucedáneos de las personas que realmente amamos. O tal vez ahogando nuestras penas en alcohol y demás sustancias que funcionan momentáneamente pero que a la larga no hacen sino acrecentar el dolor. Nos negamos a afrontar la realidad. Buscamos la felicidad pero nuestro tiempo se va acabando y acabamos idealizando el pasado cuando en realidad también sentíamos esa insatisfacción cuando éramos más jóvenes. Eso es “Taxi a Venus”.

“Indestructibles” y el triunfo de Santi
Jorge: “Indestructibles” se ha convertido en una de las canciones más celebradas de LHR y en una de mis favoritas. Está muy bien construida y arreglada y la letra tiene una inmediatez y al mismo tiempo una ambigüedad que hace que la gente se sienta muy identificada con ella. Fue también de esas canciones que casi se escriben solas y contiene un brillante arreglo vocal y de cuerdas inspirado en Grizzly Bear que acabó por darle a la canción el toque maestro. Recuerdo explicarle a Santi el efecto que queríamos transmitir con ese arreglo, grabar distintos instrumentos y la voz e irnos a descansar tras una larga jornada en el estudio. Al volver al día siguiente allí estaba Santi con esa sonrisa de pillo que tiene, orgulloso de cómo había encajado todas las piezas para conseguir ese arreglo que nosotros habíamos imaginado y a duras penas explicado. Una vez salió el disco y empezamos a tocarla nos dimos cuenta que lo potente que era la canción y de cómo la gente la hacía suya. Si uno disecciona la canción se da cuenta de que tiene un montón de características que la hacen reconocible y coreable, pero lo mejor de todo es que ninguna de ellas fue hecha con premeditación. Así a tiro pasado, uno puede pensar que todo estaba calculado, pero nada más lejos de la realidad. Creo que las canciones que tienen la grandeza de ésta se hacen solas.

“Cuando te hablen de mí” y las canciones que sobreviven a la crítica
Pau: Grabada en el centro de Valencia por Dani Cardona, que había comprado el estudio en donde grabamos nuestros dos primeros discos es, otra vez, un tema muy REM.
Usando la Rickenbaker y el Vox para las limpias y para los acoples (canal vibrato).
Al principio queríamos una batería “rollo Flaming Lips” pero nos quedamos muy cortos.
Es, curiosamente, una de las canciones que mejor funcionan al otro lado del océano y, no recuerdo en qué crítica se metía con la frase “a tu buzón solo llega propaganda de restaurantes chinos, y algún recibo” y recuerdo leerla y pensar :
“joder, si es mi frase favorita”.
Las criticas permanecen mucho menos tiempo que las buenas canciones, afortunadamente.

Jorge: En el momento más bello e intenso de una relación de pareja, uno se pregunta si ésta puede durar para siempre a ese nivel y a veces siente vértigo e incluso angustia al pensar que, como la historia nos ha enseñado tantas veces, las cosas se torcerán y esa belleza se convertirá en otro cosa, porque así es la vida, finita y porque así es la naturaleza humana e incluso la química. El caso es que llegado ese momento negaremos las veces que sea, cual apóstol Pedro, la existencia de ese pasado, o como en este caso, cuando nos pregunten diremos que no fue para tanto, quitando hierro al asunto. Pero la verdad es que esas cosas por las que hemos pasado nos han forjado y sí son importantes, porque son prácticamente parte de nuestro código genético y nos hacen ser lo que somos, aunque nos empeñemos en olvidarlo y en negarlo. Cada vez que la tocamos y llega el trozo de “solíamos buscar destino para nuestros viajes, en el viejo atlas de tus padres” se me hace un nudo en la garganta. Cuántas noches soñando despiertos mientras mirábamos los mapas de ese viejo atlas y planeábamos los viajes que algún día haríamos juntos y que por desgracia todavía hoy no hemos podido llevar a cabo.

“Posidonia”, los puentes que nos unen y separan
Pau: Letra más poética de lo habitual y cierta atmosfera global en la canción. Eso es lo que más me gusta de “Posidonia”. Habla del fondo del mar y la música suena a “fondo del mar” o al menos, es lo que a mí me parece.
Le dijimos a Albini que queríamos que sonara “ochentera” y él nos dijo “no pasa nada, ya viví los ochenta, puedo volver a ellos fácilmente”.
El riff de guitarra es muy Ride, cosa que, Jordi, en aquella época de seguidor del grupo, nos preguntó en un mensaje al Myspace (sí, Myspace). Tenía razón.

