El estallido y esplendor del Post rock queda, como tantas otras cosas, bastante lejos; personifica una sonoridad muy noventas, que dirían algunos de sus antaño mayores defensores. Aunque el hecho que muchos lo consideren hoy por hoy un estilo algo demodé no debería empañar la obra no sólo de una de las formaciones más destacadas del género, sino de uno de los nombres cabales para entender el rock más inquieto e indagador de los últimos tres lustros. Mogwai son, en 2011, unos clásicos. No sólo eso. Su sonido, perfecta encarnación del consabido binomio calma-tormenta, crescendo-pasaje contemplativo, suena en sus manos de forma especial y a reivindicar sin rubor. Una ecuación copiada hasta la saciedad que los de Glasgow dotan de un ímpetu y un aura intransferibles. Así ha quedado patente, una vez más, en la bella y atronadora exhibición de esta pasada noche en un vibrante (literalmente) Casino L’Aliança del Poblenou.
Tras el showcase-performance (¿cómo definirlo?) de Gruff Rhys (Super Furry Animals, Neon Neon), una marcianada en solitario repleta de samplers, teclados de juguete, metrónomos y cantos de pájaro que empezó chirriando y terminó arrancando intensos aplausos, los escoceses irrumpieron con la subyugante “White Noise”, de su último largo “Hardcore Will Never Die, But You Will”; la cinemática “I’m Jim Morrison, I’m Dead”, de su Ep “The Hawk Is Howling”; y “Friend Of The Night”, la mejor pieza de “Mr. Beast”. Un tridente de material reciente que marcaría la tendencia de la noche, con excepciones como “Christmas Steps” y varias repescas de su celebrado “Rock Action” (en los bises brillaron “Dial: Revenge” y una escalofriante “2 Rights Makes 1 Wrong”). Aunque el cierre no fue quizás el más acertado, con una nueva “Mexican Grand Prix” desdibujada y cercana a los últimos New Order, nos quedamos con la potente encarnación escénica de su también caliente “Rano Pano”, ecuador y punto de inflexión de la noche con todos los asistentes de pie invadiendo foso y pasillos. Lo dicho, Rock Action.