Después de cuatro discos Conor O´Brien, cabeza pensante de Villagers, sintió que era el momento de hacer algo diferente. Tras mudarse al corazón de Dublín y rodearse de un buen equipo en el estudio, el artista irlandés dio rienda suelta a su necesidad artística. El resultado es “The Art Of Pretending To Swim” (Domino / Music As Usual, 2018), un álbum que le ha dado la oportunidad de experimentar y reflexionar sobre la fe, el horrible dominio de la tecnología o el feminismo. De todo ello tuvimos la oportunidad de charlar en su fugaz paso por Madrid el pasado mes de julio.


Al escuchar “The Art Of Pretending To Swim, percibo una fuerte conexión con tus dos primeros trabajos más que con Darling Arithmetic”, posiblemente por el tono experimental que rodea este nuevo álbum. No sé si estás de acuerdo…
Es posible. Para este nuevo álbum me he centrado mucho en la experimentación: jugar con las texturas y las frecuencias, crear capas, buscar vías de escape para el silencio… Así que supongo que, en cierta manera, en lo que respecta a los numerosos arreglos que ha sufrido el disco sí que se parece a los primeros dos álbumes. No obstante, con “The Art Of Pretending To Swim” me he dado cuenta que me gusta mantener el ritmo y la duración de los momentos claves de la canción en vez de meter muchas cosas y realizar tantos cambios en el sonido.

¿Y este regreso hacia lo experimental y el juego de texturas se debe a algún motivo en particular o es una necesidad artística?
Diría que la necesidad artística es la principal razón. Cada álbum es una oportunidad para aprender algo nuevo y en esta ocasión he estado muy en contacto con la tecnología, técnicas de secuenciación,… Es más, el álbum está hecho a través de un proceso muy digital, he usado el ordenador más de lo que pudiera parecer.

¿Cuándo empezaste a trabajar en el álbum?
Aunque algunas canciones estaban en mi cabeza desde hace seis o siete años, no me puse con ellas ni con el disco hasta hace dos años.

A diferencia de tus trabajos anteriores, decides abandonar la localidad de Malahide y te instalas en un piso en Dublín para grabar “The Art Of Pretending To Swim”. ¿A qué se debe este cambio?
Bueno, llevaba doce años en Malahide y eso es mucho tiempo para vivir en un solo lugar. Por fin tuve la oportunidad de encontrar un buen apartamento en Dublín y en el ático me monté un pequeño estudio de grabación donde registré gran parte del disco.

“Cada álbum es una oportunidad para aprender algo nuevo y en esta ocasión he estado muy en contacto con la tecnología”

¿Y qué te ha aportado Dublín en la concepción del álbum?
Muchos pubs, muchas tentaciones… (Ríe) ¿Qué ha podido aportar al disco? No lo sé. Es posible que el hecho de vivir en el centro de una ciudad sea una variable que se ponga en sintonía con el proceso de creación del disco. El ritmo de una ciudad como Dublín es rápido, y quizás la importancia que tienen el ritmo y las baterías en el álbum sea una reacción al constante tráfico y vaivén de las personas.

¿Repetirías la experiencia?
Pues no lo sé, es demasiado pronto para saberlo. Pero sí que he pensado que quizás la próxima vez podría escribirlo todo antes y luego pensar en algún sitio al que viajar y grabarlo ahí. Por ejemplo, venirme a Madrid dos meses.

Entrando en el sonido, desde las primeras escuchas es fácil percibir que éste es el álbum con mejor sonido y producción de la trayectoria de Villagers.
Realmente a mí siempre me había interesado todo lo relacionado con la producción y la mezcla. Ya lo había hecho antes, pero no muy bien, y sin disponer de un buen equipo utilizaba lo primero que pillaba. Pero esta vez quise ponerme en serio y aprender de verdad. Estudié un montón, leí muchos manuales y conseguí un mejor equipo. Empecé en serio con el tema de la mezcla y me puse a practicar haciendo remixes para amigos… Todo eso lo he podido trasladar al sonido del disco.

¿Y cómo fue el proceso de grabación…?
Para empezar, tenía mucho más donde elegir porque ahora sí tenía un estudio en condiciones. Por otro lado, esa abundancia de oportunidades hizo que al principio me fuera difícil ver por dónde tirar. Pero una vez descubrí lo que quería sacar del estudio, la grabación se convirtió en un proceso muy emocionante porque tenía los medios para transformar y jugar con el sonido, y sacar significados especiales a las letras, algo que no había podido hacer nunca.

Me sorprendió leer que entre las principales influencias del sonido del álbum nombraras artistas de góspel o soul como The Dixie Hummingbirds o Donnie Hathaway…
Supongo que me han permitido encontrar una nueva voz a través de la cual poder expresarme. El góspel y el soul me permiten sentirme libre. Aunque venga del dolor y la opresión, es música liberadora. Es música extremadamente alegre que te hace querer bailar, te desinhibe y me ayuda a escapar de mi obsesión por el trabajo. Traté hacer mi propia versión de ello, pero la he cagado y eso es el resultado del álbum (ríe). Quise hacer mi propia música soul.