Jorge: Es una de mis letras favoritas. Como curiosidad y referencia decir que la presencia o no de praderas de posidonia en el Mediterráneo habla de la calidad de sus aguas. Además es el organismo vivo más grande que existe. Para mí el amor sería la posidonia. Lo más grande que existe. En el momento en que la escribí mi mujer estaba embarazada de mi primera hija y vivíamos en Trondheim, en un barrio bastante antiguo que estaba unido al centro de la ciudad por un par de puentes. Cruzaba esos puentes cada vez que tenía que ir al centro, que era casi como una isla, así que empecé la letra haciendo referencia a esos puentes. Las cosas que nos unen por encima de las que nos separan. Es una canción que habla de sexo, amor y pasión, de dejarse llevar por los sentimientos más puros e instintivos e intenta plasmar de alguna manera que los que persiguen sus sueños y perseveran acaban teniendo su recompensa. Puede que el resultado no sea lo soñado, pero al menos en el camino habrán dado con lo inesperado: cosas valiosas e inesperadas que vamos sumando al bagaje personal de nuestras vidas. Es un homenaje al Mediterráneo, a la pasión con la que algunos perseguimos nuestros sueños con el maravilloso y latente peligro de que estos se conviertan en realidad.

 

“Nunca ganaremos el mundial” y las nulas dotes adivinatorias de LHR
Jorge:
Recuerdo estar con Pau en casa mis padres escuchando discos de mi hermano y enseñarle la canción de The Times “Britannia Sleeps Tonight”. Contenía la frase “England will never win the World Cup again” la cual siempre me llamó mucho la atención. En ese momento comentamos el asunto, pero sobre la selección española, diciendo que para ese caso sería mejor decir “Nunca ganaremos el mundial”. El título tenía fuerza y Pau sugirió que llamáramos el disco así. Recuerdo que era el primer disco con Mushroom Pillow y estaban muy ilusionados con nosotros y nos pidieron por favor que no saliéramos con un título “bajonero y loser” como ese. Al final decidimos hacer una canción con ese título y hacer la letra en torno a esa idea. Una canción que hablara de la letra pequeña, de los héroes cotidianos, de la gente que en verdad mueve el mundo y cuyas gestas nunca quedan reflejadas en los anales de la historia. Era una manera de decir que hay gente que no gana títulos, pero al menos los disputa. Que en la vida hay otras cosas además del éxito tal cual se entiende hoy en día. Uno puede ser bueno y brillante en su oficio o en su pasión sin que por ello obtenga éxito mediático y remunerado. En México es probablemente nuestra canción más conocida y celebrada.

“Eurovisión” y la “etapa Bernard Butler” de Pau
Jorge: Esta canción la grabamos en una época en la que escuchábamos mucho a Suede, pero sobre todo a Bernard Butler. De hecho Bernard era una de las principales influencias de Pau como guitarrista. Nuestro segundo disco “Largometraje” fue muy ambicioso a todos los niveles, aunque siempre dentro de las posibilidades y de los medios con los que disponíamos entonces. Recuerdo que hablamos con Joaquín Pascual para que nos produjera el disco y quedamos un día a comer con él. Joaquín quería hacerlo pero nos dijo que tenía que hacer en las mismas fechas otra producción encargo de Subterfuge (Deviot). Nosotros no podíamos esperar, así que nos dio algunos consejos que fueron decisivos a la hora de grabar, sobre todo de tipo técnico. Nos dijo qué material deberíamos alquilar para hacer que las cosas sonaran como tocaba. Así que al alquiler de un multiefectos Eventide, una reverb Lexicon de muelles, un compresor Avalon y un ecualizador de válvulas fue a parar parte del presupuesto del disco y eso marcó diferencias. Recuerdo que esta canción la grabamos con un cuarteto de cuerda, pero la cosa no acababa de cuajar, así que prescindimos de las cuerdas y el Eventide le dio a las guitarras de Pau la atmósfera y el ambiente que deseábamos para la canción. A mí me gusta mucho la canción y le sigo teniendo un gran cariño a la letra, de corte generacional y que cuenta cómo en la vida el amor se abre camino le pese a quien le pese. Yo tenía una relación con miles de km de por medio en una época en la que no había Internet, ni vuelos low cost. A base de cartas y romanticismo pudimos mantener viva la llama y demostramos que al contrario de lo que todo nuestro entorno opinaba, conseguiríamos que sobreviviera nuestra aventura. Yo además las historias las hacía extensibles a mi amor por la música y mi grupo, del cual estoy cada vez más orgulloso. Y es que hay otros grupos, pero no son La Habitación Roja.Por cierto, que hace poco y gracias al programa “Un lugar llamado mundo” compartimos ensayos, escenario y actuación con nuestro admirado Bernard Butler.

