Yo rompo sillas
Entrevistas / Damien Jurado

Yo rompo sillas

Redacción — 12-08-2002
Fotógrafo — Archivo

“I Break Chairs” (Sub Pop/Discmedi, 02) es un paréntesis en la carrera del cantautor. Un disco de rock, grabado con unos amigos de Seattle -Gathered In Song- que suena extrañamente optimista. A Jurado le sirve para divertirse y terminar su contrato con Sub Pop. A nosotros, para disfrutar de un Jurado relajado y para descubrir a Gathered In Song, que sacarán disco la próxima primavera.

El cuarto trabajo de Damien Jurado sorprende por varias razones. Para empezar no se trata de una grabación estrictamente en solitario, sino que le acompañan Gathered In Song, que según él son “unos amigos”. No sólo eso sino que al entrar en contacto con el láser del reproductor, “I Break Chairs” desprende un sonido robusto y contundente, trabajado a base de riffs de guitarra gruesos y de melodías ligeramente optimistas que logran hacerse hueco entre la saturación predominante. Poco hay, entonces, de los medios tiempos de autor que encandilaron a Jeremy Enigk de Sunny Day Real Estate. ¿Las razones? El propio Jurado esgrime el clásico argumento de que le apetecía hacer algo distinto, pero el hecho de que el próximo otoño salga un disco en la línea de “Ghost Of David” (Sub Pop, 00) con Secretly Canadian hace pensar que “I Break Chairs” es la excusa que Jurado necesitaba para librarse del contrato que le ligaba a Sub Pop. De todos modos, no crean que se trata de un disco menor.

“Intento escribir sobre la vida, no sobre la religión, creo que una cosa está ligada con la otra”

Me atrevería a decir que “I Break Chairs” es, queriendo o sin querer, un gran disco de rock, tan básico y honesto como necesario, una píldora de felicidad para días de lluvia. Jurado al habla. “Gathered In Song ya existían de alguna forma, eran un grupo intermitente y yo les dije, ´vamos a hacer este disco y a ver qué pasa´”. Y lo que pasa es que el resultado es magnífico, tanto que Gathered In Song van a continuar como grupo regular, con un primer disco que se editará en primavera. “Hemos trabajado como una banda, aunque yo sigo escribiendo las canciones les he dejado que vengan con sus propias partes”. Quizás de ahí esta sensación de libertad, de frescura, de disco menos subyugado por la conciencia de un único individuo que se enfrenta al mundo con una guitarra. “Sí, me he sentido muy libre en este disco, ha sido un disco divertido de hacer, lo hicimos el pasado verano y creo que refleja el clima, la época del año”. Tampoco exageremos. “I Break Chairs” tiene una pizca de optimismo que no destilaban trabajos anteriores, aunque sigue siendo melancólico. “Yo sólo quería hacer un disco diferente, todos mis discos son suaves, ninguno tenía guitarras duras, bueno, de hecho ya tenía algún tema así en mis discos anteriores, pero para mí este disco era como hacer un paréntesis”. Uno diría, a juzgar por el título (“Yo rompo sillas”) que Jurado está enfadado. Nada más lejos de la realidad. “Tengo la extraña habilidad o hábito de llegar a casa de alguien, de amigos, sentarme en su silla y caerme al suelo, es algo muy freak”. No se me ocurre preguntarle si le ocurrió lo mismo en casa de David Bazan –más conocido como Pedro The Lion-, que le ha producido el disco. Alguien con quien comparte las mismas creencias (ambos son cristianos acérrimos) y con quien ha estado en distintas bandas. Por alguna razón, la influencia de la religión en las letras de Pedro The Lion es más evidente que en las suyas. “Sí, seguro, él es mucho más combativo que yo, yo escribo sobre la condición humana, el amor, el dolor, los sentimientos que las personas experimentamos sin importar de dónde somos, y espero que en Europa la gente pueda identificarse con él del mismo modo que en Estados Unidos, o deberían, porque todos somos iguales, todos experimentamos la alegría y la tristeza. Intento escribir sobre la vida, no sobre la religión, creo que una cosa está ligada con la otra”. Jurado, además de lo estrictamente musical, tiene otras inquietudes, lo demostró con “Postcards And Audioletters” (publicada por la desaparecida discográfica Made In Mexico, 00), un proyecto cercano al ready made. “Empezó como un proyecto artístico, un hobby que consistía en coleccionar sonidos, grabaciones de gente de los años sesenta y setenta que, en lugar de mandar cartas mandaban cassettes a sus seres queridos de un sitio a otro del país. Esta práctica murió porque ahora las comunicaciones por teléfono y email son mucho más sencillas”. Más de uno pensó que este proyecto estaba extrañamente influido por Raymond Carver. “Aunque soy un fan absoluto suyo, no creo que pueda ejercer una influencia sobre algo que ya existía de antes, quizás lo compararía más a algunas grabaciones de Andy Warhol”.

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