La fe es algo que está muy presente en el álbum. ¿Qué significado tiene para ti?
Desde que empecé con é tenía en mente este concepto porque todo se basa en tener fe. “Dios” es solo una palabra y me gusta usarla en canciones, me gusta tomar prestado de las religiones organizadas su concepto de fe y de algo divino ya que es algo que todo el mundo puede expresar y usar. ¿Qué vas a hacer si no es tener fe en ti, en el amor, en los amigos, en la familia? Para mí eso es la música, no podría vivir sin ella, me volvería loco sin poder expresarme, escribir…

¿Tener fe siempre ha sido importante para ti?
Cuando era mucho más joven, con ocho o nueve años, me tomaba muy en serio lo de la religión y la fe, rezaba y me concentraba en ello. Pero cuando llegué a la adolescencia todo desapareció. Sin embargo, creo que a medida que vas cumpliendo años comienzas a sentir la necesidad de creer en algo en términos de espiritualidad. Y si eso sirve para unirte a ti mismo como persona con el mundo real puede ser una cosa positiva.

También hablas de cómo la tecnología se ha apoderado de nuestras vidas…
Es algo complicado. En ocasiones su uso puede ser algo hermoso pero otras veces da miedo. Yo mismo era adicto al móvil, estuve como dos años que no leía nada, siempre que tenía un hueco libre cogía el teléfono en vez de un libro. Pero este verano decidí tomarme unas vacaciones tecnológicas: dejé a un lado el móvil y me puse a leer, cosa que ahora hago más a menudo. Realmente creo que la tecnología es peligrosa para el desarrollo de las personas.

¿Imaginas un futuro distópico gobernado por las máquinas?
Creo que ya estamos en ese mundo (ríe). Creo que en los próximos veinte años va a haber muchos más cambios de los que estamos experimentando y va a ser muy interesante. Pero yo solo soy un músico, así que no tengo la respuesta

Precisamente, en la última canción haces un homenaje a la famosa matemática Ada Lovelace, un personaje clave en el desarrollo de la tecnología.
En todo este contexto del que hablo del disco sobre la tecnología, la figura de Ada es vital. Ella fue la impulsora de todo este pensamiento: los algoritmos, el desarrollo de los ordenadores, la mecanización… En la canción ella representa la esencia y el inicio de las cosas, es hermoso pero a la vez terrorífico porque la tecnología controla tu vida.

En los últimos tiempos, Ada Lovelace ha sido uno de los personajes reivindicados por el feminismo. ¿Qué opinión te merece el gran impacto que está alcanzando este movimiento?
Sólo cosas positivas. Creo que es un momento muy necesario porque actualmente en la relación entre hombre y mujeres todavía hay muchas diferencias como la salarial o el hecho de que si eres un hombre y te apetece salir a correr de noche, no te lo piensas y lo haces; mientras que las mujeres tienen que enfrentarse a consecuencias de las que no somos conscientes. Realmente hay que pararse a pensar en ello, sobre todo los hombres. El feminismo es necesario.

“El Premio Choice Music fue significativo porque me dio la oportunidad de dar un discurso a favor del matrimonio homosexual”

Para el primer single del álbum, “A Trick Of The Light”, lanzaste un videoclip dirigido por Bob Gallagher, ¿cómo surgió esta colaboración?
Cuando vi sus trabajos para Girl Band me parecieron increíbles. Comencé a seguirle la pista y descubrí más vídeos suyos que me gustaron. Por suerte Dublín es muy pequeño y al final nos acabamos conociendo en un pub y nos hicimos amigos, algo que hizo que el proceso de gestación del videoclip fuera muy agradable. Generalmente cuando he hecho otros videoclips no conoces a la gente que se encarga de ello y, en cambio, con Bob era todo lo contrario. Nos sentábamos a escribir juntos, me enviaba mensajes a las tres de la mañana,… los dos queríamos que reflejara bien el espíritu de las canciones y que sea auténtico. Queríamos hacer algo original, bizarro… Yo había visto Twin Peaks recientemente y eso me influyó bastante. Todo el proceso fue muy divertido. 

A lo largo de tu carrera musical has recibido reconocimientos como el premio Ivor Novello o la nominación al Premio Mercury Music. ¿Qué suponen para ti estos reconocimientos? ¿De alguna manera cambian la manera de afrontar tu carrera?
Sí, bueno, te la cambia en el sentido de que suenas más en la radio, la gente te escucha más,… es bueno sobretodo en el Reino Unido. Pero sin duda, el segundo premio (Premio Choice Music a mejor álbum irlandés en 2013) sí que fue significativo porque me dio la oportunidad de hablar y dar un discurso a favor del matrimonio homosexual, y para mí fue importante expresarme al respecto.

Ya estamos llegando al final. ¿Cómo estás planteando los conciertos de presentación del álbum?
Voy con la banda al completo. Muchos sintetizadores, muchos tipos de instrumentos,… Va a ser toda una experiencia y muy divertido. Queremos que la gente se lo pase muy bien, que bailen un montón. Yo me podré mover más libremente por el escenario y disfrutarlo más. Va a ser una pasada.

¿Y me puedes contar algo de tus planes futuros?
De momento girar, tocar y viajar con mi música. Tengo algunas ideas en mente en cuanto a canciones pero todavía nada concreto. Quiero seguir haciendo más remixes y seguir experimentando con la electrónica.

AGENDA
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
domingo 18/11/18BilbaoKafe Antzokia20:3020,74€
lunes 19/11/18MadridChangó Club21:3020,74€
martes 20/11/18BarcelonaRazzmatazz 221:3020,86€