Melange son una banda madrileña cuyos componentes tienen sus raíces en RIP KC, Lüger y Bucles. Sus cuatro integrantes han sacado a la luz “Melange”, álbum homónimo que más que un pistoletazo de salida, es un verdadero cañonazo. Quince temas donde las melodías hipnóticas confunden al oyente con regates instrumentales y unas voces que a veces se entremezclan con los instrumentos, creando una melodía conjunta que hace sentir que la hora y cuarto de duración de “Melange”  la conforma una única canción.


En primer lugar, ¿cómo surge Melange? Algunos de vosotros ya militabais en bandas nacionales como Lüger, RIP KC y Bucles. ¿En qué momento decidís juntaros para fundar Melange, y con qué motivación? ¿Por qué escogisteis Melange como nombre para la banda?
El nombre se eligió por la “especia Melange” de la que se habla en la novela “Dune”, aunque también puede traducirse como “mezcla”. Miguel fue el encargado de juntarnos con el pretexto de tocar un buen puñado de temas suyos y, si acaso salía bien, arreglarlos y grabarlos. Y salió bien. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y era, al fin, la ocasión perfecta para tocar juntos. Así que poco a poco fuimos sumando ideas a lo ya sugerido por Miguel en los inicios y aquí estamos, metidos hasta cuello.

Una de las cosas que llaman la atención tras un primer vistazo a “Melange” son sus quince cortes, que suman un número sin duda cuantioso para un álbum debut. En total es una hora y cuarto de trabajo. ¿La decisión de incluir un tracklist largo en el LP fue premeditada, o fueron las propias canciones las que durante su composición pidieron a gritos un álbum de formato más amplio?
No fue premeditado. Nos juntamos para tocar (como mucho) una vez por semana y a los diez meses del primer encuentro nos dimos cuenta de que teníamos quince temas bien armados listos para grabar en cuatro días con Carlos Díaz en la Alpujarra Granadina, al menos el grueso del asunto. Completamos el resto de arreglos y voces en Madrid con Enrique Borrajeros.
Hemos querido ser fieles al proceso de creación y no encontramos descartes en los temas ni optamos por dividir el disco, sino que nos hemos lanzado a editarlo tal cual lo grabamos: quince temas, una hora y cuarto, doble LP. Somos conscientes de que está bastante generalizado la facturación y consumo de música en un menor minutaje, pero así nos ha salido…

“La autoedición no ha sido producto de no dar con buenas opciones de edición discográfica, sino más bien como una forma de ver las cosas”.

Otro detalle que llama la atención es que hayáis elegido el castellano como lengua dominante en las letras del disco. Con una escena psicodélica nacional que actualmente se decanta más por las letras en inglés, es una apuesta valiente virar hacia el castellano. ¿Por qué os decantasteis por esta opción?
Nos decantamos por el castellano porque nos pareció la lengua más adecuada para sumar más a nuestra música. Ha sido nuestra primera experiencia y no ha resultado fácil, pero nos hemos quedado satisfechos con el resultado.
No conocemos dicha “escena psicodélica nacional”. Es más, no sabemos muy bien ya lo que es “psicodelia”. Es tan amplio que puede abarcar desde Tom Zé hasta Lightning Bolt pasando por Takehisa Kosugi, por lo que creemos que no es un estilo o género como tal, sino más bien un “apellido” que complementa y completa a otros géneros musicales.

Un poco en la misma línea, sucede algo similar en vuestro sonido. Predominan las melodías y sonidos que remiten a culturas orientales y mediterráneas en lugar de las influencias más americanas o británicas a las que estamos acostumbrados en las bandas emergentes. En conjunto se podría decir que el álbum consigue captar la esencia del folklore de aquí, con el acento eléctrico del rock actual. ¿Cómo ha sido el progreso compositivo para llegar hasta ahí?
Creemos que en el disco hay un gran abanico de influencias. Como dices, hay desde orientales y mediterráneas hasta reminiscencias del folk británico, pasando por folclore patrio y el de otros pueblos que fueron poblando antiguamente este país. Aunque, por supuesto, con una formación y base rock. Hemos llegado a este punto gracias a la cantidad y variedad de música que escuchamos debida a una total apertura perceptiva. Imaginamos que se trata, de manera automática, de sintetizar lo recibido y procesado en muchos años de escucha activa.

Hablemos de vuestras influencias: Can, Vainica Doble, Soft Machine son algunos de vuestros referentes, sin olvidar a Triana, Ali Farka Touré o Moondog. También la música medieval y el flamenco patrio. ¿Cómo ha sido el proceso de juntar sobre la mesa todos estos componentes y dar a luz “Melange”?
Esas son influencias que aparecieron en las nota promocional, y por supuesto que las reivindicamos, aunque luego no tengan que aparecer necesariamente de forma obvia en nuestras canciones. Muchas veces es cuestión de matices y sutilezas, de pequeños detalles que surgen de forma refleja a la hora de tocar y componer. La cuestión principal acerca de ese proceso de mezcla de influencias y de unificación de cosas a priori dispares, ha sido la comunicación y conexión a todos los niveles entre nosotros.

“Otra de tantas músicas que nos flipan es la que se hizo en el Medievo y Renacimiento. Ese paso de la monodía a la polifonía nos resulta mágico y lleno de poder”.