Tardes “De cine”
Marc: “De cine” la ensayamos en nuestro local de L’Eliana y tengo que decir que yo andaba un poco perdido, quería hacer la canción bailable, pero a la vez el ritmo machacón no me convencía. Finalmente empecé a darle al bajo un ritmo más “disco” durante las estrofas, mientras que en el resto de partes opté por atracar a New Order y también a Blur en la parte final. Desde el principio quisimos que la canción fuese bailable, porque era lo que la letra pedía. A mí me evoca a la juventud, a los primeros amores, a pasarlo bien.

Jorge: Recuerdo las tardes de viernes como las tardes de ir al cine. El viernes sigue siendo mi día favorito de la semana. Esta canción recuerda sin rubor las despedidas interminables entre lágrimas en los aeropuertos, en un tiempo pasado en el que todavía no existía Skype y llamábamos a nuestras parejas desde una cabina telefónica. Es una canción muy bonita y honesta, con un estribillo pegajoso y que me daba cierto pudor, pero que al final decidimos mantener porque así es como fue en realidad la historia en la que se basa. Lo consulté con mis amigos Jorge Tórtel y Pablo Maronda y a ambos les parecía que la letra funcionaba a la perfección tal como estaba. Así que me sacudí un poco el miedo y decidí dejarla tal cual.
Es una canción que tiene sus raíces en los recuerdos de la adolescencia, de ahí que sea muy sentida. En un principio yo me la imaginaba a nivel de producción a lo “Everyday Is Like Sunday” de Morrissey, pero más tarde decidimos que estaría bien darle un enfoque más bailable, algo más New Order, que es un grupo que hemos escuchado de siempre. Cuando Santi la escuchó nos dijo que confiáramos en él y que podíamos llevar lo que hicimos en “Ayer” un poco más allá sin la necesidad de entrar en el terreno de las remezclas de terceros. Recuerdo que nos mandó la canción “My Number” de Foals para que nos hiciéramos una idea de por dónde quería que fueran los tiros. Curiosamente trabajamos los ritmos de la batería antes por separado y fijándonos en un arreglo con los timbales que tiene la canción “Speed Your Love To Me” de Simple Minds. Le flipó a Santi, que nunca la había escuchado y se empeñó tozudamente en que hiciéramos algo parecido. En el estudio pusimos un montón de cuerdas, sintes, voces ( hay un juego de voces muy chulo, aunque no se perciba mucho) y unas acertadísimas guitarras de Pau. Y cómo no, el bajo ganador de Marc, que en esta canción tiene gran protagonismo. La letra habla con cierta nostalgia de un pasado idealizado a fuerza de ver cómo nos roban el futuro y arrasan con nuestro presente y tiene un bonito homenaje a una escena muy chula de “Superman”. También hay un guiño a Morrissey con la referencia a espiar en el diario personal de la persona amada, salvo que en este caso más que como un reproche como un deseo. Y al final: “Yo no puedo ser responsable de lo que ya no tengo”. Cómo vamos a ser responsables de nuestro futuro si nos lo han quitado.
Por cierto, al final nos decidimos por un título muy valenciano: “ De cine”, que cobra más sentido si cabe si recordamos que nuestros primeros pasos los dimos en los bajos del cine de verano de L’Eliana. Ahí me subí yo por primera vez a un escenario y fue donde Jose y yo conocimos a Pau.

