El madrileño Antón Álvarez está en la cresta de la ola. Tras casi una década sorprendiendo a propios y extraños (como Crema, como miembro de Agorazein, con su dueto con Rosalía), por fin ha situado a  C. Tangana (¿su marca?, ¿su personaje?, ¿su alter-ego?) donde quería. Desde que se publicara por sorpresa el pasado 6 de octubre, su disco Ídolo (Sony, 17) no ha bajado del número uno de álbumes en streaming de España. Su cara está en todas las revistas. Sus canciones suenan en las radios más comerciales. Está, en fin, en lo más alto. Tanto es así que a veces le dan vértigos. Literales. De hecho, nuestra entrevista se retrasa porque ha tenido que ir al médico a realizarse unas pruebas.


¿Cómo te encuentras?
Bien. Los vértigos me dieron justo después de la salida del disco. El médico me preguntó: “¿Has tenido algún episodio de stress últimamente?”.  Y claro, yo me despollé. Pues hombre, los últimos dos años han culminado hace apenas unas horas, así que sí puede ser que haya tenido una ligera agitación en el último periodo de mi vida (risas). Vértigos literales, hermano, ¡literales! Es una imagen muy poderosa. Cuanto más arriba estás…. lo decía una amiga mía, “mira el tanganita, claro, está tan subido que le dan vértigos”. Fíjate como es la vida…

Hace tres años, justo después de Alligators (2014), te planteabas dejar tu carrera… y sin embargo aquí estás ahora: publicando un disco con Sony y sonando en Los 40…
Siento que es una meta que quería cumplir. Ídolo es el disco que me apetecía sacar, lo que yo tenía en mente. Es un punto de inflexión. Me lo han preguntado en muchas entrevistas y creo que sí. Este es un lugar de llegada.

Siempre has tenido claro, al menos desde la mixtape 10/15 (2015) que querías estar donde estas ahora… ¿Cómo se siente uno cuando consigue llevar a cabo su plan?
El objetivo final siempre ha estado claro, pero la estrategia no ha estado pensada paso a paso. Va habiendo pequeños objetivos que uno se va planteado. El inicio y el final se ven muy claros ahora, pero en el camino hay muchas turbulencias. Cosas que salen y cosas que no. Lo que pasa es que yo siempre he estado atento para intentar re-conducir la situación. Esa parte de fondo no se ve. Pero bueno, estoy muy contento.

Uno de los elementos más llamativos de la campaña de promoción ha sido sin el impresionante cartel que colgasteis en la Gran Vía. ¿Cómo se gestó esta acción?
Desde hace un año vengo trabajando con Javi Ruiz (fotógrafo) y Alex Turrión (estilista) para intentar que toda mi imagen sea parte de mi creatividad como artista. Que C. Tangana no sean sólo canciones, sino que la estética cumpla un papel importante dentro de lo que yo hago. Teníamos muy claro que queríamos hacer una campaña de publicidad para el disco que fuera como una campaña de moda. La estética más potente está en la moda. De la moda se nutre el cine, los videoclips, la publicidad. La moda está a la cabeza del imaginario visual de occidente. Así que en lugar de estar a la cola de todo eso, decidimos estar a la vanguardia. Por otro lado, teníamos muy claro que había que hacer algo en la calle. Existe aún la idea de que internet no es el mundo real del todo, aunque eso es algo que también está cambiando… pero a mi gustaba la idea de trascender a la vida cotidiana de la gente. Al principio se barajó poner un cartel en la M30, luego hablamos de las marquesinas… finalmente los poderosos (Sony y Spotify) pensaron que un cartel en la Gran Vía era lo más emblemático… y salió.

“Es verdad que en España parece que si algo está funcionando significa que huele y hay que tumbarlo”

¿No te preocupa la percepción que pueda tener de una campaña como esta alguien que no te conozca? ¿Qué puedan pensar que eres sólo un producto de la industria?
Afortunadamente, yo llevo haciendo entrevistas con medios desde hace bastante y el sector musical lleva tiempo viendo mi estrategia. Y creo que la mayor parte del público que me sigue desde hace años también entiende la estrategia comercial como parte de mi performance y les parece interesante que renueve las propuestas.