La mayoría de los temas del disco son cortes instrumentales que evolucionan dando regates melódicos: primero una estructura, luego otra, y después quizás volver a la primera o rematar con otra estructura nueva… en algunos temas como “Tríptico de Tobalá” la sensación es de estar presenciando una jam sesión. ¿Los temas instrumentales fueron concebidos como improvisaciones que terminaron afianzándose como canción, o hay una intención calculada en cada uno de ellos?
Puede que sea verdad que el disco tenga bastante contenido instrumental y un menor protagonismo vocal, aunque hemos intentado considerar a las voces como un instrumento más. Eso se aprecia, por ejemplo, en momentos en los que casi todos los instrumentos, incluidas las voces, ejecutan una misma melodía en forma homofónica, siendo también un recurso bastante utilizado el del “tarareo”, que nos reporta unidad y fuerza a partir de la sencillez, además de dotarlo de un punto un tanto folclórico y popular. Al respecto de las “jam sessions” creemos que la única canción en la que hay una improvisación no premeditada antes de entrar a grabar es, como decías, “Tríptico de Tobalá”. Sí que es cierto que los ensayos algunos temas han surgido a partir de repetir muchísimo un patrón rítmico o un fraseo melódico hasta conseguir una estructura de canción, cosa que también hicimos en su día con nuestros respectivos grupos anteriores. Se trata de una forma natural de armar los temas.

La temática de vuestras canciones, acompañando al sonido y el idioma escogido, remite en muchas ocasiones a la épica medievalesca mediterránea y al imaginario mozárabe. Temas como “Cónan”, “Tríptico de Tobalá”, “Saquesufáh”, o “Beti Jai (capricho Sefardí)”, por citar algunos ejemplos; son canciones con títulos que sugieren esta atmósfera. ¿Cuál fue vuestra motivación a la hora de componer las historias que se cantan en “Melange”?
Otra de tantas músicas que nos flipan es la que se hizo en el Medievo y Renacimiento. Ese paso de la monodía a la polifonía nos resulta mágico y lleno de poder, y bien puede ser que se haya reflejado en los temas que comentas. Estamos pensando en hacer reformas en nuestro local de ensayo que añadan un buen foso con cocodrilos y su puente colgante.

En el álbum hacéis uso de un abanico realmente amplio de instrumentos: vientos, instrumentos orientales y hasta algún violín. ¿Es una estructura que tenéis pensado replicar en directo, o está reservada para ser disfrutada exclusivamente mediante el álbum? ¿Qué opináis de la diferencia entre “la experiencia en vivo” y “la experiencia en álbum”?
Hemos quedado encantados con las colaboraciones arreglísticas del disco por parte de Sara Muñiz (viola), Luis Erades (saxo) y Marcos Monge (clarinete bajo). Ellos nos acompañarán en algunas canciones en la presentación del disco, que será el próximo 2 de abril en la Sala El Sol, pero no siempre podrá ser así por temas logísticos. Nos gusta la idea de diferir entre la experiencia del disco a la del directo, ya que mucha energía que se transmite en el directo no siempre puede reflejarse fielmente en el disco, como sucede a la inversa en casos puntuales de arreglos. Así pues, el directo constituirá una experiencia diferente, siempre a partir del disco, pero con mayor intensidad y apertura hacia cambios estructurales o sonoros.

El oyente que se acerque a “Melange” va a encontrarse con una propuesta fuerte de rock experimental de larga duración y con una elaborada base melódica. ¿Cómo os gustaría que fuera recibido vuestro disco? ¿Aconsejaríais alguna “forma de escucharlo”?
Que se trate de una forma “diferente” de concebir la música no implica que sea rock experimental. Creemos que es “música bonita”, por etiquetarlo de algún modo.
Nosotros estamos encantadísimos con el resultado; ya nos parece un triunfo haber grabado este disco, así que cualquier recibimiento del mismo será bienvenido y agradecido. Que se escuche ya nos parece un puntazo. Eso sí, recomendamos que se haga del tirón. Hemos sido tan minuciosos a la hora de escoger un orden de las canciones como con el resto del proceso. Así es como se le otorgamos cohesión, discurso y unidad conceptual.

De entre todas las posibilidades de edición, habéis optado por la autoedición de vuestro trabajo. Creo que no habría sido difícil encontrar algún sello que produjera “Melange”, sin embargo vosotros habéis decidido por hacerlo vosotros mismos. ¿A qué se ha debido esta decisión?
Este disco ha podido salir gracias al esfuerzo y apoyo de buenos amigos, desde los que se involucraron en grabarlo hasta los que lo apoyaron y nos aguantaron la brasa, pasando por los que diseñaron la cubierta, etc. La autoedición no ha sido producto de no dar con buenas opciones de edición discográfica, sino más bien como una forma de ver las cosas. Nos hacía mucha ilusión sacar el disco por nuestra cuenta bajo nuestro propio sello, Discos Tere, y apoyados por esas personas que nos han acompañado y acompañan. Estamos muy agradecidos.

Una vez destapada la sorpresa, y con “Melange” ya en circulación, ¿cuál es el siguiente paso de la banda? ¿Qué conciertos os esperan y que pensáis sacar en claro de los nuevos directos ahora que la gente va a tener el disco en sus manos?
Ahora nos encontramos armando una pequeña gira de presentación que incluirá paradas en ciudades nacionales e internacionales, aunque de momento no podemos avanzar mucho más. Nos apetece mucho presentarlo en directo, la verdad.
Mientras tanto, también estamos componiendo las canciones de nuestro próximo álbum, que intentaremos grabar antes de que acabe el año.