El festival Bilbao BBK Live afianza su posicionamiento y su público con propuestas para todos y para todas. La tercera edición de Hirian cambia su anterior emplazamiento en Bilbao la Vieja, se convierte en itinerante y este año abarrota las calles de Deusto para ofrecer propuestas actuales liberadas de los clichés a los que suelen recurrir los grandes festivales consagrados.

Tres fueron los escenarios que ofrecieron propuestas para todos los targets donde escuchamos a bandas jóvenes, maduras, eclécticas y libres de prejuicios. Curiosa fusión de conceptos, géneros y mensajes. En la tercera edición de Hirian asumimos de primera mano el auge de los nuevos sonidos del trap, reggaetón feminista, dancehall o el pop rock aderezados con el espíritu de la vieja escuela del rock, indie o el rockabilly de toda la vida.

El sábado fue un día soleado, el ambiente se respiraba fiestero…
Tanto me quería, y (sh)a se olvido. (Sh)a se olvidó…-. El sol calentaba a las dos de la tarde en Deusto pero al llegar a la plaza de S. Pedro el sonido del güiro y las maracas refrescó el ambiente de un recinto que comenzó a llenarse. Desde Buenos Aires, Kumbia Queers tocaron varios cortes de su discografía que vienen engordando desde 2007 y también presentaron temas del nuevo “La oscuridad bailable” (2019 Horario Invertido) como el aclamado “Señora”. El sonido de las argentinas fusiona registros absolutamente folclóricos de cumbia como eje central (que no reggaeton), con el rock o el punk. El sábado nos sorprendieron con un cover de Dead Kennedys a ritmo electrópical – ¡Frenemos el avance de la derecha! Pero hoy es sábado así que a disfrutar!- Después de escuchar clasicazos como “La motochorra” o “Mientes” arrancaron un profundo beste bat al público al que respondieron por partida doble (2 temas). La plaza al final del concierto estaba abarrotada.

El primer concierto del pequeño escenario del frontón recibió a Sara Zozaya acompañada de Antton Goikoetxea con el intenso y calmado repertorio que tantas alegrías está dando a la donostiarra. Con la distorsión a tope y el sonido aún sin calibrar, las gafas de zozaya reflejaron las teclas de un piano que desprendía melodías de su fantástico repertorio. “Take a breath” , “Run”… Como dije, el sonido se acopló en ocasiones pero la voz de Zozaya eclipsa en cualquier recinto y a cualquier hora. Los delays de Goikoetxea construyeron una atmósfera psicodélica que en ocasiones traspasaban al noise y junto a la elegancia de la cantautora, dieron un buen espectáculo para calentar (aún más si cabe) los conciertos que vendrían después.

El calor apretó a las 15: 45 que comenzó el bolo y apretó más cuando terminó, pero esto no fue traba para que la plaza de S. Pedro se llenara de fans que tras 20 años siguiendo a Zea Mays, aguantaran lo que les echen (probado está). Tocaron un par de cortes y lanzaron serpentinas para empezar por todo lo alto. El público cantó sin pudor “Enbata” o “Bi bihotz bi ero” y yo sentí mariposas cuando escuche “Elektrizitatea”. Iñaki Imaz iluminó aún más el escenario empuñando varias guitarras y la expresividad de la banda sirvió como eje conductor. Se marcaron un cover del “Do you want to” de Franz Ferdinanz y el silencio de un parón inesperado perturbó la alegría (por poner alguna pega). Zea Mays y sus seguidores cerramos el bolo apretadas, sudados, acaloradas y felices por el buen bolo y lo que quedaba.

Después de una presentación en tono millenial: contra el racismo, el machismo, la homofobia, la transfobia, el capacitismo… el escenario del frontón se llenó de gente con sus cubos de cerveza y sus aperos festivaleros. Como antítesis, en el escenario solo Putochinomaricón que pinchó, bailó y cantó su repertorio con problemillas de tiempos, entradas y salidas de audio. Escuchamos “Deporte nacional” para empezar y al ver que la gente no estaba muy animada, tocó una balada. Interactuó genial con el público y a pesar de las horas (17 de la tarde) el ambiente se caldeó bastante. Hay que tener talento para hacer lo que hace este artista y llenar plazas como la llenó. Gran dedicatoria a las mujeres y en especial a las que hacen punk porque para el dj, ellas son las verdaderas creadoras. La gente gritó muchísimo cuando sonó “No tengo Wifi” fantásico cúlmen con “Gente de mierda” dirigida específicamente a unos cuantos personajillos de la actualidad: – ¡Trump! De mierda; ¡Abascal! De mierda; ¡Aguirre! De mierda… y mientras defecaba en los susodichos y durante todo el bolo, coreografió sus temas con gestos obscenos, descarados, con pluma y mucho glamour. Un espectáculo sin aditivos y cargado de contenido, música electrónica, trap y constantes guiños a las nuevas tendencias ideológicas y sociales. Recomendable.

