El Colectivo Palos y Piedras había preparado con mimo esta jornada de hip hop, electrónica y demás sonidos aledaños. Curioso y fantástico enclave el elegido para esta segunda edición del Bum Bap Festival. La Bodega El Pendo está lo suficientemente cerca para que la pereza no te amarre en casa y lo bastante apartada de la civilización como para sentirte en una exclusiva fiesta privada.

Desde primera hora de la tarde, Trato Facto de Santoña, el dúo cántabro Nadir & Xarcu y Mitto Koronkon, desde Bilbao, abrieron la jornada.

Llegada de Almería, Lÿ dejó a más de uno con la boca abierta. Acompañada en esta ocasión por el productor Absolute Terror, la cantante ofreció un concierto intenso, de esos en los que da gusto zambullirse y dejarse llevar. Una voz espectacular y llena de personalidad que unas veces se mueve por el hip hop lento y oscuro, y otras, por las melodías del soul, arropada por unas bases cercanas al trip hop que envuelven y atrapan. Ni siquiera un inoportuno corte de electricidad consiguió romper la magia.

Descanso para coger fuerzas de cara a la recta final del festival. DJ G-man amenizó el parón y la gente de Hijos de la Santa nos dejaron flipados con sus bailes.

El rap de temática social de Neurótico no mató, pero fue perfecto para ir calentando el ambiente. Letras constructivas y de buen rollo que arrancan una sonrisa.

Exquisito es el título del nuevo disco de Mítiko + UVE y exquisito fue el concierto que dieron. Esta pareja tiene clase y actitud para regalar, nadie se sorprende por eso a estas alturas, pero aquí se juntaron además las ganas. Se notaban encima del escenario y abajo, una comunión total con el público. Exquisito lo tocaron entero, “¡Hala!” y “Ojete roto” dislocaron cuellos. También hubo concesiones a los discos de Mítiko con DJ Yata. “El baúl del descarte”, por ejemplo, sonó oscura y poderosa. Y hasta pudimos ver a UVE estrenando un tema propio y haciendo “El gordo y el enano” de Chinatown. Tremendo todo.

Más de una década había pasado desde la última vez que vimos juntos sobre un escenario a Gus, Van Deep y Jota. Ya en su momento, los directos de Fusion Klan eran una auténtica fiesta, por lo que este reencuentro prometía desfase. El trío de Maliaño, arropado de forma impecable por DJ Yata, había preparado un completo show de rap con todo lo que ello conlleva. Tirando de clásicos –“Malis Jarcor” sonó al principio y al final-, introduciendo alguna performance y con un ritmo planeado al milímetro. Tal vez esto le reste frescura a la propuesta, pero también les permite ofrecer un concierto a prueba de bombas. Si además le sumas un público entregado desde el primer segundo, el resultado es un regreso por todo lo alto.

Debido a unos problemas técnicos que desesperaron a unos y a otros, Space Surimi empezaron con retraso y con los nervios algo crispados. Lo bueno de empezar un concierto desde el fondo es que ya sólo puede ir para arriba. Los de Xerez remontaron buscando la complicidad del público con su Rap desenfadado sobre bases que beben del electro o del funk más bailable.

Un paso de gigante para el Bum Bap y un listón bien alto de cara a una tercera edición que ya esperamos con ganas.