Centro de Gravedad (Lunar, 2019) es una declaración de intenciones para Delbosque. Tres años han tardado en dar continuidad a Interferencias(Delbosque 2016) y por el camino se ha quedado un disco largo que decidieron desdeñar. Los onubenses (aunque granadinos de espíritu) han apostado por la búsqueda del equilibrio, entendido como ese placebo antidepresivo que convierte la gráfica sonora en un mapa de crestas y valles. La distorsión como ronroneo de felicidad, la melodía como única razón de ser. Ellos mismos nos dan la pista para alcanzar este centro de gravedad.

 

Sin centro de gravedad

Arranca con una introducción de guitarras suaves y atmosféricas que pretende crear tensión e interés en el oyente (como curiosidad, en el formato físico se ha separado del track principal). A partir de un arpegio “incómodo” en la onda de los Sonic Youth más enérgicos y disonantes, se inicia un desarrollo musical denso e intenso. La letra repite asimétricamente tres frases, aparentemente sin sentido, a modo de los “collages” de Antonio Arias (Lagartija Nick).

 

¡¿Sí o no?!

Estamos ante una canción al estilo del pop independiente de los años 90, Pavement, los primeros Planetas o los Teenage Fanclub de “Grand Prix” están presentes de principio a fin. Con tintes del pop de los sesenta y una melodía reconocible a primera escucha, se trata de un claro alegato en favor del “dejémosnos de tonterias”. Un tema pop triste pero alegre… ¿o será al revés?

 

Las fuerzas

Probablemente sea la pieza más pegadiza del disco, con permiso de “¡¿Sí o no?!”. Este pelotazo pop, con una melodía de guitarra sencilla y efectiva guiada por una línea de bajo enérgica y poderosa, recuerda a los Cure más luminosos y alegres. Las fuerzas nos empujan una y otra vez, nos hacer perder el equilibrio y nos ayudan a recuperarlo.

 

La lista negra

Esta canción lleva con nosotros desde los primeros tiempos, de hecho es una revisión de un descarte de “Interferencias” (delbosque 2016). Es la más shoegaze del disco, en la línea de los Jesus and Mary Chain o de los Automatics más sucios. Reverb, fuzz y chorus a tope enmarañados con una maraca que va guiando al resto de instrumentos hasta el desenlace instrumental final.

 

Libertadores

Se trata de la canción de composición más reciente del disco. Una descarga de rabia y adrenalina en la línea más ruidosa de la Velvet Underground de la época del “White Light/White Heat”, con un estribillo épico en el rollo de los primeros Oasis, coronado por un apocalipsis final de casi ocho minutos en la onda de los desarrollos largos de los Parquet Courts.