En ese sentido, Ídolo es el primer disco que se pública en nuestro país exclusivamente en versión digital. ¿En que consiste exactamente tu acuerdo con Spotify?
No te creas que es un acuerdo firmado. Más bien es que estamos en continuo contacto con ellos. Las editoras de Spotify me conocen desde el principio porque llevo años subiendo mi música a su plataforma. Soy yo quien le meto la idea en la cabeza a Sony de que no quería hacer el disco en físico, sólo digital. Yo soy usuario de Spotify, he defendido siempre ese modelo. Hace años cuando todo el mundo se estaba centrado sólo en YouTube, nosotros teníamos claro que Spotify era una herramienta de futuro. También por eso les parecía interesante; porque soy un artista que de forma natural ya estoy vinculado a ellos. Yo creo que esa ha sido la conexión. Además estamos en un momento en que la música urbana en España es muy importante y cómo que han confluido todas las cosas para que Spotify decida vincularse tanto con un artista.

Además lo sacáis por sorpresa, casi de la noche a la mañana. Eso nos pillo a muchos con el pie cambiado…
Me pareció más interesante sacarlo así que anunciarlo antes y que la gente generase expectativas. En general creo que generar expectativas es malo. Creía que era justo el momento en que nadie se esperaba que sacaremos el álbum porque yo llevaba mucho tiempo con el discurso de que los singles funcionaban mejor a nivel comercial y nadie se esperaba que me reivindicase como artista después de haber colado Mala Mujer en Los 40.

Pero siempre tuviste claro que ibas a sacar un disco con Sony, ¿o no?
No, no estaba tan claro. Hemos tenido muchas dudas sobre cómo lo íbamos a hacer. Tú piensa que tú tienes un contrato y tienes que cumplir con una serie de obligaciones y cuanto antes las cumplas antes te liberas del contrato. Entonces, por la parte económica, a mi me interesaba sacar un disco antes de lo que lo he sacado, para irme quitando. Pero la parte creativa me pedía hacer todo el viaje hacia una obra que hablase por si misma y no he visto la obra clara hasta este verano. Hasta que no tenía Mala Mujer en el lugar en el que estaba y darme cuenta de toda la parte turbia que tenía detrás…

Las primeras críticas que se publicaron fueron demoledoras… ¿A qué crees que se debe?
Bueno, ha habido muchas críticas malas y muchas buenas también. A mi me parecen validas todas, soy muy demócrata en ese sentido. Creo que la suma de todas las opiniones es lo que genera la opinión definitiva. Pero luego es verdad que en España parece que si algo está funcionando significa que huele y hay que tumbarlo. Desde un punto de vista personal a mi me da igual, yo tengo muchas cosas que hacer y esto no me afecta. Pero si me importa desde un punto de vista profesional. Yo me tengo que enterar de todo lo que se dice sobre mi para modular el discurso publico que quiero manejar. Hay cosas que leí que me parecieron más interesantes que otras. Hay gente que critica que las letras giren en torno a un tema de manera obsesiva, pero para mi es algo fundamental en este disco. Todos los temas son diferentes perspectivas sobre una misma cosa: la parte oscura de convertirse en ídolo. Yo entiendo que tú no quieras escuchar un disco así, pero es que ese es precisamente el disco que yo quería hacer. Por lo tanto discrepamos ya desde el propio planteamiento. Sin embargo, todo el mundo sin excepción ha alabado la producción y eso me enorgullece porque el disco lo hemos producido Alizzz y yo. Hemos trabajado juntos. Aunque nadie lo haya reconocido como mérito mío. Otra cosa que se ha dicho es que he perdido lo artístico para poder llegar a Los 40. Y en esto hay una regla que no falla: la gente que lo dice es la gente que en su puta vida ha hablado de mí. Es la que llega ahora. Y es cómo… vamos a ver… nunca te has interesado por mí porque antes no estabas puesto en el tema y que de repente salgo a la luz ¡me echas en cara que tenía que seguir como antes! Pero cabrón, ¡si sigo como antes tú no te enteras de que estoy aquí! (risas).   

A mi el disco en realidad no me parece tan comercial… ni tan accesible…
¡Es que no lo es! Yo creo que tiene dos temas que se pueden pinchar en una discoteca a las 2 de la mañana y no desentonan… el resto, depende de la sesión… pero hay cosas que directamente no se pueden pinchar. Tengo otros temas de baile que a la compañía le hubiera gustado que metiera en el disco, pero que no me parecía que cuadrasen con el discurso. Entonces lo de mainstream, te has vendido, etc…  bueno, yo creo que estoy perfeccionando lo que vengo haciendo desde el principio. Pero a nivel musical, a nivel de letras y a nivel de todo sigue siendo C. Tangana. Es una versión evolucionaba, más personal de lo que ya estaba haciendo en 10/15. El primer single Caballo Ganador es un tema rapper de toda la vida. Si lo llego a sacar hace unos años hubiese estado dentro de mi discurso. Es un tema super rap. Hasta el vídeo tiene una estética de rap clásico, en blanco y negro. No se yo si es muy mainstream