“De cine”, lo que empezó acordándose de Morrissey y terminó apuntando a New Order
Jose: Recuerdo perfectamente estar en el local de ensayo mirando a ver qué ritmo le poníamos a la canción hasta que Jorge me dijo: “Haz un ritmo primitivo, rollo ‘I’m Waiting For My Man’ de la Velvet”. Y eso hicimos. Nuestro primer bajista (Juanjo), vino a vernos en directo en la presentación de ”Radio” en Valencia y al acabar el concierto se acercó al camerino y nos dijo: “Qué pasa cabrones. ¿Ahora que me voy encontráis la canción perfecta?”.
Puede que no sea la canción perfecta, pero es una grandísima canción.

Jorge: Qué ironía lo de decir que este día es perfecto cuando todo se hace pedazos y es precisamente lo contrario. En una época en la que los políticos decían que España iba bien se empezaban a forjar las bases de lo que más tarde ha sido un tsunami que a todos nos ha afectado. No sé por qué uno tenía la sensación de que las cosas no iban tan bien como nos decían. Aún así nosotros sacábamos nuestro tercer disco y decíamos bien fuerte al final de la canción eso de: “El futuro será nuestro, aunque no haya futuro”. En fin, que no sé si nuestro, pero al menos todavía estamos haciendo lo que más nos gusta, que no es poco.
Por cierto, que Rita todavía no ha salido del armario, aunque sí que nos ha demostrado que es incapaz de hablar la legua oficial de todos los valencianos tras más de 20 años en el poder.

“La segunda oportunidad” o las virtudes de haber errado
Jordi: La primera vez que me subí en la furgoneta de LHR, en Abril de 2008, Jorge puso un CD con demos de canciones para el siguiente disco. Una de las que más me llamaron la atención, desde la primera escucha, fue “La segunda oportunidad”. La letra hablaba de mirar hacia atrás y aceptar los errores propios como pasos en firme para llegar a donde uno quiere, de un optimismo vital que yo siempre asocié a una forma de ser y pensar muy valenciana. El video que más tarde grabaría Sergi Minguell, reforzaría esa idea: arròs a banda, l’Eliana, l’Albufera y El Saler, Kempes… Un grupo de 5 personas que caminan juntos, a pesar de aciertos y errores, por un proyecto común: La Habitación Roja.
Sobre la grabación, recuerdo darle vueltas en el local para sacar el tema del típico guitarrero “made in LHR”, y se nos ocurrió hacer un loop de un riff de cuerdas y ponerlo al revés para reforzar las partes instrumentales, que cabalgaban sobre una sólida base rítmica.

Jorge: Había un programa de seguridad vial en TVE cuando era pequeño que se llamaba “La segunda oportunidad”. En él se presentaba un accidente de tráfico y las causas del mismo para luego filmar de nuevo el mismo subsanando los errores y evitando el fatal desenlace. Yo al contrario quiero asumir mis errores como parte de un camino y una historia que te lleva a tu destino. La canción surgió de una reflexión que me hacía a menudo: “Vale que no todo es perfecto, pero gracias a mis errores y aciertos, a cada cosa que me ha pasado en la vida he llegado a conocer a la persona más importante de ésta”. Cada paso ha ido llevándome hasta donde hoy estoy, así que cuando me preguntan qué cambiaría de mi vida digo que nada, porque todo me ha llevado a donde ahora me encuentro. Es la declaración de amor más bonita que he escrito sin duda.