El bolo de las madrileñas Tremenda Jauria recogió numerosísimos plots points que detallo aquí mismo:
Despliegue musical con combo de electro cumbia y reggaetón feminista en el que acuchillaron el heteropatriarcado con mensajes combativos. Comenzaron con fallo técnico salvable. Entre el público se respiró sororidad y empatía. Al escuchar “ Vamos sobradas” y se lió pardísima. Hicieron constantes llamadas a la unión de los pueblos pero en especial cuando tocaron “Flow partisano”: – Desde Andalucía a Euskal Herria (…). Gritos de guerra, dopamina-. Cuando tocaron “Aquelarre”, subió al escenario la rapera bilbaína La Basu y para rematar el tema, hicieron un pequeño homenaje a la gran Gata Cattana intercalando unos versos de “Lisistrata”. También lo hicieron con algunas estrofas del tema “Fuego” de Bomba Estéreo cuando Mc Chucho sacó el charango y tocaron “Esta noche”. La técnica de sonido no paraba de interactuar con la banda, pero desde fuera no hubo problemas marcables. Terminaron haciendo coreografías en el escenario y con un mensaje final bastante claro: – La familia que perrea unida, permanece unida- y perrearon entre ellos sin barreras. Para terminar, otro pequeño remember a Fugees con ese “Uu la la la” (Fu-Gee-La).

El artista canario Cruz Cafuné estuvo acompañado a los vocales por el rapero y productor Choclock que también ha colaborado en su disco “Maracucho bueno, muere chiquito” (2018 MÉCÈN Ent) junto a otros artistas. Para empezar y después de los chutes feministas de Tremenda Jauría, interpelación a las mujeres “lobas”, a las “locas”, a las “babys”… Fue una pequeña patada narcotizante en el raciocinio. Remataron el tema “Cuenta conmigo” desde el sentimentalismo: – Las pivas van y vienen pero las canciones se quedan– y terminaron de desplegar su lirica gradilocuente con “Como solía” mencionando el grosor de su miembro con la boca grande. No tuvieron fallos de envergadura. Eran como niños ricos del Timanfaya pero la música no entiende de estatus. La producción, los samples y las líneas electrónicas irradiaron buena calidad y se marcan un sonido bastante sugerente. No se puede tener todo.

Mientras, en el tercer escenario de Hirian, la electrónica atrapaba a un target más maduro y la zona verde de este escenario sirvió de aliento a las cansadas, a los bebidos, a los tranquilos o a las amantes del techno. Hirian ofreció en este escenario las sesiones de Bihotza, Juanito Jones, Marc Piñol y Dave P. Cuando digo la palabra rave, todos nos imaginamos de lo que hablamos.

Siguiendo a la marea de gente por el paso de peatones, Las Odio ya habían empezado el bolo a eso de las 19:05h de la tarde. Cuando llegamos sonaba “Lo quiero todo”, el tema que abre su recién estrenado Lp “Autoficción” (2019 Las Odio/Desvelo ) y de seguido tocaron “Yo lo vi primero”. Las madrileñas sueltan bocanadas de espíritu Riot Grrrl en cada tema, en sus movimientos, en sus palabras y en sus acordes. Se comunicaron con el público de manera muy cercana y Paula JJ (vocales) no paró de moverse, saltar, controlar las maracas, el cencerro y el sinte. En la intro de “Meritocracia” nos hablaron del concepto “posibilismo mágico” y toda la plaza de Deusto bailó algunos beats orientados al pop, el rock o incluso el reggaetón oportunista. Terminaron el bolo con uno de sus temas más populares: “Indiespañol” y tras un “beste bat” (otra más) riguroso y su intención de tocar otro tema, producción puso la música ambiente y corrimos hacia el siguiente bolo.

En el escenario del frontón nos esperaba el trap y de nuevo las letras grandilocuentes: –Soy un chico blanco y un putero (…) -. Mitto Koronkon, Mc bilbaíno, destila un estilo canónico con toques de reggaetón y hip hop. Fue intercalando uno a uno los cortes con soltura en el escenario con un sonido bastante austero. El Mc anunció la salida de un Lp en septiembre: “Las 50 sombras de Mitto Koronkon” y el target más joven probablemente se enraizara en las cadencias traperas, el rap y sucedáneos. Subió al escenario el Mc Msk y sonó “Latiguera y abertzale” para que la audiencia lo sintiera, lo cantara y lo bailara. La plaza estaba ardiendo de gente coreando los temas y las botellas de alcohol duro empezaron a asomarse entre el público. ¡Se avecinaban borracheras!

