Noche de una primavera que se hace pasar por verano. Las calles de Pamplona a rebosar, mucha actividad cultural en el fin de semana del festival internacional de cine documental Punto de Vista, y Txintxarri, que no podía ser menos, con una larga fila de fanáticos haciendo cola para entrar al concierto del viernes. Comic Sans y Bernal, llegaban en una gira más o menos conjunta a Pamplona pasando por Donostia. Look hípster dominguero desenfadado, que bien podría d-escribirse en Comic Sans cuerpo 11 y negrita, pantaloneta corta, pernera al aire, calcetines de tenis blancos, zapatillas y camiseta. Todo listo para empezar.
Comic Sans abrieron la noche con un sonido que bebe a partes iguales de referentes nacionales, bandas como Cala Vento, Carolina Durante o Mujeres, en su contundencia, tratamiento vocal y letras; y un punto de punk rock americano dosmilero a ritmo de doble pedal de batería —muy de la escuela de Ultramarinos Costabrava, donde la banda graba sus trabajos —. El toque midwest emo con el que la banda se ha autodefinido en ocasiones anteriores lo aportan los distintivos riffs de las guitarras de Álvaro Manzano ‘Manza’ y Ander Redin, que se entremezclan en canciones como "Pégate Por Favor", y sus letras con un toque emo-de-lo-cotidiano ‘todo sale siempre bien, menos algunas veces, pero incluso aunque caiga de pie, estoy cansado de caerme’.
La banda se veía en su ambiente, jugando en parte en casa, con un miembro viviendo en Pamplona, dos en Donostia y el batería —también en Bernal—, Mickele Morra, de Valencia. El público, entregado, en una atmósfera que no tardó en caldearse y empezar a oler un poco a ‘txiki park’ como bromeó el guitarrista, cantante y fundador de la banda ‘Manza’, con un Txintxarri lleno como pocas veces.
El concierto avanzó a una marcha, la que marcaba la pegada de Mickele a las baterías y el bajo a dedos de Diego de la Hera. Las pausas para afinar las guitarras de Manza no hicieron bajar la intensidad, es más, sirvieron para bromear con el público y, ya de paso, ofertar merchan más barato que Bernal (así que tranquilo Manza, de momento no hace falta que ahorres para otra guitar…). La banda tocó canciones de su último trabajo con la formación actual “Todas las Cosas que nos Salieron Mal” (2026) y de su disco anterior “Éramos Felices y no lo Sabíamos” (2023). Se puede decir que Comic Sans, y también Bernal, cuentan con tres frontmen que se reparten las letras y coros a partes casi iguales, cada uno en su registro. No extraña que el batería “ahí atrás” no aparezca apenas en los videoclips—coña recurrente durante la noche—.

Bernal tomó el relevo con una propuesta más amplia en registros. Arrancaron con los versos recitados de Enero en Valencia por Avo Martínez (voz y guitarra), un ‘en mi habitación hace más frío que en el resto de la casa, el sol en invierno no entra’ que se desvaneció un poco con la acústica de la sala, en comparación con la fuerza de estos en el disco. La banda pronto desplegó su identidad rica, algo ecléctica, pero con una personalidad propia, que se mueve entre el registro más indie-pop-rock de su primer LP “Qué tal todo por allí fuera” (2022) y su último trabajo “Vida y Milagros” con tintes más hardcore que nos llevan por momentos a sonidos post-rock melódico con pasajes screamo.
Este carácter de la banda se aprecia en temas como "Dolores Marqués", donde las tesituras vocales de Avo, más íntimas, contenidas y mediosas, se fusionan con las melodías casi gritadas del carismático bajista Eduardo Nogués ‘independizarse, privilegio nacional’. Las guitarras reforzaban ese carácter multicolor, con juegos de hammer-on y capas de chorus, delay y reverb del pulcro guitarrista Carlos Martínez-Bernal. La batería con Bernal se movió en todos los territorios sonoros de una banda que se nota que está muy trabajada dentro y fuera de los escenarios. Introspección e intensidad a partes iguales.
Tocaron sus temas más populares como "Alivio Intermitente", "Ciudad", "Parques", "Ranelagh", o su reciente colaboración con la banda argentina Fin del Mundo, "Rutina, con el público cantando a grito pelado “nunca es suficiente”. Las letras de Bernal tienen la magia de trascender la instrumentación y hacer volver a ‘aquellos días, y aquellos tiempos’ del parque mental de cada uno. El público acompañó y coreó de memoria las mismas; una conexión, quizás menos inmediata que con Comic Sans, pero más profunda.
Dos bandas con carácter propio, pero con unos estilos y un buen rollo que funcionan muy bien conjuntamente para este formato de sala. Una noche de carretera, guitarras y mucha música en la que Txintxarri se quedó pequeño.
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