Bueno, hay que reconocer que tú eres el primero que desde hace años te has definido como un artista de pop…
Creo que a estas alturas ya se puede descubrir la tostada… (sonríe). Eso es un discurso que yo he utilizado para llegar donde estoy. Por un lado para despistar a la gente, que es una cosa que a mi me gusta mucho. Y por otro para que se me acoja en unos círculos donde el rap, al ser más minoritario, no entraría. Básicamente es un discurso para conseguir cosas. Pero también es verdad que yo pienso que la música urbana es la nueva música popular. En todo el mundo. Rihanna es una estrella de pop y hace temas de dancehall. O Drake, que es un tío super vendedor y hace R&B y rap. Lo que yo no quiero es que la gente me encasille: “haces rap, haces reggaetón”. Que bueno, habría que ver hasta que punto Mala Mujer es reggaettón. Tiene un piano de salsa, la estructura de un bolero…  Yo se la ponía a mis amigos colombianos y me decían que molaba pero que no era exactamente un reggaettón.

Hablas de rap, R&B, dancehall, reggaettón.… pero evitas por completo la palabra trap, ¿tienes la sensación de que se ha convertido ya en algo necesariamente negativo?
Yo lo que vi es que en un momento dado el discurso generalista estaba comenzando a utilizar la palabra trap de forma habitual. Y al lado ponían palabras como “ninis”, YouTube… cosas como cutres… se estaba empezando a generar una idea del termino que a mi no me interesaba, así que dije, “eh, eh, a ver”. A mi me van a meter en este saco sí o sí porque todo el mundo me sigue metiendo… y hasta cierto punto me parece razonable. El trap ha trascendido lo que podía ser en un principio: una música marginal que tiene contenido lírico sobre delincuencia. T.I. tiene un disco de hace nosecuantos años que se llama Trap Muzik (2003) y que no suena a los 808s. Mientras que Kanye West tiene un disco que se llama 808s & Heartbreak (2008) y no es trap. Nadie reconoce ese disco como trap aunque tenga ese sonido. Para mi lo que define el trap es el contenido explícito de las letras, como en su momento pasaba con el gangsta rap. Ahora bien; hay un sonido de moda en todo el mundo que los latinos por ejemplo llaman trap… a mi me da igual. Pero en España en concreto creo que había que hacer un ejercicio para que se viera la riqueza musical que teníamos. Quería dar un golpe en la mesa para que no me encasillaran ahí. Los medios de comunicación tienen un poder muy grande y si un suplemento cultural de un periódico importante dice que el trap es lo que hacen los “ninis” en internet… “ninis” e internet es algo de lo que me tengo que desvincular por completo.

Últimamente te escucho hablar más bien de “música urbana”, que quizás sea un término más apropiado…
Sí, yo creo que lo entiende todo el mundo, y además nos da pie a crecer. Lo que se considera trap pasará de moda y la gente dejará de hablar de trap. Da igual si es dentro de un año o dos o cinco. Sin embargo la música urbana engloba muchos más géneros, es más precioso para definir lo que se está haciendo en España. Uno que mezcla el autotune con el flamenco como Dellafuente que es un gran amigo mío, o BadGyal que hace un dancehall así como futurista o yo que puedo hacerme temas de rap más estrictos o R&B. O Maikel Delacalle que hace R&B de puta madre, tradicional. O Bejo que hace un rap clásico. Yo prefiero hablar de música urbana, me parece más preciso.  

“El trap ha trascendido lo que podía ser en un principio: una música marginal que tiene contenido lírico sobre delincuencia”

En ese sentido creo que Alizzz es el productor que mejor ha entendido lo que necesitas, ¿Cómo funciona vuestra relación creativa?
Sí, con lo mezclaito que soy yo musicalmente necesitaba una figura como Alizzz que de alguna manera centralizara todo. Necesitaba agrupar un poco todo lo que hago para que sonara como un sólo producto. Aunque estamos lejos, él en Barna y yo Madrid, hablamos muchísimo. Hablo con él prácticamente todos los días. Y nos pasamos mucha música. Vamos trabajando en varios temas al mismo tiempo. Intoxicao o Mala Mujer, por ejemplo, empecé componiéndolas yo en el teclado. Al principio le pedía beats, pero ahora ya le digo “tío, estoy flipao con esta movida, me gustaría incluir cosas de este tipo”. De repente escuchamos un estribillo, armonías, recursos de producción… “fíjate el tumbao que lleva ese tema”… todavía no hemos conseguido meterle mano al funk carioca, que llevamos mucho tiempo intentando incluir… Además también hay colaboraciones de gente como El Guincho, livinglargeinvenus, Horror Vacui…

