VIDA DE ESTE CHICO
Entrevistas / Sr. Chinarro

VIDA DE ESTE CHICO

Redacción — 27-03-2001
Fotógrafo — Archivo

ANTONIO LUQUE, CON SUS MÁS Y CON SUS MENOS, ES UNA DE ESAS PERSONAS DE LAS QUE ADOLECE NUESTRA ESCENA. LLENO DE INSPIRACIÓN Y CONSCIENTE DE LAS POSIBILIDADES DE ESTANCAMIENTO QUE ACECHABAN A SR. CHINARRO, ACABA DE ENTREGAR LA PRIMERA ÓPERA ENVASADA AL VACÍO DEL POP ESPAÑOL. UN DISCO AL QUE NO LE SOBRA -ESTA VEZ, DE VERDAD- NI UNA SOLA COMA.

Llueve en Sevilla. Eso cuenta Antonio Luque, enfrascado aquel viernes por la mañana en el planchado de su ropero. “La plancha es una vez cada tres o cuatro meses, pero lo de emparejar los calcetines… ¡primera vez en dos años tío!”. Le deseo suerte en la tarea y, resuelto, no tarda en contestar: “Ahora tengo uno en cada mano, parece que acabo de cortarle dos orejas a un toro”. Luego se levanta, apaga la música y regresa junto al teléfono: “Bueno ¡Pues ya estamos!… Estaba escuchando a Belle & Sebastian, hacía mucho que no los ponía, pero creo que pegan con lo de la plancha ¿no? Estaba lloviendo, ha escampado un poco y me los he puesto. El disco rojo ese que hicieron no está mal”. No, nada mal. Lo mismo que “La Primera Ópera Envasada Al Vacío” (Acuarela, 01), su nuevo disco. Suyo y de todos los chinarros actuales, implicados en su mayoría en un combo experimental llamado D4Insight. “No digas tu, di su, porque es de todos los chavales. Efectivamente cada día somos más. Era la oferta pack D4Insight. Al principio mi idea era que tocara sólo el bajista y hacerlo con caja de ritmos, vino Linda y grabó un par de canciones con batería, pero se marchó, y entonces yo quise que todo se grabara con batería y les birlé el suyo. Y Pablo Vinuesa dijo que él también quería y dije ¡venga Pablo, tú también!. Pero lo que he hecho ha sido llevármelos a mi terreno”. No podía ser menos. El jefe siempre será el jefe, o sea él. Luque. “¡Hombre a ver!… Yo creo que en todas partes tiene que mandar alguien, no creo en las democracias. En cualquier sitio en que todo el mundo tenga el mismo peso acaba siendo un gallinero, ya sea un grupo de música o una peña de amigos por la noche… siempre tiene que haber uno que diga ´no, ¡vamos aquí!´”. Y para la ocasión, ha decidido que todo, absolutamente todo, vaya más despacio.

“¿Por qué me tienen que comparar con el primer escocés borracho que viene a llevarse parte del presupuesto del Ayuntamiento de Sevilla?”

