El jueves 23 de abril tuvimos la suerte de ver el primer bolo de los pamploneses Exnovios en Bilbao. La sala Lumière, anteriormente “Muelle”, lleva unos meses abierta con una nueva cara y un flamante equipo de sonido para el gusto de los oídos más exigentes. Cuenta con Deu (exlíder de WAS) como DJ residente y programador que con su buen gusto está consiguiendo reactivar la ligeramente adormecida noche bilbaína: pinchadas, “listening parties” en vinilo para redescubrir clásicos y conciertos que hacen la semana más divertida.
El jueves 23 le tocó el turno a Exnovios. Desde que descubrimos el álbum "Fin" (Munster Records, 2025) teníamos muchísima curiosidad por ver en directo esta original propuesta de pop psicodélico en castellano. La promesa de Lumière —“están las bandas que te vuelan la cabeza a dos metros” —se vio más que superada. Un sonido inmejorable, la compenetración de los cuatro Exnovios y unas composiciones que hablan por sí solas hicieron que la del jueves fuera una noche inolvidable.
Iniciaron la primera parte del set, más acústica, con con “Tú, tú, tú, tú, tú”, canción del genial Stephen Merritt. Tamu cantaba como un ángel mientras Manu hacía sonar la pandereta y añadía bonitas armonías vocales. Acto seguido, se les unieron Álvaro (bajo) y Jorge (eléctrica) dándole fuerza al romántico tema. El público guardaba silencio sepulcral mientras empezaba a sonar el arpegio de guitarra de “El cine se queda en silencio”. Todo en su sitio, un sonido empastadísimo y Manu añadiendo detalles de orfebre desde la batería. “Nubes” siguió en la misma línea: Tamu a la guitarra acústica y a dos voces con Manu para luego unirse el resto de instrumentos. Qué bonito es el pop cuando está bien hecho.
Los músicos pasaron a la segunda parte del set, más eléctrica, enlazándola con el final de la canción anterior. Tamu se enfundó su preciosa Rickenbacker y la electricidad de “Naves misteriosas” nos empezó a erizar los vellos del cogote. La psicodelia de los primeros Sidonie se dejó oír en la también lisérgica “Viaje alucinante al fondo de la mente” y con la saltarina versión de “Godstar” de Psychic TV los poppies en una ciudad que no lo es nos pusimos a bailar en plan ye-ye. La sala era todo un mar de sonrisas de gente con curiosidad por oír algo distinto.

El groove envolvente del bajo y la cadencia somnolienta de “El día del juicio final” nos hicieron flotar, tras la cual la cadencia motórica de “Luz espacio tiempo” fue creciendo hasta acabar en una maraña hipnótica de ruido del nivel de Spacemen 3. Este tema, primera muestra que tocaron del álbum anterior “Un nuevo día” (2021) fue una buena baza para descubrir que sus discos anteriores también están llenos de joyas.
Tras bailar la actual “Giro al infierno”, “Un nuevo día” nos acercó al universo de The Byrds antes de encender la mecha de “El principio del fin“. Aquí sacaron su lado más rockero, con una batería apoteósica y un noise muy de Los Planetas.
El disco "Apache" de 2020 tampoco tiene desperdicio, como demostraron con creces en “Magia eterna”, muy en la línea de Teenage Fanclub. “Vuela jambo” nos sumergió en una espiral de fuzz mientras la voz se iba difuminando en el muro de sonido, “No aguanto un día más” nos mantuvo en el mismo estado mental y con “Un nuevo sitio” entramos directamente en trance. Su estilo personal, que mezcla con tanto arte los 60´s españoles con neopsicodelia también quedó bien plasmado en “Llévame a casa”, una gema de 2017. Con “Quizás” nos volvimos a acordar de The Jesus and Mary Chain antes de que cerraran con “Apache”, perfecto broche final a un concierto difícil de olvidar.
La energía colectiva en un macrofestival mientras vemos a un grupo internacional en una gran pantalla puede tener su interés, pero ver a dos palmos a un grupo de carne y hueso como Exnovios con un sonido como el del jueves es un verdadero alimento para el alma.
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