Sonorama cumple ya veintiún veranos. Quien haya podido asistir alguna vez, raro es que no repita. Quien no haya tenido la oportunidad de vivir la experiencia, es lógico que se muestre reticente. ¿Puede ser un festival, casi cien por cien español, una de las mejores experiencias del verano? La respuesta es sí. Para argumentarlo, aquí debajo os dejamos tres razones que sitúan el gps musical con la mirada puesta en Aranda de Duero.

1- La variedad de propuestas

Quizás quede algún descuidado que piense que el Sonorama es uno más de los centenares de festivales indie que aglutina la geografía española. Bien, sí y no. Intenta pensar en un grupo o artista que haya sonado durante los últimos años en el panorama independiente español y, sin duda, habrá pisado uno de los múltiples escenarios que alberga el festival. Y no solo eso, sino que muchos de ellos es posible que se hayan hecho grandes al pasar por la Plaza del Trigo, la Plaza de la Sal o uno de los escenarios más pequeños del festival. Pero también cabe decir que el Sonorama no es solo indie español. Por aquí han pasado propuestas tan dispares como Raphael, Molotov, Morente Vive!, Duo Dinámico, Berri Txarrak, Monarchy, 2manydjs o Camela. Este año se suma a esa propuesta ecléctica Diego El Cigala, Instituto Mexicano del Sonido o Rayden, entre otros. ¿Lo más recomendable? Acudir sin prejuicios.

 

2- El camping

Somos todos conscientes de que los campings de los festivales estatales no reciben nunca los mejores elogios por parte de sus asistentes. En el caso concreto del Sonorama podríamos decir que no cuenta con nada que lo haga especialmente atractivo. Hay un bar, hay unas duchas, hay unos baños portátiles… Lo esperable. Pero hay que reconocer que, aunque sea difícil de explicar, el camping de Sonorama tiene algo mágico. No son las actuaciones musicales del miércoles previas al inicio del festival, no es su extensa zona de acampada, no es su transitada zona de carga de teléfono móvil… Es la comunión que se crea entre una organización dispuesta a poner las cosas fáciles y unos asistentes con ganas de pasarlo bien. La oferta de alojamiento en Aranda se dispara durante los días del Sonorama, pero que nadie le tema al camping ni a la ducha fría por las mañanas. Es la mejor forma de llegar en plena forma al punto tres.

3- El pueblo

Para aquellos amantes del festival non-stop de 24 horas, Aranda de Duero cuenta con una amplia oferta de ocio y gastronomía para paliar las ansias hasta de los más inquietos. Visitas a bodegas de Ribera del Duero para degustar el que posiblemente sea uno de los mejores vinos del mundo; un chapuzón en las piscinas municipales para los que todavía no hayan quemado el verano; sesiones de deejays en los bares de la Plaza de la Sal o en la Plaza del Rollo; un buen katxi de croquetas; una visita obligada a los mejores restaurantes de cordero… Eso sin contar con la multitud de actuaciones que se celebran en una pequeña ciudad que se llena de conciertos callejeros. Para no perderse nada, habrá que estar atentos a las redes sociales ya que los conciertos sorpresa se suceden durante cinco jornadas de música, buena comida, vino y ambiente inmejorable; todo ello acompañado de un cartel que contará con Liam Gallagher, Bunbury, Dorian, Viva Suecia, Xoel López, Vintage Trouble o Nada Surf como principales reclamos.