Queda claro que Noko Woi no son una banda al uso. En realidad son una rara avis que se articula alrededor de la labor en la composición del productor venezolano afincado en Barcelona Leo Aldrey. Él es el líder de un proyecto que, como me confirma, es “ante todo un punto de encuentro para juntarnos y para sumar un poco ahí nuestras diferentes influencias e intenciones musicales”. Sin embargo, Noko Woi cuenta con otra peculiaridad que le confiere un valor añadido que muchos desconocen: Su vocalista principal no es otro que Salvador Sobral, el cantante portugués que se dio a conocer mundialmente, al alzarse vencedor de Eurovisión en 2017 representando a su país. De hecho Salvador forma parte de la banda desde sus inicios en 2014 donde participó en la grabación de un primerizo disco homónimo que incluso los llevó a tocar en el festival Sónar de Barcelona de ese mismo año. Por eso no es de extrañar que me transmita lo que significa para él estar inmerso como uno más en una banda. “A mi me funciona para recordar el amor que siento por todo esto. Para sentir el amor más genuino por la música. Aquí me siento como en esa banda de adolescente que nunca tuve. Sobre todo, cuando estamos ahí ensayando todos y buscando caminos nuevos… Entonces para mí la banda es toda una celebración”.
"Noko Woi es mi espacio sagrado para hacer música con amigos" (Leo Aldrey)
Si estamos manteniendo esta charla con cuatro de los seis miembros de la banda -tan solo faltan a la cita el guitarra Adolfo Bueno y el bajista Frederic Font - es precisamente porque el próximo 2 de julio vamos a tener el enorme privilegio -dado lo poco que se prodigan- de poder disfrutarlos en directo en la sala Paral.lel 62 de Barcelona. Un show muy especial en el que mostrarán ya las nuevas composiciones en las que han estado trabajando en ese centro de operaciones, próximo a la Sagrada Familia, que es el estudio Cacri. Lugar que les sirve como punto de encuentro e intercambio, tal y como me cuenta el propio Leo: ”La motivación por juntarnos ha sido siempre la misma: escuchar quiénes somos y que sumamos entre nosotros. El resultado de todo eso se ha ido transformando, porque creo que también nos hemos ido atreviendo un poco más, y hemos sido más valientes a la hora de acercarnos a algo con lo que nos identifiquemos con más fuerza. Por ejemplo, ahora estamos haciendo letras en castellano, hay letras en portugués, y también estamos trabajando letras en catalán, porque nuestro bajista es catalán. Entonces, se trata justo de eso. De escuchar qué ingredientes hay en nuestra cocina y qué ilusiones y qué intenciones hay para cocinar con esos ingredientes… La diferencia es que ahora nos hemos enfocado cada vez más en nuestros ingredientes y menos en cosas que pasan fuera”. No es casualidad por tanto que Noko Woi signifique “escuchar alrededor” en warao, lengua indígena venezolana. Toda una declaración de intenciones que ha ido marcando el devenir estilístico del grupo durante estos doce años. El propio Leo me lo aclara: “Cuando empezamos la banda siempre fue con la intención de escuchar lo que cada uno podía aportar a la música. Por ejemplo, cuando al principio estábamos Salvador y yo en la escuela de jazz pues es normal que tuviéramos bastante influencia de la parte más jazzera. Pero por otro lado yo ya trabajaba aparte con Juan Daniel (guitarra) en sus canciones, que eran un poco más funk. Trabajaba también con Adolfo (Bueno, guitarra), que hacía música con un toque más cinematográfico y quizás como más nostálgico o melancólico. Y luego tenemos a Juan Berbín (batería) que en aquella época todavía no estaba en la banda, pero que luego sí contribuyó a tropicalizar el segundo disco”. Una suma de factores que acaba confluyendo en un personalísimo indie-pop que, en su último trabajo titulado "Poke The Eye" (25), aúna texturas electrónicas, en ocasiones delicadas y etéreas, que juegan a entrelazarse con un tropicalismo de aroma psicodélico que no pierde de vista su evidente poder melódico, sustentado todo por el dulce timbre de Salvador Sobral.
Queda claro una vez mas que Noko Woi no son una banda al uso. Sus integrantes llevan sobre sus hombros bagajes de mucha experiencia en disciplinas que incluso van más allá de la música. Por eso lo más complicado para Leo Aldrey es lograr confluir las respectivas agendas profesionales de sus compañeros. Y por eso no resulta extraño que haya transcurrido toda una década entre el primer y segundo disco o que su última actuación en la Ciudad Condal date de febrero del año pasado en la sala Wolf.
Sin embargo, la parte positiva de esta actitud guadianesca es que cada vez que se juntan es toda una fiesta. Un acontecimiento muy especial que, como me aclara Leo, significa aceptar que en Noko Woi “vamos a nuestro ritmo, a nuestra manera, sin presiones externas. No tenemos que complacer a nadie. Y ojalá la gente quiera venir a los conciertos. Eso me parecerá perfecto.. Para ganarme la vida ya hago trabajos comerciales para publicidad, pero este es mi espacio sagrado para hacer música con amigos. Si tuviera las mismas presiones económicas y tuviera que satisfacer a no sé quién, al CEO de no sé qué, sería un infierno. Entonces Noko Woi es como nuestro rinconcito para hacer canciones y pasárnoslo bien con amigos, y que, cuando nos podamos juntar, la energía sea lo más sabrosa posible. Y bueno, creo que vamos así, vamos lento pero con amor”.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.