Entrevistamos al realizador Carlo Padial con motivo de su película 'Pizza Movies'
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Entrevistamos al realizador Carlo Padial con motivo de su película 'Pizza Movies'

Fran González — 21-05-2026
Fotografía — Archivo

Carlo Padial es el de “Quiero ser negro”, pero también el de “Dinero gratis” (10), “Media Offline”, “Doctor Portuondo” (22), “Contenido” (23), “Algo muy gordo” (17) y “Vosotros sois mi película” (19). Conviene recordarlo porque para este realizador catalán todo forma parte de un mismo continuum, sin hacer distinciones de formato o disciplina. Bajo este supuesto nos presenta ahora su nueva película, “Pizza Movies” (26), una orgullosa mirada llena de optimismo a la crisis sociocultural post-pandémica.

“La premisa de esta película viene precisamente de ir por la calle con Desirée [de Fez] y escucharle decir que está harta de la crítica cinematográfica y que quiere dejarlo todo para abrir una pizzería”, comienza contándonos Carlo sobre la génesis de la trama. Aunque el término autoficción le rechine, es (una vez más) esta suerte de metalingüística la que le inspira a co-escribir, junto a la mencionada autora y Carlos de Diego, la que es, sin duda, su propuesta más amable. “La gente conoce a Desirée por su faceta de crítica, de escritora o de experta en cine de género, pero también es la persona más graciosa que he conocido nunca. Y si ‘Pizza Movies’ transmite la sensación de ser mi película más accesible es precisamente por eso. Tiene muchas bromas que entran bien y creo que, en general, refleja con fidelidad el estado en el que actualmente me encuentro. Tengo ganas de comunicarme con el exterior, ya no estoy tan enfadado ni tengo tantas ganas de poner a prueba al espectador”.

“Ya no estoy tan enfadado ni tengo tantas ganas de poner a prueba al espectador”

Después de lanzarnos el disclaimer de que esto no significa que el día de mañana no vuelva a apostar por una rotura formal más kamikaze, nos recuerda la brillante labor de los actores principales, Judit Martín y Berto Romero, como responsables directos del buen rollo que transmite la propuesta. “Ambos son bestias del directo, tanto en teatro como en tele y radio, con un músculo muy específico trabajado en situaciones con poco margen de tiempo para resolver la papeleta. Y es esa agilidad mental y esa capacidad suya para la réplica lo que les convierte en dos de los mejores artistas de su generación”, subraya Padial entre loas. “Creo que, en ficción, hasta ahora, ambos han sido infrautilizados, por eso ‘Pizza Movies’ tenía, en cierto modo, el propósito de servir de contexto para que pudiesen, en pocos minutos, sacar la brillantez que el público conoce de ellos en otras prácticas”.

Lo lograron, según nos cuenta el director, reescribiendo el guion y dejando margen para esas morcillitas improvisadas que dan aire al desarrollo de los personajes. Un “baile afinado”, apunta Padial, en el que los actores conocen la composición y la pueden deconstruir a su antojo, como en el jazz. “Esto solo te lo puedes permitir cuando tienes actores de categoría, y ellos dos lo son”. Judit Martín, tirando de humor físico y naturalidad desbordante, cautiva en cada plano, y Carlo concuerda con ello. “No entiendo como no hay, mínimo, diez películas ya con Judit Martín de protagonista”, dice. “Alguien me dijo que esta peli pasará a la historia como la que trajo a Judit al cine, y ojalá así sea. Es una mujer que está preparada para trabajar con Almodóvar mañana mismo”.

“Es una locura hacer cine en España, pero tengo que reconocer que esta película nos está regalando un viaje muy feliz a todos”, continúa al hilo del éxito que ha tenido la cinta durante su pase en festivales. “Creo que su secreto está en que llega en un momento en el que todo el mundo está muy triste y harto de su profesión, y aunque esta sea también la base de la historia, la enfoca desde un prisma muy positivo, evitando el cinismo y apostando por una pareja sencilla que se quiere. Estamos rodeados de ficción protagonizada por auténticos hijos de puta que se engañan unos a otros continuamente, así que, en este contexto, una película como ‘Pizza Movies’ es puro punk”.

Sobre este escenario social en el que aterriza la película, Padial pondera la profesión del crítico cinematográfico como figura que le sirve para hablar de muchas otras cosas. “Sería increíble tener la respuesta al futuro del periodismo cultural y que te la diera en esta videollamada, pero desgraciadamente no es el caso”, bromea. “El problema es que, de un tiempo a esta parte, nuestra relación con la realidad es puramente emocional y no objetiva. Ya no existe una única verdad y eso ha provocado que pongamos en entredicho el periodismo o que la figura del prescriptor haya muerto. Pero pese a este túnel catastrofista, quiero creer que volverá a surgir la necesidad de que las cosas nos las cuente un ser humano e Internet deje de ser un estercolero lleno de vídeos hechos con Inteligencia Artificial sobre Trump, Irán o Sydney Sweeney. En ese sentido, todos nosotros tendremos una responsabilidad crítica muy grande de apoyar las pequeñas cosas que todavía valen la pena. A estas alturas, es casi el único gesto político que nos va a quedar, de lo contrario seremos nosotros los culpables de poner Netflix y que solo haya basura”.

 

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