Hablemos también de las letras. Aunque hay mucho “egotripping”, encuentro un tono sombrío, incluso melancólico. De hecho, creo que te ha quedado un disco bastante oscuro…
Lo que me resulta gracioso de este disco es que, como habla del éxito, en una primera escucha te da la sensación de que es un disco de rap de un tío fardando sin más. Ya está. Este tío está subido. Ya lo ha conseguido. Hay letras que podrían ser de Migos, del Drake más flipao, de Future, de Kanye West. Delirios de grandeza que tienen todos los rapers. Pero en una segunda escucha enseguida te das cuenta que todas esas cositas viene siempre acompañadas de un subtexto que para mi representa toda la inseguridad que me acompaña. Esa necesidad de estar reivindicándome todo el rato. Cuando lo estaba escribiendo estaba super individualista. Todo el rato escribía sobre los excesos. Obsesivo. Hay veces que es más explícito; directamente te lo estoy diciendo: el triunfo conlleva esto y no me eches en cara que esté hablando de ello cuando es algo de lo que, en el fondo, cualquiera querría disfrutar.

En Intoxicao aseguras que “todo lo que tengo dentro bueno, podría matarme por dinero”. En Caballo Ganador eres aún más explícito: “le sabe amargo cuando muerde el oro”. ¿Cuáles son esos sinsabores de los que hablas?
Hay una cosa jodida de todo esto que es entrar a formar parte del mundo espectáculo y entregarte por completo al capitalismo. Dependiendo de tu moral y de donde estén tus lineas rojas puede ser jodido. Porque tienes que estar ahí. Esto es una puta guerra. Hay momentos en los que todo sale bien y llegas a un equilibrio, pero hay momentos en los que dices “¿Qué pollas estoy haciendo?”, “¿Porque tengo mi cara en la Gran Vía?” “¿Qué hago yo delante de tanta gente que canta las cosas que yo digo?” A mi eso siempre me ha parecido peligroso. Me da miedo. Siempre me ha preocupado la idea del poder, es algo recurrente en mis letras. Intoxicao es muy explícita: “intoxicao por el poder no se quién maneja de los dos, si yo o él”. Hay una parte oscura detrás de la idolatría. Una vez que estás en ese camino te das cuenta de que a tu alrededor hay mucha mierda. Que tienes que preservarte de todo eso… creo que hay muchas de cosas negativas. No te puedo hacer una lista, pero en el disco se ve perfectamente.       

En realidad tu proyectas la imagen de una persona muy segura de ti misma. Me sorprende ver como hablas de tus inseguridades…
El disco habla de mis inseguridades. En Caballo Ganador, por ejemplo. La victoria no tiene sabor. Lo que pasa es que lo triste, la parte mala del asunto, lo dibujo con una metáfora. Pero luego en la segunda parte que es la reivindicación de que yo soy el mejor entonces hablo más explícitamente: “me estáis mirando los huevos, me estáis mirando el culo”…  En No te pegas también se ve …  ¿porque una persona que está triunfando necesita tirar de beef? ¿porqué tengo yo que escribir letras sobre reventarme con el resto y decirle a todos que yo soy mejor? A todos los que eran mis colegas…

Por cierto, ¿en ese tema a quién le estás tirando? ¿A Pimp Flaco, a Rels B o a Kaydy Cain?
Cada uno lo ha interpretado como ha querido. Hay quien ha dicho Pimp Flaco y Kinder Malo, hay quien ha dicho Rels B…  Cecilio G también se ha comentado, por nuestro tradicional pique… Dani ha sacado un tema buscándome, cuando a lo mejor no tiene nada que ver con él . Yo creo que todos lo han interpretado a su manera. Los que tienen más orgullo pues se lo han tomado más personal. Para mi No te pegas es un tema sobre inseguridad. De un pibe que tiene éxito y todo lo que tú quieras, pero en el fondo tiene que estar partiéndose la cara con los de alrededor para que no le coman el terreno. En el momento, en que la estaba escribiendo yo sentía la necesidad de defenderme. Hay mucha gente que ha intentado echarme para abajo. Durante todo este año me han estado tirando muchas personas que estaban por ahí y para mi era una necesidad ponerme en mi sitio. Pero bueno es un tema típico, recurrente de los raperos. Cada uno me ha dicho que iba dedicado a alguien distinto, así que eso también mola.