Ponemos punto y final a este repaso a la carrera de los valencianos con una de sus canciones más emocionantes: “Si tú te vas”
Jorge: Fue el single de adelanto de “La moneda en el aire” y una de las canciones que más me gusta y que mejor suenan de toda nuestra carrera…
La sensación que tuvimos con ella es que tenía marchamo de clásico desde el primer momento. Todos en el grupo lo vimos así. Y luego fue la primera canción que asomó la cabeza con fuerza y clase en la grabación de Gales.
Cuando grabamos el videoclip de la misma en México, el director me pidió un texto sobre la canción para elaborar el guión y buscar referencias.
Le hablé de la expresión “magnífica desolación”: es lo que dijo Buzz Aldrin cuando contempló la superficie lunar y el Mar de la Tranquilidad o The Tranquility Sea.
La canción tiene reminiscencias de “Space Oditty” de Bowie, menciona el “Satellite Of Love” de Lou Reed y está en parte inspirada en el libro y la serie “Buzz Aldrin, hvor ble det av deg i alt mylderet?” (en inglés “Buzz Aldrin, What Happened To You In All The Confusion?” ). Por cierto, que “Space Oditty” sale en la banda sonora de la serie.
El libro es del escritor noruego Johan Harstad y la serie de NRK, la televisión pública noruega.
El protagonista del libro y la serie está obsesionado con Aldrin, gran olvidado por la historia, que sin embargo también fue a la Luna en ese primera expedición aunque la gente sólo recuerde a Armstrong. Pocos suscriben a los segundos, así que hemos decidido que en vez de que esta canción sea el segundo single como hubiera sido previsible sea el primero. Llamémosle justicia poética 😉
A mí me suena atemporal y así a posteriori puede que tenga cosas de grupos que escuché mucho en su momento como The Verve, Radiohead, los Suede de “Dog Man Star” e incluso a los Mercury Rev más melodramáticos.
También está inspirada en mi vida. Al menos en unos años de mi vida.
Para el vídeo hemos tenido en cuenta todas estas cosas y también las películas “Capricornio 1”, “2001 Una Odisea en el Espacio” y “Gravity”.
Al escribir la canción yo me encontraba en un momento difícil, tratando de aceptar y digerir la enfermedad de mi mujer. Me sentía como un astronauta al que hubieran dejado abandonado en la Luna. En un momento dado la vida me sonreía, todo me iba viento en popa, llegué a Luna, la pisé y obtuve la gloria y el reconocimiento. Todo iba bien, pero de repente, la enfermedad se cruzó en el camino de nuestra familia y de alguna manera, yo me convertí en ese astronauta abandonado a su suerte en la Luna tras haber tocado la gloria.
Desde la Luna se contempla la tierra (“Planet Earth is blue and there’s nothing I can do” que dice Bowie en Space Oddity). Se contempla hermosa y azul y esa imagen representa la vida que pierdo, la vida que se escapa, que se me escapa.
Desde el día que mi mujer enfermó cada vez que he contemplado una estrella fugaz he formulado un deseo que todavía hoy espero que pueda cumplirse. Ése es mi deseo secreto, que guardo para que pueda cumplirse.
En la soledad de la Luna, me imagino al hombre superado por la inmensidad del Universo, sentado mirando el planeta Tierra y solo ante toda esa grandeza. La más grande y absoluta de las soledades.
Superado por las circunstancias, cual alpinista que sube un “ochomil”, llega al límite de sus fuerzas y exhausto decide que no puede dar ni un paso más, en un momento dado el “astronauta terrestre” decide que ya es suficiente, que no quiere ser rescatado y que prefiere quedar solo abandonado a su suerte y morir en paz.
Le irá cubriendo el polvo lunar y se acabarán los días de grandeza, de lanzamientos espaciales, de cuentas atrás esperando los grandes momentos de la vida. Los días de gloria llegarán a su fin y ya no será el centro del Universo.
Abandonado contemplará la “magnífica desolación” de la Luna. Dejará de mirar al cielo esperando milagros que no llegarán y un grito desesperado en forma de canción será lanzado al espacio exterior. Un lamento que orbitará por siempre alrededor del sol y como un satélite de amor desesperado, describirá una órbita distinta a la de su amada y nunca se volverán a encontrar. Porque ella se va, se escapa, se marcha…la está perdiendo. La ha perdido. Por su enfermedad, porque se ha abierto entre ellos una distancia insalvable.
Todo esto es lo que pasará si tú te vas: si se marcha la alegría de vivir, la esperanza, la ilusión, el amor.
La canción tiene una subida instrumental con cambio de tono espectacular al final, algo que nos sugirió Santi por cierto, y un final elegante con un pequeño guiño a “Don´t Look Back In Anger” de Oasis. Estábamos en el mismo estudio donde ésta se grabó y utilizamos el mismo piano, así que tenía sentido.
En esta canción toca el piano Tim Lewis, teclista de Spiritualized del 97 al 2008.

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