En el escenario principal, cambio radical de sonido, de formato, de target y de melodía. Los Mambo Jambo destilando psychobilly instrumental al más puro estilo Metheors o Tiky Phantoms. Después de escuchar “Fuego cruzado” confesaron que a partir de noviembre dejarán de tocar y era el momento de disfrutar de sus magistrales piezas con vientos metálicos, guitarra, doble bajo y batería. Como curiosidad, Ivan Kovacevic tocaba el contrabajo de manera lateral lo que le dio un plus de profesionalidad muy sugerente y el vocalista Dani Nel.lo se lució con el saxo y aporto más aire rockabilly al espectáculo.

El solapamiento de bolos en esta ocasión fue inevitable. Al llegar al escenario del frontón, el público seguía en el mismo sitio pero había más densidad de personas por metro cuadrado. O era el ambiente que se estaba caldeando. El malagueño La Dani, apareció en el escenario acompañado y con el autotune por defecto. Fue precioso escuchar tal fusión de trap y cante jondo cuando distinguimos las letras de “Tirititando de frío” o “Rosa María” de Camarón de la Isla en el repertorio del artista. En general, no cesó en dedicar cada momento y cada estrofa a su Málaga natal y a sus ferias. Escuchamos una cover del “Pobre diabla” de Don Omar enfrascado en cadencias de drum & bass y una readaptación de la canción popular “Te ronea”. El momento conexión con Bilbao fue para subrayar las cualidades de los hombres vascos y seguidamente escuchamos “Gordo y apretao”. Este artista tiene muy buen espectáculo y con muy poquito llena el escenario y el show nace por sí solo.

En el mismo escenario del frontón, Chico Blanco empezó con fallos técnicos aunque por la respuesta, no incomodaron en absoluto a las personas que querían escuchar su mezcla de trap, electrónica y dancehall. Después de escuchar uno de sus hits “WTF is in my cup” las luces fluorescentes hicieron su trabajo y el set se coloreó de neon en todos los tonos. Me quedé con las ganas de escuchar una versión que ha publicado recientemente del “Lullaby” de The Cure pero otra vez será. Esperemos.

Tras los 45 mins de Chico Blanco, tuve tiempo de ver el comienzo del bolo que dieron los veteranos y pioneros en la escena indie española: Surfin´Bichos. El sonido no les hizo mucha justicia pero sus fieles fans corearon todos y cada uno de los temas que tocaron y pude ver. Como no, comenzaron con diferido de grillos y a Fernando Alfaro le costó soltarse. Poco a poco, y después de calibrar la voz en esos – Como tuu- de “Humo azul”, los músicos se entonaron. Tocaron de las primeras “Comida china y subfusiles” y rápidamente llegó la hora del concierto paralelo en el escenario del frontón (…).

Probablemente, toda la gente que echó raíces en el pequeño escenario de Hirian, lo hizo para ver el último concierto. La Zowi salió a escena con la cabeza bien alta, DJ a las espaldas y dos bailarinas muy buenas en lo que hacían y absolutamente sexualizadas y sexualizantes. El repertorio de la artista es una avalancha continua de provocación y reivindicación por las putas, las drogas, el sexo y la fiesta por lo que el escenario de Hirian se convirtió en esencia en un templo del porno heterosexual. La parisina no tiene buena voz, ni le hace falta, pero se ha montado un arsenal de hits que la han colocado en el mainstream del trap patrio por encima de cualquier otro u otra artista. A lo que vamos. El camino hacia el foso de fotógrafas se hizo dificil por la masa de chicas y chicos sin ningún reparo en cortar el paso. Escuchamos “Random Hoe” y “Pussy Poppin” entre bailes eróticos bastante bien currados. El grado de transigencia lo dejamos a cada cual. El punchline “la Zowi puta” no dejó de repetirse y con su actitud demostró que tiene empoderamiento para cualquiera. La francesa terminó el show animando a la gente a salir de fiesta y no hubo beste bat. Se fue y punto.

En el otro lado del paso de cebra, Surfin´Bichos seguían dando caña en el escenario con un público al que los ojos le hacían chiribitas cantando sin fallo alguno todos los temas. Para terminar la tercera edición de Hirian, escuchamos dos clásicos del indie: “Gente abollada” y “Fuerte” y el público del escenario principal lo dio todo en el último momento.

Hirian fue un éxito de público y de prensa. El Bilbao BBK Live 2019 promete.