Que haya temas en los que las múltiples imágenes sugeridas se ralenticen casi hasta la congelación. La sugestión, al menos para mí, pasa ahora por el tempo y el sonido, antes que por la melodía o la capacidad evocadora de los textos. Mi exposición no parece convencerle en demasía, así que prefiere teorizar. “En principio hay canciones que monto en mi casa con el ordenador, lo cual me permite estudiar su tempo. Antes aparecía el batería dos días antes de grabar el disco y acababa grabando siempre el mismo ritmo, con el charles haciendo ´chist-chist-chist´ todo el rato. Ahora lo que he hecho ha sido llevar a casa de Paco -Loco, productor del disco y también del Ep precedente “La Pena Máxima” (Acuarela, 00)- la torreta del ordenador, porque todavía no he aprendido a sacar cosas a diskette, con lo que yo había grabado en casa y he podido estudiar los ritmos para que no se haga tan pesao. He podido descubrir que si en lugar de hacer ´chist-chist-chist´ todo el rato hago otras cosas pues suena diferente, no tan adolescente”. Y parece ser que este nuevo método de trabajo da resultados, pues Antonio todavía no abomina de su nuevo disco. Notición, se mire por dónde se mire. “Todavía no he dicho nada malo de él, y eso que lo he escuchado más que los anteriores”. Y sorprende también que el egocéntrico sevillano comparta honores con el veterano productor. “Una de las claves de que me guste ha sido Paco Loco. Le dije antes de mezclar ´no me hagas el menor caso. Si digo que pongas un efecto aquí o allí, tú no lo pongas. Yo lo diré, gritaré y patalearé, pero tú no lo pongas´”. Pues ese saber estar en el estudio se traduce en un disco abrupto y arisco, donde las referencias habituales de los hispalenses se difuminan -como los protagonistas de la portada- con rumbo desconocido. Un disco violento, corto, árido, temible. Resultado lógico si tenemos en cuenta que “La Pena Máxima” ya era otra cosa. Un disco donde todo cambia aunque la esencia se mantiene. Le mento a Arab Strap y, bueno, leed, leed: “Los periodistas musicales son muy jóvenes pero yo tengo treinta años. ¿Por qué tiene que ser siempre el español quien copie al de fuera? -dice, gritando- Yo copio, ¡copio! descaradamente un montón de cosas y nadie se entera -asegura, gritando aún más-. Joder, como el Rock De Lux que dice que resuelvo una ecuación entre Aidan Moffat y no sé qué… y me gusta el grupo, pero me llega a fatigar que me guste. Hay gente tan capulla que ha llegado a escribir que me han influido Coldplay. Y todo sale porque yo le he dicho a Jesús Llorente -el jefe de Acuarela- que estaba escuchando bastante a Coldplay. ¡Es que son imbéciles! Luego va Julio Ruiz y dice que cuando hablo de influencias miento. O sea que me llama mentiroso y dice que las influencias son las que el dice, no las que yo digo. ¿Por qué me tienen que comparar con el primer escocés borracho que viene a llevarse parte del presupuesto del Ayuntamiento de Sevilla? Si hasta Jesús Llorente ha escrito que se parece al ´Pornography´, cuando a mí ese disco no me gusta. Y cuando Arab Strap tocaron en Sevilla el año pasado yo juro por lo más sagrado que me salí a mitad del concierto a tomarme un cubata. ¡Y no porque sea un borracho, sino porque estaba hasta la polla!… Disculpa. Tengo que tomar menos café”. Pero lo que toma Antonio ahora es aire. Y continúa, harto de que siempre se carguen las tintas en su diferencia. “Es que es un pitorreo. Primero te llaman genio, que es como decir que estás loco o eres gilipollas. Esa es una imagen que a mí me ha servido de bien poco. Luego como soy un genio y me emborracho… Mire usted, ¡De quince a cuarenta años se emborracha todo el mundo! Y ni genio ni influencias, yo vivo en la historia, y eso es un camino. Y uno entra en el camino y sale cuando sale, pero hay que conocer el camino. Y sale un chavalito de dieciocho años escribiendo críticas y la lee uno de treinta y dos y la considera como cierta. Y eso es un error. Porque el crítico ha de conocer ese camino”. Aunque lo parezca, lo de Luque no es una pataleta. Su discurso, amén de coherente, es capaz de expresar necesidades perentorias –“Quiero que la gente pueda escuchar mis canciones por la radio. Lo primero que hay que arreglar es la radio”– verdades como puños –“He prohibido los porros antes de los conciertos”– y crudo realismo –“Yo no sé lo que hace un A&R… ¿meterse cocaína?– que remiten al toparse con el porqué de sus canciones: “A mí lo que me gusta es grabarme el disco en una cinta cuando lo termino y ponérmelo en el coche. Eso es lo que me gusta de la música”.

Un comentario
  1. Abfas en Luz de Gas y Xoel Lf3pez (alma mater de Deluxe) en L’Hospitalet. Al deda siguiente, el Puma Social Club que se cealrbere1 de la mano de Delafe9 y Las Flores Azules en el Music Hall (se1bado 6). El mismo

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