Un inglés en Nueva York
Entrevistas / Teddy Thompson

Un inglés en Nueva York

Toni Castarnado — 08-01-2009
Fotógrafo — Archivo

Teddy Thompson es uno de los cantautores folk-pop más respetados y con más clase de la actualidad. Su último disco, “A Piece Of What You Need” (Verve/Universal, 08), está repleto de buenas canciones, y lo aleja ya de la alargada sombra de sus padres, los legendarios Richard y Linda Thompson.

“En muchas de mis facetas como persona soy muy inglés, en mis costumbres, mi humor negro, esa ácida visión de las cosas, pero en términos musicales me identifico con la música americana. Supongo que es porque he vivido más años en Nueva York que en Londres, y además siempre me ha gustado mucho el country. No sé bien el porqué, pero siempre que se le pone una etiqueta a mí música se me relaciona con el folk, aunque no sea mi estilo, sino el de mis padres”.

“Es importante ir paso a paso, no intentar correr demasiado”

Correcto y educado, Teddy Thompson sonríe todo el rato, y además parece un tipo muy tranquilo. Con su cuarto disco, “A Piece Of What You Need”, ha encontrado un nuevo asidero. Música elegante para oídos receptivos. “Es importante ir paso a paso, no intentar correr demasiado. Imagina que con el primero grabas tu obra maestra. ¿Qué haces con el resto de tu carrera? Tras ‘Upfront & Down Low’, un disco de versiones country, necesitaba transformar el germen de mi música. Y estoy satisfecho, porque creo que lo he conseguido”. Graba para Verve, junto a Blue Note y Prestige, uno de los sellos más emblemáticos del jazz. “Cuando ves un disco con esa firma, inmediatamente lo relacionas con un disco de calidad. Y eso, para mí, era una responsabilidad, además de significar un reto importante. En los sesenta, eso ocurría con Atlantic, que era sinónimo de prestigio”. Bien relacionado, ha intervenido en el magistral “Easy Come, Easy Go” de Marianne Faithfull, abrió en gira para Lucinda Williams, y ha intervenido con Rufus Wainwright en un sinfín de proyectos. Como a su amigo, durante una temporada le persiguió el fantasma de la familia. “Nuestro caso es distinto al de Sean Lennon o Jacob Dylan. Al hijo de Bob, tras quince años en esto, todavía le recuerdan cada día que es hijo de quién es, y eso es injusto. Por suerte, nuestros padres no son tan famosos. Estamos en esa segunda generación que no se ha visto tan afectada por esto”.

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